Hipertensión arterial

Written by corazon on May 24th, 2010 in Hipertension, Vascular.

La presión arterial alta es considerada una de las principales enfermedades crónico degenerativas de la actualidad; casi el IO % de la población adulta sufre de esta enfermedad. La mayoría de los pacientes cursan sin ningún síntoma durante años, esta es la razón que convierte a la hipertensión arterial en una enfermedad peligrosa. Los factores que predisponen a la elevación de la presión arterial son ya conocidos: Sedentarismo, tabaquismo, obesidad, diabetes mellitus, y familiares con presión alta. Casi la mitad de los pacientes con Diabetes padecen tarde o temprano de presión arterial elevada.

En un grupo de pacientes la enfermedad aparece de una manera insidiosa y confusa, con dolores de cabeza esporádicos, mareos súbitos, palpitaciones y sensación de “ falta de aire” al respirar, esto ocasiona que el paciente se auto-recete o acuda con varios médicos como neurólogos, otorrinolaringólogos, oculistas u oftalmólogos durante meses o años, retrasando el diagnóstico de hipertensión arterial. En general el diagnóstico de presión alta es sencillo, por eso se ha recomendado a cualquier tipo de médico, independientemente de su especialidad, medir la presión arterial de manera sistemática independientemente del motivo de consulta y, si resulta elevada, canalizar con el médico Internista o Cardiólogo para su corroboración o descarte.

La mejor manera de medir la presión arterial es con un aparato llamado esfigmomanómetro o baumanómetro, el mejor es el clásico de “mercurio”, sin embargo por cuestiones de estética o mercadotecnia ha sido sustituido por otros de tipo digital o electrónicos que aparentan ser más seguros pero no lo son; sin embargo sí son más fáciles de usar por los pacientes y médicos. La presión arterial se debe de medir en reposo y la cifra normal es de 120/80 mmHg- milímetros de mercurio- una vez que se detecta una presión mayor de 130/90mmhg en varias ocasiones días o semanas: se diagnostica Hipertensión Arterial Sistémica y se debe de iniciar el tratamiento de por vida. Esto último es importantísimo porque la presión arterial alta no se cura, sólo se controla, y en ocasiones el paciente toma los medicamentos sólo por una semana, se “alivia” o se siente mejor y suspende el tratamiento para posteriormente tener una recaída o subida de la presión arterial.

En otros pacientes la presión alta se manifiesta de manera más aparatosa: con vómitos, nausea, dolor de cabeza intenso, mareos, inflamación de la cara, pies y manos; el mareo puede ser tan intenso que impide al paciente moverse del lugar donde se encuentra, todos estos síntomas son una manifestación de falta de flujo sanguíneo cerebral y pueden vaticinar la aparición de una embolia o hemorragia cerebral; si esto llega a suceder aparecen los datos clásicos de desviación de la boca, parálisis de un párpado, dificultad para hablar, parálisis de un brazo o de la mitad del cuerpo. Todo lo anterior representa una complicación de la Hipertensión Arterial. La otra gran complicación dela presión arterial alta es el sufrimiento cardiaco agudo traducido como un infarto o el sufrimiento crónico que da lugar a la falla cardiaca.

En los últimos años, debido al fenómeno de obesidad infantil se ha descubierto un mayor número de casos de hipertensión en los niños y adolescentes alrededor de los 10 a 18 años, esta situación resulta rara para los pediatras e internistas acostumbrados a ubicar a la presión arterial como una enfermedad clásica del adulto-viejo. En este sentido se puede decir que los médicos empezamos a tratar a niños con “vejez prematura” desde el punto de vista de patología.

Existen muchos fármacos para controlar la enfermedad: los clásicos como el enalapril o captopril son efectivos, siempre y cuando no produzcan la tos como efecto colateral. Otro grupo son los calcio antagonistas como la nifedipina, y los más modernos son los de la familia de “sartanes” por ejemplo telmisartan que generalmente se combinan con diuréticos. En todo paciente también se debe controlar el peso, ejercicio, colesterol y triglicéridos, reducir la ingesta de sal. Algunas asociaciones médicas han puesto en duda la relación del estrés y la presión alta. Sin embargo, en la práctica diaria es común que los pacientes refieran la asociación de estrés con la subida de la presión arterial. Lo importante es prevenir y detectar a tiempo la enfermedad; si el paciente es bien tratado y sigue las indicaciones difícilmente se complica

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