Archive for April, 2010

Los antidepresivos podrían mejorar la salud cardiaca

Written by corazon on Tuesday, April 27th, 2010 in Cardiovascular, Vascular.

Un estudio halla que los pacientes que tomaron ISRS presentaron menos riesgo de coágulos y endurecimiento arterial

LUNES, 26 de abril (HealthDay News/DrTango) — Investigadores estadounidenses señalan que un tipo de antidepresivo utilizado ampliamente podría ayudar a proteger la salud cardiovascular retrasando la agregación plaquetaria, lo que reduciría el riesgo de endurecimiento de las arterias y de formación de coágulos que pueden llevar a ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.

El nuevo estudio comparó a 25 pacientes deprimidos que tomaron inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y 25 personas sanas que no estaban tomando un antidepresivo. Se tomaron muestras de sangre al inicio del estudio y otra vez cuatro y ocho semanas después.

A las cuatro semanas, el índice de agregación plaquetaria fue de 95 por ciento en los voluntarios sanos y de 37 por ciento en los pacientes que tomaron ISRS. Sin embargo, la agregación plaquetaria de los pacientes tratados con ISRS fue superior a las ocho semanas que a las cuatro semanas. Los autores del estudio explicaron que esto sugiere que los ISRS tienen un mayor efecto sobre la agregación plaquetaria en la etapa inicial del tratamiento.

Está previsto presentar los hallazgos del estudio el lunes en la conferencia de la Sociedad Fisiológica Estadounidense (American Physiological Society), realizada entre el 24 y el 28 de abril en Anheim, California.

Los investigadores planean analizar muestras de sangre tomadas luego de doce semanas y también realizarán un estudio con otra marca de ISRS.

“La razón por la que estamos haciendo esto es para mejorar las vidas de los pacientes deprimidos”, señaló en un comunicado de prensa de la Sociedad Fisiológica Estadounidense (American Physiological Society) el Dr. Evangelos Litinas, autor del estudio e investigador asociado del Centro Médico de la Universidad de Loyola en Maywood, Illinois.

“Hay evidencia clara de que los pacientes deprimidos están en mayor riesgo de enfermedad cardiaca y queremos eliminar eso. Debido a que la depresión se puede tratar con ISRS, quizá el riesgo de enfermedad cardiovascular también se puede reducir. Queremos que nuestros pacientes lleven vidas más largas y felices sin depresión ni el riesgo de problemas cardiacos”, aseguró Litinas.

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Alzheimer


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Según los investigadores, la quinta parte de los procedimientos se realizan en pacientes a partir de los ochenta años

LUNES, 12 de abril (HealthDay News/DrTango) — Un nuevo estudio cuestiona el uso extendido de dispositivos cardiacos implantables en personas de edad muy avanzada que tienen más probabilidades de morir en el hospital luego de recibir los dispositivos.

Los pacientes de ochenta años o más reciben más de la quinta parte de los desfibriladores implantables y los marcapasos, aunque los autores del estudio notaron que en la mayoría de los ensayos clínicos sobre los dispositivos no se han incluido pacientes de este grupo de edad.

“Los dispositivos cardiacos implantables se están usando cada vez más para la prevención primaria de la muerte cardiaca repentina en los pacientes de insuficiencia cardiaca sistólica, principalmente por resultados favorables de ensayos clínicos multicentro de gran tamaño”, escribió Jason P. Swindle, que entonces trabajaba en la Facultad de medicina de la Universidad de San Luis, y sus colegas. “Sin embargo, es cada vez más evidente que ciertos subgrupos de pacientes podrían no beneficiarse de la implantación de dispositivos”.

Implantar desfibriladores cardiacos en pacientes de insuficiencia renal y en los que tienen síntomas de insuficiencia cardiaca avanzada, por ejemplo, “no se ha relacionado con un beneficio de supervivencia”, explicó.

En este estudio, los investigadores analizaron datos sobre 26,887 adultos con una media de edad de 70 que tenían insuficiencia cardiaca y que se sometieron a la implantación de desfibrilador o a una terapia de resincronización cardiaca en 2004 o 2005. Los pacientes de ochenta años o más conformaron el 17.5 por ciento de los procedimientos, incluidos 992 pacientes menores de 85 y 309 de 89 o más.

Los índices de mortalidad intrahospitalaria fueron de 0.7 por ciento entre los pacientes menores de ochenta, pero aumentaron a 1.2 por ciento entre los que tenían de 80 y 85, y 2.2 por ciento entre los mayores de 85.

Los investigadores hallaron que los pacientes de mayor edad tenían menos probabilidades de someterse a un procedimiento cardiaco concurrente o de estar en un riesgo elevado de muerte por una afección coexistente. Por esta razón, “estos paciente podrían, en realidad, ser seleccionados con un poco más de cuidado que la cohorte más joven. Sin embargo, los pacientes de mayor edad tuvieron ligeramente más complicaciones relacionadas con el procedimiento del dispositivo”, escribieron los investigadores.

“Teniendo en cuenta las tendencias en la demografía sobre insuficiencia cardiaca y los costos de la terapia con dispositivos, hacen falta más estudios para clarificar lo apropiado de la implantación de dispositivos en pacientes de insuficiencia cardiaca de mayor edad, así como los méritos de opciones menos invasivas”, concluyeron.

El estudio aparece en la edición del 12 de abril de la revista Archives of Internal Medicine.

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Estos injertos funcionaron bien en animales, pero su prueba en humanos aún está a unos cuantos años de distancia

Por Ed Edelson
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 7 de abril (HealthDay News/DrTango) — Los vasos sanguíneos creados a partir de células madres cultivadas en laboratorio funcionaron bien en animales, señalan los investigadores, y podrían algún día reemplazar los productos sintéticos que se usan ahora.

En estos momentos, cuando se necesitan para procedimientos como la cirugía de derivación (bypass), los vasos sanguíneos se toman del cuerpo de la misma persona. El 40 por ciento de las veces se utilizan injertos artificiales, aunque están lejos de ser perfectos, explicó Stephen E. McIlhenny, investigador posdoctoral del Hospital Universitario Thomas Jefferson de Filadelfia. McIlhenny tenía previsto informar sobre el avance en una conferencia de la American Heart Association el jueves en San Francisco.

Los vasos artificiales “nunca serán como las arterias”, dijo McIlhenny. “Se ha demostrado que se cierran fácilmente en un plazo de uno a tres años, además nunca se contraen ni responden a cambios en la presión arterial”.

Por el contrario, los vasos sanguíneos creados con tejidos que han sido probados con éxito en animales se comportan de manera similar a una arteria de verdad porque “contienen componentes de la arteria natural”, dijo McIlhenny.

El proceso de crear estos vasos sanguíneos comienza con la extracción de tejido graso humano de la región que rodea el ombligo, dijo. “Aislamos la fracción celular del tejido y la purificamos más”, explicó McIlhenny. “Luego los diferenciamos mediante medios celulares y mecánicos. Estas células madre adquieren los marcadores de las células endoteliales que recubren el interior de las arterias”.

Las células luego se cultivan en un molde de proteínas. El resultado es “un conducto biológico que es más biomédico en naturaleza que el material sintético”, dijo McIlhenny.

El trabajo realizado por los investigadores del Thomas Jefferson se llevó a cabo en 10 conejos. A cinco se les suministraron injertos derivados de las células madres en la aorta, la arteria principal del corazón, y otros cinco recibieron injertos de moldes de proteínas vacíos. Tras ocho semanas, los cinco injertos de molde mostraron el tipo de grosor observado en la enfermedad cardiaca humana y evidencia de coágulos sanguíneos, mientras que los injertos creados tenían mucho menos signos de esos problemas, explicó McIlhenny.

McIlhenny describió el estudio como apenas el primer paso de un largo camino que podría conducir con el tiempo al uso de tejidos cultivados en humanos. El siguiente paso consistirá en probar los tejidos en animales más grandes, quizá perros. La serie de experimentos diseñados llevará a los primeros ensayos en humanos que tardarán al menos tres años, señaló McIlhenny.

Cuando esto ocurra, si es que sucede, en los primeros ensayos en humanos no se utilizarán tejidos cultivados para procedimientos de derivación en el corazón, apuntó. En cambio, se podrían probar en procedimientos de derivación para la enfermedad arterial periférica, que consiste en obstrucciones en las arterias de las piernas. También se podrían probar como reemplazo de los vasos sintéticos que ahora se utilizan como conexiones para riñones artificiales para personas que se someten a diálisis.

El Dr. Robert A. Hegele, codirector de la conferencia de San Francisco y profesor de medicina y bioquímica de la Universidad de Ontario Occidental en Canadá, dijo que se necesitan mejores injertos para la cirugía de derivación y otros usos debido a la alta tasa de fallos de los que se usan ahora cuando no hay vasos sanguíneos naturales disponibles. La tasa de fracaso oscila entre el 20 y 60 por ciento en un solo año, dijo.

Ya están en camino varios esfuerzos para mejorar los vasos sanguíneos mediante bioingeniería, dijo Hegele. Un aspecto interesante del trabajo que se realiza en el Thomas Jefferson, comentó, es que se empieza con células grasa que se obtienen fácilmente, mientras que otros centros dependen de fuentes de células menos disponibles, como la médula ósea.

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