Archive for July, 2010


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Los investigadores calculan que esto podría salvar el doble de vidas y sería más económico que expandir el tratamiento especializado

MARTES, 27 de julio (HealthDay News/HolaDoctor) — Una nueva investigación podría arrojar algo de luz en torno al constante debate de salud pública sobre cómo reducir al mínimo la tasa de mortalidad de los tipos más graves de ataques cardiacos y al mismo tiempo limitar los costos de la atención médica.

Una opción en estudio es aumentar el número de hospitales equipados para realizar procedimientos de angioplastia coronaria que puedan salvar vidas, conocidos como intervenciones coronarias percutáneas (o ICP), una técnica que ofrece a estos pacientes de ataque cardiaco una mejor oportunidad de supervivencia y menos complicaciones que el tratamiento estándar de medicamentos anticoagulantes.

Pero la nueva investigación sugiere que en lugar de acondicionar más hospitales para ofrecer la intervención, los pacientes de ataque cardiaco tendrían una mejor oportunidad de sobrevivir si fueran trasladados por los servicios de emergencia médica (SEM) al centro más cercano disponible que esté equipado para ofrecer el tratamiento ICP.

Los hallazgos, que sugieren que esta última opción es también la mejor para mantener los costos a raya, aparecen en la edición en línea de Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes.

Una investigación anterior encontró que el ICP es la mejor manera de tratar el tipo de ataque cardiaco más mortal, conocido como infarto con elevación del segmento ST, o IESST, causado por el bloqueo casi completo de una arteria coronaria.

Por esa razón, los investigadores utilizaron una simulación por computadora para evaluar las estrategias para que más pacientes tuvieran acceso a las intervenciones ICP, ya que sólo uno de cada cuatro hospitales de EE. UU. están actualmente equipados con los laboratorios especiales necesarios para realizar el procedimiento.

La simulación por computadora analizó 2,000 casos hipotéticos de pacientes de IESST que fueron transportados a un centro hospitalario por varias rutas en Dallas.

Los investigadores encontraron que el traslado de pacientes por ambulancia a centros de atención de ICP más cercanos fue dos veces más efectivo y 20 veces más económico que ampliar la disponibilidad de instalaciones de ICP en centros que actualmente no ofrecen la intervención.

“Ampliar el acceso de los pacientes a servicios de ICP es fundamental para mejorar los resultados después de un ataque cardiaco, y hay una serie de enfoques para lograrlo”, apuntó el autor principal del estudio Thomas W. Concannon, profesor asistente del Instituto de Investigaciones Clínicas y Estudios de Políticas de Salud del Centro Médico Tufts de Boston, en un comunicado de prensa de la American Heart Association.

“Nuestro estudio es el primero que compara una estrategia de SME de desvío de ambulancias con una serie de estrategias de expansión de servicios de ICP en los hospitales”, añadió.

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Las lecturas diarias y los cambios preacordados de medicamentos producen mejores resultados que la atención estándar en un estudio

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 7 de julio (HealthDay News/HolaDoctor) — Con la capacitación apropiada, las personas que tienen presión arterial alta podrían controlar esta afección de manera más eficaz por sí mismas en su casa que a través de métodos convencionales, plantean investigadores británicos.

Mediante la telemonitorización de la presión arterial y el ajuste de medicamentos conforme a directrices acordadas de antemano, los pacientes asignados a un régimen de cuidados gestionado por ellos mismos experimentaron una mayor reducción de la presión arterial después de 6 y 12 meses que los pacientes que recibieron la atención estándar a través de profesionales de la salud, encontró el estudio.

“El cuidado autogestionado es una intervención importante y novedosa para personas con hipertensión arterial que son tratadas en atención primaria”, aseguró el Dr. Richard J. McManus, profesor de investigación de atención cardiovascular primaria y consultor honorario de la Universidad de Birmingham en Inglaterra.

Este enfoque se debería considerar para las personas que tienen hipertensión, especialmente si su presión arterial no se controla con la atención estándar, agregó McManus.

Pero el enfoque de autogestión no está exento de inconvenientes, señaló McManus.

“Entre las advertencias se encuentran que no todo el mundo optará por la autogestión y que los médicos de familia deben participar en la creación de los calendarios de ajustes que los individuos deben seguir”, dijo.

La hipertensión arterial es un importante factor de riesgo de ataque cardiaco, insuficiencia cardiaca, accidente cerebrovascular e insuficiencia renal (riñón), pero apenas la mitad de las personas tratadas tienen su presión arterial bajo control, según la información de respaldo del estudio.

Para el estudio, publicado en la edición en línea del 8 de julio de The Lancet, el equipo de McManus asignó de manera aleatoria a 527 pacientes de presión arterial alta, también conocida como hipertensión, a cuidado autogestionado o a la atención estándar.

Mediante lecturas diarias de la presión arterial durante más de seis meses, los pacientes que gestionaban su propio cuidado observaron un descenso de la presión arterial sistólica (el número superior en una lectura de 120/80) de 12.9 mm Hg, mientras que los pacientes que recibieron la terapia estándar sólo experimentaron una reducción de 9.2 mm Hg en la presión sistólica, hallaron los investigadores.

Luego de un año, la presión sistólica en el grupo que gestionaba su propio cuidado se redujo en 17.6 mm Hg, en comparación con 12.2 mm Hg en el grupo de atención estándar.

A los pacientes que no eran diabéticos se les animó a llevar su presión arterial a 130/85 mm Hg, y los diabéticos tenían como objetivo alcanzar el nivel de 130/75 mm Hg, según el estudio.

Los efectos secundarios fueron generalmente los mismos en ambos grupos, salvo que la inflamación de las piernas se produjo con más frecuencia en el grupo de autogestión (32 por ciento frente a 22 por ciento), destacaron los autores.

Los pacientes que gestionaban su propio cuidado asistieron a dos sesiones de entrenamiento para aprender a utilizar los esfigmomanómetros automáticos (monitores de presión arterial), y se les enseñó también cómo transmitir sus lecturas de presión arterial al médico a través de un dispositivo de módem automatizado.

Los horarios de ajustes de medicamentos se acordaron entre los pacientes y su médico de familia.

McManus piensa que trabajar activamente para controlar la presión arterial es la razón por la que el enfoque de autocuidado tuvo tanto éxito.

“El efecto parece deberse a un aumento del tratamiento antihipertensivo en personas que gestionan su propio cuidado”, apuntó. Por ejemplo, los pacientes que no lograron sus objetivos en dos meses consecutivos introdujeron cambios en la medicación.

El Dr. Gregg C. Fonarow, profesor de medicina y director del Centro de cardiomiopatía Ahmanson-UCLA en la Universidad de California en Los Ángeles, dijo que se ha demostrado que la autogestión del cuidado mejora el control de factores de riesgo o los resultados en pacientes que tienen otras afecciones, tales como diabetes e insuficiencia cardiaca.

“Este nuevo estudio demuestra que la combinación de la telemonitorización de las lecturas de la presión arterial que se toman en casa junto con la autogestión de la hipertensión después de un sencillo algoritmo era más eficaz que la atención habitual en el ámbito de la atención primaria”, aseguró Fonarow.

“Esto representa un enfoque muy práctico, de aplicación general y rentable para lograr un mejor control de la presión arterial”, apuntó.

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