Le salvó la vida un corazón artificial
Berenice, de 19 meses, ya no lo necesita; el suyo está curado; fue dada de alta ayer
Llegó a la conferencia de prensa caminando de la mano de su mamá, sonriendo, junto con su papá, su hermana Milagros y su nueva muñeca. Sus padres se la habían prometido como regalo de Navidad hace 41 días, cuando estaba a punto de entrar en el quirófano del hospital Pedro de Elizalde para ser sometida a un implante de corazón artificial, una intervención quirúrgica sin precedente en América latina.
Ayer, Berenice Molina, una beba de 19 meses, fue dada de alta. El 7 de este mes, los especialistas consideraron que la recuperación alcanzada permitía retirar el corazón artificial (explante). Así, la posibilidad remota de que su nombre fuera excluido de la lista de espera del Incucai es hoy una realidad.
Todo el equipo de profesionales que la operó y sigue de cerca su evolución se mostró muy entusiasmado con la pronta recuperación de Berenice, que estuvo sólo 25 días con la asistencia del corazón artificial.
"Con el paso de las semanas, la función de su corazón comenzó a mejorar lentamente, intercalando latidos propios. Mediante ecocardiografías, observamos que el corazón eyectaba sangre por su válvula aórtica, síntoma de que existía una débil contracción propia", explicó el doctor Florentino Vargas, jefe de cirugía Cardiovascular y Trasplante del hospital.
Como el panorama era alentador, los especialistas decidieron ingresar a Berenice nuevamente al quirófano, con la intención de desconectarla del corazón artificial [explante]. Vale mencionar que el órgano implantado funcionaba fuera del cuerpo de la beba, sobre el abdomen, conectado simultáneamente a una unidad de control.
"Se la colocó en bomba de circulación extracorpórea, se bajó la temperatura a 25° y se comprobó que la arteria coronaria reimplantada funcionaba adecuadamente. Al detener el corazón artificial, la contracción se mantenía en un nivel razonable, entonces decidimos extraer las cánulas que la conectaban con el corazón artificial, una a la aorta y otra al ventrículo izquierdo. Las aberturas se cerraron con la ayuda de pequeños parches, y finalmente se salió de circulación extracorpórea. Desde entonces, el corazón de Berenice funciona cada día mejor, aunque su pronóstico sigue siendo reservado", insistió el especialista.
Con dos kilos más, un vestidito rosa que aún dejaba ver las huellas de la operación que le salvó la vida y una sonrisa angelical, Berenice deambulaba por los pasillos del hospital.
"Estamos felices y no tenemos cómo agradecerles a los médicos y a todos los que trabajan en el hospital", dijo Andrea Molina, la mamá de la beba. "Nos hablaban mucho del hospital, pero no lo conocíamos. Llegamos a Buenos Aires desesperados, pero nunca perdimos las esperanzas. Sabíamos que ella era una leona y no iba a dejar de luchar", agregó orgulloso David, el papá de Berenice y Milagros, su hermana de 5 años, que trabaja como carnicero en un importante frigorífico de Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, donde vive la familia Molina.
La frontera del conocimiento
La intervención a la que fue sometida Berenice, que llegó al hospital con un diagnóstico de anomalía coronaria y microcardiopatía dilatada, ya fue realizada en más de 70 niños de Berlín, Alemania. Desde allí, gracias a las gestiones de la Secretaría de Salud porteña, fue importado este corazón pediátrico (denominado Berlín Heart) que costó alrededor de 100.000 dólares.
En el resto de Europa ya se han realizado otras 30 operaciones de este tipo, y en Estados Unidos alrededor de 20. "Los resultados, en su mayoría, han sido satisfactorios, pero aún estamos en una frontera del conocimiento, por eso debemos ser cautos -reflexionó Vargas en diálogo con LA NACION-. Sin embargo, en este momento, la única medicación que toma la beba son vasodilatadores y su calidad de vida es excelente."
Cuando Berenice llegó al hospital, debido al grave deterioro del ventrículo izquierdo, que se hallaba dilatado y aneurismático, se descartó la posibilidad de efectuar el reimplante de la arteria coronaria izquierda en la aorta (cirugía convencional que se realiza en estos casos), y se le indicó trasplante cardíaco.
"Pero su situación empeoró rápidamente, y en pocos días fue elevada a la categoría de urgencia en la lista de espera del Incucai", recordó Vargas, que también realizó el primer trasplante cardíaco infantil, en 1990.
"Afortunadamente, Berenice ya ha recuperado gran parte de su músculo cardíaco y, aunque el pronóstico no es definitivo, cada día que pasa evoluciona mejor", concluyó el especialista.
Por su parte, Jorge Telerman, vicejefe a cargo del Ejecutivo porteño, y Donato Spaccavento, secretario de Salud, destacaron que "se trata de un hecho histórico dentro de la salud pública argentina, que nos ubica en un primer nivel de excelencia mundial".
Por Soledad Vallejos
De la Redacción de LA NACION
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/775007
Enviado por : Miguel Harari
Llegó a la conferencia de prensa caminando de la mano de su mamá, sonriendo, junto con su papá, su hermana Milagros y su nueva muñeca. Sus padres se la habían prometido como regalo de Navidad hace 41 días, cuando estaba a punto de entrar en el quirófano del hospital Pedro de Elizalde para ser sometida a un implante de corazón artificial, una intervención quirúrgica sin precedente en América latina.
Ayer, Berenice Molina, una beba de 19 meses, fue dada de alta. El 7 de este mes, los especialistas consideraron que la recuperación alcanzada permitía retirar el corazón artificial (explante). Así, la posibilidad remota de que su nombre fuera excluido de la lista de espera del Incucai es hoy una realidad.
Todo el equipo de profesionales que la operó y sigue de cerca su evolución se mostró muy entusiasmado con la pronta recuperación de Berenice, que estuvo sólo 25 días con la asistencia del corazón artificial.
"Con el paso de las semanas, la función de su corazón comenzó a mejorar lentamente, intercalando latidos propios. Mediante ecocardiografías, observamos que el corazón eyectaba sangre por su válvula aórtica, síntoma de que existía una débil contracción propia", explicó el doctor Florentino Vargas, jefe de cirugía Cardiovascular y Trasplante del hospital.
Como el panorama era alentador, los especialistas decidieron ingresar a Berenice nuevamente al quirófano, con la intención de desconectarla del corazón artificial [explante]. Vale mencionar que el órgano implantado funcionaba fuera del cuerpo de la beba, sobre el abdomen, conectado simultáneamente a una unidad de control.
"Se la colocó en bomba de circulación extracorpórea, se bajó la temperatura a 25° y se comprobó que la arteria coronaria reimplantada funcionaba adecuadamente. Al detener el corazón artificial, la contracción se mantenía en un nivel razonable, entonces decidimos extraer las cánulas que la conectaban con el corazón artificial, una a la aorta y otra al ventrículo izquierdo. Las aberturas se cerraron con la ayuda de pequeños parches, y finalmente se salió de circulación extracorpórea. Desde entonces, el corazón de Berenice funciona cada día mejor, aunque su pronóstico sigue siendo reservado", insistió el especialista.
Con dos kilos más, un vestidito rosa que aún dejaba ver las huellas de la operación que le salvó la vida y una sonrisa angelical, Berenice deambulaba por los pasillos del hospital.
"Estamos felices y no tenemos cómo agradecerles a los médicos y a todos los que trabajan en el hospital", dijo Andrea Molina, la mamá de la beba. "Nos hablaban mucho del hospital, pero no lo conocíamos. Llegamos a Buenos Aires desesperados, pero nunca perdimos las esperanzas. Sabíamos que ella era una leona y no iba a dejar de luchar", agregó orgulloso David, el papá de Berenice y Milagros, su hermana de 5 años, que trabaja como carnicero en un importante frigorífico de Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, donde vive la familia Molina.
La frontera del conocimiento
La intervención a la que fue sometida Berenice, que llegó al hospital con un diagnóstico de anomalía coronaria y microcardiopatía dilatada, ya fue realizada en más de 70 niños de Berlín, Alemania. Desde allí, gracias a las gestiones de la Secretaría de Salud porteña, fue importado este corazón pediátrico (denominado Berlín Heart) que costó alrededor de 100.000 dólares.
En el resto de Europa ya se han realizado otras 30 operaciones de este tipo, y en Estados Unidos alrededor de 20. "Los resultados, en su mayoría, han sido satisfactorios, pero aún estamos en una frontera del conocimiento, por eso debemos ser cautos -reflexionó Vargas en diálogo con LA NACION-. Sin embargo, en este momento, la única medicación que toma la beba son vasodilatadores y su calidad de vida es excelente."
Cuando Berenice llegó al hospital, debido al grave deterioro del ventrículo izquierdo, que se hallaba dilatado y aneurismático, se descartó la posibilidad de efectuar el reimplante de la arteria coronaria izquierda en la aorta (cirugía convencional que se realiza en estos casos), y se le indicó trasplante cardíaco.
"Pero su situación empeoró rápidamente, y en pocos días fue elevada a la categoría de urgencia en la lista de espera del Incucai", recordó Vargas, que también realizó el primer trasplante cardíaco infantil, en 1990.
"Afortunadamente, Berenice ya ha recuperado gran parte de su músculo cardíaco y, aunque el pronóstico no es definitivo, cada día que pasa evoluciona mejor", concluyó el especialista.
Por su parte, Jorge Telerman, vicejefe a cargo del Ejecutivo porteño, y Donato Spaccavento, secretario de Salud, destacaron que "se trata de un hecho histórico dentro de la salud pública argentina, que nos ubica en un primer nivel de excelencia mundial".
Por Soledad Vallejos
De la Redacción de LA NACION
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Enviado por : Miguel Harari
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