Archive for August, 2010

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Un estudio holandés halla que consumir pequeñas cantidades de margarina todos los días no previene los problemas cardiacos

Por Alan Mozes
Reportero de Healthday

DOMINGO, 29 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) — La mayoría de los pacientes cardiacos que toman suplementos de ácidos grasos omega-3 a baja dosis no parecen obtener ninguna protección adicional contra más problemas cardiacos, advierte una nueva investigación holandesa.

De hecho, ni las dosis bajas de ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentanóico (EPA), que se encuentran en el aceite de pescado, ni de ácido alfa-linolénico (ALA), derivados de nueces y aceites vegetales varios, aporta ningún beneficio a la gran mayoría de los pacientes cardiacos, según el estudio.

Los científicos se centraron en los pacientes que ya tomaban medicamentos para controlar la presión arterial, el colesterol y coágulos potenciales. Por tanto, los investigadores plantearon la teoría de que el pobre desempeño de los suplementos podría reflejar simplemente el poder abrumador de los medicamentos.

El autor del estudio, Daan Kromhout, de la división de nutrición humana en la Universidad de Wageningen en Holanda, tenía previsto presentar los hallazgos el domingo en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología en Estocolmo, el estudio también aparecerá al mismo tiempo en la edición en línea de la New England Journal of Medicine.

En el estudio, los investigadores se centraron en un grupo de más de 4,800 pacientes de ataque cardiaco holandeses de 60 a 80 años, de los cuales un poco más de la tres cuarta parte eran hombres.

Todos habían sufrido un ataque al corazón en algún momento durante la década anterior al estudio y todos tomaban medicamentos para la presión arterial, anticoagulantes y estatinas.

Al comienzo del estudio, a los pacientes se les pidió que consumieran (en un período de poco más de tres años) uno de cuatro diferentes tipos de margarinas: una complementada con ácidos grasos omega-3, otra con ALA de origen vegetal; otra complementada con ácidos grasos omega-3 y ALA y otra sin suplementos.

La cantidad de suplemento añadido a las margarinas se consideró de “baja dosis”. Durante el estudio, los pacientes consumieron un promedio de 18.8 gramos de margarina por día, lo que equivale a la ingestión de un promedio de 226 miligramos de EPA en combinación con 150 mg de ácido graso omega-3 DHA y / o 1.9 gramos de ALA.

Al final del estudio, casi el 14 por ciento de los pacientes de ataque cardiaco habían experimentado otro “evento cardiovascular importante”, y algunos casos terminaron en la muerte.

Ninguno de los suplementos a baja dosis pareció evitar tales acontecimientos en la mayoría de los pacientes. Una excepción pareció darse entre las mujeres que consumían ALA; los investigadores observaron una reducción de 27 por ciento en el riesgo de nuevas complicaciones cardiacas, a pesar de que la reducción no alcanzó una significación estadística.

El resultado final del Ensayo Alpha Omega es que los ácidos grasos[omega 3] no redujeron el principal criterio de valoración de los eventos cardiovasculares mayores”, señaló Kromhout y apuntó que el hallazgo del ALA amerita confirmarse en otros estudios.

El doctor Murray A. Mittleman, director de la unidad de investigación de epidemiología cardiovascular en el Centro Médico Beth Israel Deaconess de la Facultad de medicina de Harvard en Boston, dijo que “estos resultados no le sorprendieron”.

“Otros estudios han demostrado que los ácidos grasos omega-3 no ofrecen ningún beneficio, que no sea específicamente la protección contra la muerte cardiaca relacionada con la arritmia en pacientes que han sobrevivido a un ataque al corazón”, señaló Mittleman. Es durante este período agudo después del ataque, explicó, cuando los pacientes son más vulnerables a un evento subsiguiente.

“Pero aquí, en algunos casos a los pacientes analizados se les dio seguimiento durante varios años desde su primer ataque al corazón cuando comenzaron a tomar estos suplementos”, enfatizó. “Así, que es una gran diferencia en cuanto al tipo de paciente examinado. Además, tampoco tomaron en cuenta enfermedades evitables, sino sólo los eventos cardiacos que ocurrieron posteriormente. Igualmente, las dosis de suplemento utilizadas son muy bajas, mucho menores que las usadas en estudios previos”.

“Por lo tanto, las grandes diferencias en el diseño del estudio podrían ser las que den cuenta de este nuevo hallazgo”, advirtió Mittleman. “En cualquier caso, creo que este asunto amerita de todos modos una mayor investigación”.

El Dr. Gregg C. Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, estuvo de acuerdo.

“Es posible que las mejoras en otros tratamientos para pacientes con ataques cardiacos hayan hecho que los suplementos de aceite de pescado sean menos importante para reducir el riesgo cardiovascular”, reconoció. “Pero también es posible que las diferentes dosis usadas en el estudio en comparación con trabajos de investigación anteriores hayan marcado la diferencia en el resultado. Las dosis aquí usadas quizá fueron demasiado bajas, mientras que las dosis más altas que se administran inmediatamente después de un ataque al corazón pueden ofrecer alguna protección”.

“Así que diría”, añadió Fonarow,” que de ninguna manera es la última palabra sobre los ácidos grasos omega-3 y la salud cardiovascular”.

healthfinder.gov

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El tiempo más frío incrementa el riesgo de ataque cardiaco

Written by corazon on Saturday, August 14th, 2010 in Cardiovascular, Vascular.

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Un estudio halla que incluso las reducciones ligeras en la temperatura incrementan las probabilidades durante las semanas siguientes

Por Alan Mozes
Reportero de Healthday

MARTES, 10 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) — Una investigación británica reciente indica que apenas una ligera reducción en la temperatura al aire libre puede implicar mayor riesgo de ataque cardiaco durante el mes siguiente.

A partir de nuestro análisis de los registros de temperatura de más de 84,000 admisiones hospitalarias por ataque cardiaco que tuvieron lugar durante un período de tres años entre 2003 y 2006 en Inglaterra y Gales, el estudio reveló que una reducción de apenas 1 grado Celsius (1.9 grados Fahrenheit) en un día hace surgir un aumento acumulado de 2 por ciento en la cantidad de ataques cardiacos durante las semanas siguientes.

“Un dos por ciento podría parecer muy poco”, anotó Krishnan Bhaskaran, autor del estudio, estudiante de posgrado en investigación y uno de los profesores de epidemiología y salud de la población de la Escuela de Medicina Tropical e Higiene de Londres. “Sin embargo, cualquiera está expuesto a cambios en el estado del tiempo y los ataques cardiacos son de por sí comunes. Entonces, este dos por ciento implicaría cantidades sustanciales de ataques cardiacos adicionales, cerca de 200 por cada reducción de un grado en el Reino Unido, donde se realizó el estudio”.

“Los ancianos y los que ya tenían problemas cardiacos parecieron particularmente vulnerables a los efectos de las reducciones en la temperatura”, agregó Bhaskaran.

Bhaskaran y sus colegas informan sobre sus hallazgos en la edición en línea del 10 de agosto de la British Medical Journal.

Luego de tener en cuenta la contaminación del aire, los antecedentes de influenza y las tendencias a largo plazo en el estado del tiempo, los autores hallaron que otro 2 por ciento del riesgo de ataque cardiaco luego de una reducción de un grado Celsius duró unos 28 días. El mayor aumento en el riesgo tiene lugar durante las primeras dos semanas luego de la reducción en la temperatura.

Bhaskaran señaló que las investigaciones anteriores han sugerido que, a medida que la temperatura se reduce, la presión arterial aumenta, lo que hace que la sangre sea más espesa e incrementa el esfuerzo del corazón, una secuencia de eventos que podría explicar el aumento en el riesgo.

Al recalcar que la relación entre el aumento en las tasas de mortalidad y un tiempo más frío es un fenómeno global, sugirió una serie de pasos que las personas, no importa el lugar, pueden dar para minimizar ese riesgo cardiovascular.

“No podemos controlar el tiempo, pero sí nuestra respuesta a él”, dijo. “Hay algunas medidas de sentido común simples que la gente podría tomar para reducir su propio riesgo personal en tiempo frío. Pueden ponerse ropa más abrigada, calentar la casa adecuadamente si es posible y limitar la cantidad de tiempo que pasan al aire libre, sobre todo si el tiempo es muy frío”.

“Por supuesto, la gente a la que se han recetado medicamentos regulares como aspirina para controlar su riesgo de problemas cardiacos, también debe recordar tomarlos”, recomendó Bhaskaran.

El Dr. Gregg C. Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles, anotó que los hallazgos se deben poner en contexto.

Este estudio complementa hallazgos anteriores que relacionan la reducción en la temperatura con el aumento en la mortalidad “cuantificando la magnitud del riesgo con cada cambio de un grado en la temperatura exterior promedio y el exceso en el riesgo de [ataques cardiacos]“, dijo, y agregó que examina qué individuos parecen ser los más susceptibles.

Sin embargo”, agregó Fonarow, “es importante mantener en perspectiva que el riesgo de ataque cardiaco relacionado con la temperatura exterior es relativamente pequeño”. Las consecuencias para la salud pública e individual son muy reducidas en comparación con los riesgos relacionados con el tabaquismo, la obesidad, la inactividad física, la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial y otros factores de riesgo bien establecidos”.

healthfinder.gov

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Estudios sobre el genoma apuntan a genes que regulan el colesterol

Written by corazon on Friday, August 6th, 2010 in Vascular.

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Pero los investigadores advierten que faltan años para cualquier posible aplicación clínica

Por Melissa Lee Phillips
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 4 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) — Investigadores han identificado casi cien genes del genoma humano que podrían regular los niveles de colesterol y el riesgo de enfermedad de la arteria coronaria, según un nuevo estudio.

En un informe que aparece en la edición del 5 de agosto de la revista Nature, los autores sugieren que estudiar estas regiones podría arrojar luz sobre la base genética de los niveles de colesterol en los humanos, pero advierten que las aplicaciones clínicas potenciales están a años de distancia.

“Hay evidencia convincente de que al menos algunos de éstos serán útiles en la clínica”, aseguró el Dr. Sekar Kathiresan, coautor del estudio, de la Facultad de medicina de la Harvard. Pero la forma exacta en que la mayoría de ellos podrían regular el metabolismo del colesterol sigue siendo una pregunta abierta, planteó.

Los niveles de dos tipos de lípidos, el colesterol y los triglicéridos, son factores de riesgo conocidos de la enfermedad cardiaca, y se cree que alrededor de la mitad de la variabilidad en dichos niveles resulta de factores genéticos, apuntó Kathiresan.

Él y sus colegas midieron los niveles de lípidos de más de 100,000 personas, y luego escanearon sus genomas para las diferencias genéticas. Encontraron 95 lugares en que minúsculas diferencias en la secuencia genética parecían correlacionarse de forma constante con diferencias en los niveles de lípidos. En conjunto, la conformación genética de un individuo en estos 95 sitios parecía explicar alrededor de una cuarta parte del componente genético de los niveles de lípidos en sangre, señaló Kathiresan.

Aunque el análisis inicial se hizo en personas de ascendencia europea, los investigadores también realizaron sus análisis en personas de otras procedencias étnicas, y encontraron que la mayoría de las 95 regiones parecen también ser importantes en individuos de origen africano y asiático.

Ya se sabía o sospechaba que alrededor de un tercio de dichos lugares son importantes para el metabolismo lípido. Los demás dos tercios no se habían relacionado con dichos niveles, ni con la enfermedad de la arteria coronaria.

“Ahora tenemos una larga lista de genes relevantes en las personas, y creemos que es el momento de comenzar a intentar comprender cada uno”, enfatizó Kathiresan. “Creemos que algunos resultarán útiles como objetivos farmacológicos, eventualmente”.

Como primer paso en la comprensión del mecanismo biológico a través del cual uno de estos genes regula los niveles de lípidos, los autores llevaron a cabo un análisis profundo de uno de los 95 sitios. Encontraron que el gen que tenía la relación más firme con los niveles de lípidos en realidad no era parte del genoma que codifica las proteínas. En su lugar, este gen “no codificador” tiene que ver con la regulación de la expresión de un gen distinto que influye sobre los niveles de lípidos de forma directa.

Anteriormente, se ignoraba por completo que este mecanismo era parte importante del metabolismo del colesterol, comentó Kathiresan. Se trata de “un participante completamente nuevo en el campo de los lípidos”.

Kathiresan planteó que un análisis profundo similar de los demás 94 sitios podría descubrir otros reguladores novedosos de los lípidos. “Creo que podremos aprender mucho sobre lo que es importante para los lípidos en las personas con ese tipo de esfuerzo”, dijo.

El Dr. John LaRosa, del Centro Médico Downstate de la Universidad Estatal de Nueva York en Brooklyn, advirtió que determinar cómo estos genes influencian los niveles de lípidos o el riesgo de enfermedad de la arteria coronaria podría no ser fácil. Aunque algunos tal vez regulen el metabolismo lípido de forma sencilla, es probable que muchos interactúen de formas muy complejas, que tal vez incluso computadoras potentes tengan problemas para resolver, especuló.

Algunos podrían ser importantes sólo cuando son activados por un factor ambiental, y otros podrían sencillamente ser falsos positivos que en realidad no contribuyen al metabolismo lípido, añadió LaRosa.

Aún así, este trabajo es “ciencia magnífica”, aseguró LaRosa, y forma una base importante para el futuro.

¿Qué significa esto para la persona promedio?

“Es probable que no mucho”, dijo, “pero es importante hacer estos estudios. Acrecientan la base de datos que necesitamos para poder determinar cómo el genoma influencia algo tan remoto como tener colesterol alto desde las ubicaciones de genes individuales”.

healthfinder.gov

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