Archive for November, 2010

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Duplicar la frecuencia de la diálisis podría ayudar a los pacientes de insuficiencia cardiaca

Investigadores señalan que seis sesiones a la semana mejoraron la función cardiaca y la salud general, aunque no se recomienda para todos

SÁBADO, 20 de noviembre (HealthDay News/HolaDoctor) — Los pacientes de insuficiencia renal que duplican el número de tratamientos de diálisis a la semana recetados normalmente experimentaron mejoras significativas en la función cardiaca, la salud general y en la calidad de vida en general, según una investigación reciente.

Los hallazgos se derivan de un análisis que comparó el impacto de la atención estándar de hace 40 años, tres tratamientos de diálisis a la semana, durante tres a cuatro horas por sesión, con un tratamiento de seis días a la semana con sesiones de 2.5 a 3 horas por sesión.

En este análisis comparativo, puesto en marcha en 2006, participaron 245 pacientes de diálisis asignados a un programa de diálisis estándar o de alta frecuencia. Todos los pacientes se sometieron a imágenes por resonancias magnéticas (IRM) para evaluar la estructura del músculo cardiaco y todos completaron encuestas sobre la calidad de vida.

Además de mejorar la salud cardiovascular y la salud general, el análisis posterior reveló que dos de las preocupaciones que tienen la mayoría de los pacientes de insuficiencia cardiaca, el control de la presión arterial y de los niveles de fosfato, también se afrontaron mejor con el programa de tratamiento más frecuente.

El Dr. Glenn Chertow, jefe de la división de nefrología de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford, informó sobre las observaciones de su equipo en la edición en línea del 20 de noviembre de la New England Journal of Medicine, para que coincidiera con la presentación en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nefrología (American Society of Nephrology) en Denver.

“Los riñones trabajan siete días a la semana, 24 horas al día”, apuntó Chertow en un comunicado de prensa de la Universidad de Stanford. “Se puede imaginar por qué la gente podría sentirse mejor si la diálisis se aproximara más a la función renal. Sin embargo, hay que tomar en cuenta la carga de las sesiones adicionales, el transporte y el costo”.

Con relación a este último punto, los autores observaron que la diálisis es costosa, y que Medicare sólo cubre en la actualidad el tratamiento convencional de tres días a la semana, que en el transcurso de un año oscila entre $75,000 y $100,000. Por tanto, duplicar la frecuencia del tratamiento estándar es una propuesta costosa para muchos pacientes.

Otro inconveniente fue la observación de que la duplicación del tratamiento de diálisis también aumentó el número de pacientes que tuvo que someterse a procedimientos para hacer frente a los efectos adversos como resultado de la inserción más frecuente de tubos en el cuerpo.

Dicho esto, el equipo del estudio sugirió que los planes de tratamiento futuros deben hacerse caso a caso.

“Desde luego, no voy a recomendar seis sesiones a la semana para todos mis pacientes”, apuntó Chertow, que también es profesor de medicina en Stanford. “No hay una solución única para todos. Para algunos pacientes con insuficiencia renal, la diálisis no es el tratamiento adecuado. Para otros, es tres veces a la semana en un centro. Para otros, es la diálisis domiciliaria. Y para otros, quizá seis veces a la semana”.

Por su parte, el Dr. Matthew Weir, director de la división de nefrología de la Facultad de medicina de la Universidad de Maryland en Baltimore, dijo que los aparentes beneficios de la diálisis de alta frecuencia “tienen mucho sentido”.

“Un riñón normal trabaja 168 horas a la semana filtrando nuestra sangre y eliminando líquidos”, explicó. “Pero con la diálisis intentamos hacer el mismo trabajo de forma intermitente sólo tres veces a la semana, durante tres o cuatro horas cada vez. Y eso es claramente un problema importante para los pacientes de diálisis, porque es una forma muy dura de eliminar los líquidos que hace que el corazón se esfuerce más y que los pacientes no se sientan muy bien”, señaló Weir.

“Así que yo diría que un mayor uso de la diálisis es un método más fácil para controlar el volumen de sangre, ya que elimina el líquido de manera más sostenida y más natural, algo que el corazón preferiría. Así que en última instancia, tiene menos presión en el corazón, menos insuficiencia cardiaca y los pacientes viven más tiempo”, apuntó Weir.

healthfinder.gov

Klip7: Cinescopio

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Relacionan dosis más altas de estatinas con menos ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares

Investigadores hallan que esta estrategia reduce el riesgo pero aumenta los efectos secundarios

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

MARTES, 9 de noviembre (HealthDay News/HolaDoctor) — Dos estudios recientes hallan que tomar dosis altas de estatinas, un medicamento que se utiliza para reducir los niveles de colesterol, parece disminuir el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular o la necesidad de procedimientos cardiacos adicionales más que las dosis regulares de estatinas en personas que han sufrido un accidente cerebrovascular o que tienen alguna enfermedad cardiaca.

Este beneficio se observó incluso en aquellos cuyos niveles de colesterol ya eran bajos, señalaron los investigadores. Las estatinas incluyen medicamentos ampliamente utilizados como Crestor, Lipitor y Zocor.

“Para las personas que están en alto riesgo, las que tienen enfermedades cardiacas o [que] sufrieron un accidente cerebrovascular y toman una dosis estándar de alguna estatina, una mayor reducción del colesterol LDL podría suponer un beneficio adicional para ellas”, dijo el Dr. Colin Baigent de la Unidad de Estudios Epidemiológicos y la Unidad de Servicio de Ensayos Clínicos de la Universidad de Oxford, Reino Unido, que participó en ambos estudios. Esto fue así incluso para los pacientes que tenían bajos niveles de lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL o “malo”), señaló.

Los informes aparecen en la edición en línea del 9 de noviembre de The Lancet.

En el primer estudio, investigadores de la Universidad de Oxford y de a Universidad de Sídney, en Australia, recopilaron datos de estudios sobre 170,000 pacientes que participaron en 26 ensayos. Este tipo de revisión, conocida también como metaanálisis, recoge datos de varios estudios para ver si surge algún patrón.

Entre estos ensayos, cinco compararon altas dosis de estatinas con dosis regulares y otros 21 estudios compararon a personas que tomaban estatinas con otras que no lo hacían.

Los investigadores encontraron que en los ensayos que comparaban las dosis de estatinas, tomar dosis altas de estatinas redujo las probabilidades de tener un accidente cerebrovascular en 15 por ciento, en comparación con las dosis habituales de estatinas.

En concreto, hubo una reducción de 13 por ciento en las muertes relacionadas con el corazón o ataque cardiaco, una reducción de 19 por ciento en la necesidad de una nueva operación del corazón y una reducción de 16 por ciento en los accidentes cerebrovasculares, según los investigadores.

Cuando hicieron un análisis actualizado de los 21 ensayos, los eventos cardiovasculares iniciales de importancia (como ataque cardiaco y accidente cerebrovascular) se redujeron en un “altamente significativo” 22 por ciento con una reducción en los niveles de colesterol LDL de 1.07 milimoles por litro (mmol/L).

Al tomar todos los 26 ensayos en conjunto, las muertes se redujeron en 10 por ciento con una reducción del colesterol LDL de 1 mmol/L, sin efectos significativos sobre las muertes por accidente cerebrovascular u otras causas vasculares.

Además, no se observaron efectos significativos de las estatinas sobre las muertes por cáncer u otras causas no vasculares, ni un riesgo excesivo de cáncer, ni siquiera a bajas concentraciones de colesterol LDL.

El segundo estudio es un ensayo aleatorio llamado Estudio de la eficacia de las reducciones adicionales en el colesterol y la homocisteína (SEARCH), dirigido por la profesora Jane Armitage, también científica de la CTSU en Oxford.

Este ensayo examinó los beneficios de la terapia de estatinas con 80 miligramos (mg) de simvastatina (Zocor) en comparación con 20 mg de simvastatina, entre 12,000 supervivientes de ataques cardiacos.

El estudio fue financiado por Merck (fabricante de simvastatina).

Durante los casi siete años de seguimiento, los que tomaron la dosis más alta de estatinas experimentaron mayores reducciones en el colesterol LDL en comparación con los que tomaron la dosis más baja.

Los investigadores hallaron que la reducción en el colesterol LDL de la dosis más alta terminó disminuyendo el riesgo de eventos cardiacos mayores en 6 por ciento, aunque las estadísticas en sí mismas no fueron clínicamente significativas.

Los investigadores observaron que la dosis más alta de Zocor (simvastatina) resultó en un riesgo de una enfermedad muscular 10 veces mayor que el asociado con la dosis más baja. La enfermedad muscular, conocida como miopatía, puede causar dolor, debilidad y, en su forma poco común pero más grave, la destrucción del tejido muscular conduce a la insuficiencia renal. Los investigadores detectaron dos casos de miopatía que tuvieron lugar en el grupo de baja dosis y 53 casos en el grupo de alta dosis.

Los investigadores también encontraron que la rabdomiólisis, la forma más grave de la enfermedad muscular asociada con las estatinas, se diagnóstico en siete participantes que recibieron 80 mg de Zocor (simvastatina), en comparación con ninguno de los que recibieron 20 mg de simvastatina. Dos murieron a las pocas semanas de desarrollar el trastorno, y una de las causas de muerte hizo alusión al trastorno muscular como factor contribuyente.

Los investigadores también encontraron que siete de los participantes tenían niveles de creatina quinasa que superaban en 40 veces el límite superior de lo normal, un posible indicador de daño renal. Por esta razón, destacaron que la incidencia de enfermedad muscular grave entre los que tomaron 80 mg de Zocor podría ser una “subestimación”.

Baigent señaló que este efecto secundario se asocia con Zocor, pero tomar dosis más bajas de otras estatinas más potentes podría aliviar el problema. “Existen nuevas formas de incrementar la reducción del colesterol LDL mediante el uso de nuevas estatinas más potentes como Lipitor o Crestor”, dijo. (Todas las estatinas conllevan el riesgo de miopatía, pero las dosis más bajas se asocian con un menor riesgo).

Bernard M.Y. Cheung, de la Universidad de Hong Kong y coautor de un editorial acompañante en la revista, señaló que “las personas que corren el riesgo de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares deben reducir de forma intensiva su colesterol LDL”.

Sus médicos deben considerar la prescripción de una estatina, ya sea en dosis alta o una estatina más potente, apuntó.

“Si usted está en riesgo de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular, ya sea porque ha tenido estas afecciones antes o porque tiene los factores de riesgo, se le debería considerar para un tratamiento intensivo a fin de reducir el colesterol LDL”, destacó Cheung.

“Si su colesterol en la sangre aumenta, pero no tiene otros factores de riesgo para enfermedades cardiacas y accidente cerebrovascular, entonces su médico podría decidir que usted no necesita tomar medicamentos para bajar el colesterol”, señaló. “Pero si está en riesgo de tener esas enfermedades, necesitará un tratamiento intensivo para reducir el colesterol LDL, incluso si su nivel de colesterol LDL no es muy alto”, agregó.

Al comentar sobre los estudios, el Dr. Gregg Fonarow, vocero de la American Heart Association y profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, dijo que “a pesar de los beneficios comprobados de las estatinas en la reducción del colesterol LDL, muchos médicos son reacios a recetarlas y los pacientes renuentes a tomar dosis más altas de las estatinas más potentes debido a preocupaciones sobre los efectos secundarios o la seguridad”.

Reducir el colesterol LDL entre 50 y 60 por ciento con estatinas potentes como la atorvastatina a 80 mg o la rosuvastatina de 20 a 40 mg disminuye el riesgo de eventos cardiovasculares mayores entre 50 y 60 por ciento, apuntó.

“La mayoría de los pacientes toleran igual de bien dosis más altas de estatinas más potentes que dosis más bajas de estatinas menos potentes”, señaló Fonarow. “Millones de pacientes que ya tienen o están en alto riesgo de enfermedades cardiovasculares que se podrían beneficiar de una protección cardiovascular adicional con dosis más altas de estatinas más potentes, no están siendo tratados en estos momentos con estos agentes. Aunque deberían”.

healthfinder.gov

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