Salud Vascular

 

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miércoles, febrero 22, 2006

Varios estudios confirman la asociación entre apnea del sueño y enfermedades cardiovasculares

Recientemente se ha publicado una interesante editorial en Revista Española de Cardiología acerca de este tema. Los doctores Terán y Alonso, del Hospital Yagüe de Burgos, han analizado de forma muy sintética e interesante esta asociación de enfermedades. Según estos especialistas, el sueño de los pacientes que sufren apnea obstructiva del sueño es poco eficaz. Al día siguiente, el paciente está cansado, con dolor de cabeza y en ocasiones sufre repercusiones sobre los pulmones y el corazón.

En la edad media, su prevalencia —el número total de casos en un momento concreto— oscila entre el 4 y 6 por ciento, incrementándose en la senectud.

El síndrome de apnea obstructiva del sueño merma la calidad de vida y la productividad laboral y motiva la aparición o exacerbación de ciertas enfermedades como hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, infartos cerebrales o accidentes de tráfico.

Es una enfermedades de varones, aunque con los años tiende a equipararse. Ciertos factores son más frecuentes: consumo de alcohol, tabaco, obesidad o dormir en decúbito supino, es decir, boca arriba.

Hipertensión arterial


Para conocer la asociación de esta patología con la hipertensión arterial, se realizó el estudio Wisconsín, que realizaba un seguimiento de 4 años a los pacientes, aunque en un subgrupo lo prolongó por ocho años. Esto confirmó que la enfermedad era 2’66 veces más frecuente en hipertensos. Incluso los autores del estudio encontraron esta asociación tan fuerte analizando los factores de confusión como puedan ser el consumo de alcohol y tabaco.

Los autores también describen una asociación de causalidad, de tal modo que al tratar de forma eficaz la apnea del sueño, se rebajan las cifras de presión, siendo este efecto más marcado en los pacientes con un síndrome de apnea más grave. Con respecto a otras enfermedades cardiovasculares, hay varios estudios que ratifican la asociación positiva, incluso uno de ellos dice que .el 30% de los pacientes con cardiopatía isquémica sufren este síndrome de apnea del sueño.

Además, la hipoxemia desarrollada en los episodios de apnea puede agravar notablemente la isquemia miocárdica, pareciendo además que la asociación es de mal pronóstico. Otra de las patologías que se han descrito se relaciona con las arritmias, estas son más frecuentes.

En esa misma revista, unos especialistas catalanes refieren las conclusiones de sus estudios en el tema., encontrando que la mala función del nódulo sinusal era 10 veces más frecuente en estos pacientes. Este estudio español aporta un mayor conocimiento del perfil clínico y repercusiones de una de las enfermedades más frecuentes en nuestro medio.

http://www.websalud.com/

Saludos afectuosos


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Cada vez más jóvenes padecen de colesterol alto en México

La mitad de los mexicanos mayores de 35 años sufren hiperlipidemia, es decir, niveles elevados de colesterol en la sangre.



La mitad de los mexicanos mayores de 35 años sufren hiperlipidemia, es decir, niveles elevados de colesterol que afecta no sólo las arterias del corazón y del cerebro, sino también provoca daños en los riñones, páncreas e hígado, aseguró Rosa Martha Jiménez Carrillo, responsable de la Clínica de Colesterol de la Unidad Metabólica del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional “La Raza” del IMSS.

La hiperlipidemia, explicó, antes se registraba en personas mayores de 40 y 50 años, pero en la actualidad afecta los que tienen 35 años. En el 95 por ciento de los casos, el colesterol se desarrolla por malos hábitos alimenticios y por obesidad, y el ciento restante se debe a herencia genética.

“El abuso en el consumo de grasas, azúcares, carbohidratos, productos enlatados y embutidos, que forman parte de la dieta típica del mexicano, conlleva a la obesidad y el sobrepeso”, dijo.

Otros factores de riesgo como sedentarismo, tabaquismo y diabetes mellitus, pueden agudizar este problema de salud.

Cambio de dieta
Por ello, aclaró, es importante modificar la dieta diaria, la cual debe ser equilibrada: abundante en verduras y frutas, restringida en carnes rojas, en productos lácteos y en comida chatarra (frituras, refrescos, pizzas, hamburguesas, entre otros).

Otra medida de prevención, puntualizó, es caminar diario 30 minutos, lo cual ayuda a mantener bajos los niveles de colesterol al favorecer un mejor metabolismo de lípidos y glucosa. Explicó que no sólo las arterias del corazón y el cerebro son las afectadas por la elevación de colesterol y triglicéridos, también puede dañar a los riñones, el páncreas y el hígado.

En el caso del colesterol, agregó, éste se eleva principalmente por el exceso en el consumo de grasas de origen animal, la cual no se metaboliza y se estanca en los vasos sanguíneos. Incluso puede ser tanta la cantidad de grasa que llega a cubrir el hígado, y provocar intenso dolor.

La elevación de los triglicéridos, aunque también intervienen las grasas , la principal fuente es el exceso de carbohidratos que contienen los alimentos azucarados, las harinas (tortillas y pan), e incluso ciertas frutas como son el mango y el mamey.

Jiménez Carrillo indicó que los niveles normales de colesterol no deben rebasar los 200 miligramos por decilitro de sangre, y los triglicéridos deben estar por debajo de 130 miligramos. Si se sobrepasan esos limites, el tratamiento inicial será dieta baja en grasas, carbohidratos y, en algunos casos, medicamentos prescritos por el médico.



http://www.milenio.com/


Saludos afectuosos


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, febrero 19, 2006

Caminar tres veces por semana conserva la salud de las arterias

La disminución del riego sanguíneo en las piernas como consecuencia de la aterosclerosis produce dolor e incapacidad para caminar. La progresión de esta enfermedad, que afecta sobre todo a pacientes mayores, puede frenarse andando al menos 90 minutos semanales en tres sesiones, según aseguran los especialistas.
La enfermedad arterial periférica (EAP) es un proceso secundario al estrechamiento de las arterias que riegan las extremidades y está en relación directa con la presencia de aterosclerosis. Por eso, es más frecuente a partir de los 50 años, afecta con mayor intensidad a sujetos fumadores y tiene una evolución progresiva con la edad. La falta de riego en las piernas produce dolor, inicialmente sólo al caminar, y puede llegar a limitar marcadamente la actividad física de un sujeto.
Estaba ya demostrado que los programas de rehabilitación consistentes en caminar sobre una cinta de correr mejoraban los síntomas de la EAP. Lo verdaderamente novedoso de este nuevo ensayo clínico que ahora se publica en la revista ‘Annals of Internal Medicine’ y analizado en El Mundo, es la validez del ejercicio realizado incluso en casa y sin ningún tipo de supervisión por profesionales sanitarios.

Curarse en casa

La investigación se planteaba demostrar que el ejercicio realizado sin necesidad de acudir a un centro de rehabilitación era capaz de producir efectos beneficiosos sobre la progresión de la EAP. Y es que aunque la actividad física sea fundamental en el manejo de esta enfermedad, la complicación logística de transportar a los pacientes, muchas veces ancianos, a centros de rehabilitación hace que sean pocos los sujetos que se incluyen en estos programas.
En el ensayo participaron 417 hombres y mujeres mayores de 55 años aquejados de esta enfermedad y con diferentes grados de severidad. En todos ellos se evaluó inicialmente su capacidad funcional mediante una serie de pruebas estandarizadas como la distancia recorrida en seis minutos, la capacidad para levantarse de una silla, el equilibrio y la velocidad de la marcha rápida.
Todos contestaron a un cuestionario sobre el ejercicio semanal realizado, contabilizando la actividad igual o superior a tres sesiones semanales con una duración global de al menos 90 minutos. Los pacientes fueron reevaluados anualmente y el seguimiento medio fue de al menos tres años.
Los resultados cumplieron las expectativas de los investigadores. Se demostró que los pacientes que caminaban al menos tres veces por semana sufrían una progresión más lenta de los síntomas en comparación con los que no alcanzaban ese grado de actividad.
También quedó reflejado que los más beneficiados por este tipo de ejercicio son los sujetos con enfermedad más avanzada. Sorprendentemente, en las personas con EAP leve que todavía no produce ningún síntoma se consiguió también frenar la progresión mediante la estrategia de caminatas caseras. Este dato es importante ya que, como consecuencia de la patología, este grupo de pacientes es el de mayor riesgo para sufrir limitaciones en su actividad diaria.
Para los autores del trabajo, el resultado demuestra que un régimen de ejercicio controlado por el propio paciente y sin supervisón mejora claramente la evolución de la EAP. Algo importante ya que se ha demostrado que el porcentaje de estos sujetos que realizan rehabilitación controlada no alcanza al 10 por ciento del total.
http://www.diariodemadryn.com/vernoti.php?ID=54088




Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Importancia de las alteraciones en el metabolismo de la glucosa para el riesgo cardiovascular

Si bien la diabetes tipo 2 (DBT) es un factor de riesgo aceptado de mortalidad y morbilidad cardiovascular (CV), las personas con anormalidades del metabolismo de la glucosa también tienen mayor riesgo CV a pesar de que los niveles de glucosa sean considerados normales. Este proceso se caracteriza por una progresiva resistencia a la insulina. El síndrome metabólico (SM) se define por la asociación de factores de riesgo relacionados con la resistencia a la insulina y se considera un indicador temprano del deterioro del metabolismo de la glucosa.

Debido a la disponibilidad de información con relación al papel pronóstico del SM en pacientes con infarto de miocardio (IAM ) previo, los autores analizaron la base de datos del GISSI-Prevenzione Trial para establecer la prevalencia de SM y DBT como también su asociación con eventos cardiovasculares luego de IAM .

Material y métodos

En el GISSI-Prevenzione Trial participaron 11 323 pacientes con IAM reciente (< 3 meses, con un promedio de 16 días), con un seguimiento de 3.5 años para valorar la eficacia de los ácidos grasos poliinsaturados y la vitamina E. Se registraron los datos clínicos, de laboratorio e instrumental al ingreso y a los 6, 12, 18, 30 y 42 meses.
Se tomaron en cuenta en este estudio: la aparición de DBT en pacientes que no la padecían al ingreso, todas las causas de mortalidad, la frecuencia acumulativa de eventos cardiovasculares (muerte CV, IAM no fatal y accidente cerebrovascular no fatal) y aparición de insuficiencia cardíaca congestiva (ICC) en el seguimiento de pacientes sin falla cardíaca en el momento del ingreso.

La estimación de la mortalidad total y los eventos CV se efectuó en 10 383 sujetos; además se excluyeron 2 916 pacientes para el análisis de la aparición de DBT, y los datos referentes a ICC se tomaron en 8 417 individuos.

Los autores también evaluaron los efectos del cambio en el peso sobre el riesgo de eventos CV y de aparición de DBT.

En este estudio se diagnosticó SM cuando los participantes cunplían 3 de los siguientes criterios: adiposidad visceral (índice de masa corporal [IMC] > 26), hipertrigliceridemia (triglicéridos >150), niveles de colesterol asociado a lipoproteínas de alta densidad disminuidos (menos de 40 en hombres y de 50 en mujeres), hipertensión arterial (presión sistólica > 130 mm Hg o diastólica > 85 mm Hg o tratamiento antihipertensivo o historia de hipertensión arterial) y alteraciones de la glucemia en ayunas (> 110 mg/dl y <> 126 mg/dl, o los pacientes recibían tratamiento hipoglucemiante o en caso de historia de DBT.

Resultados

Del total de 10 384 pacientes, el 20.6% padecía DBT y el 29.3% SM. En comparación con el grupo control y con los que padecían SM, el grupo de sujetos con DBT tenía mayor probabilidad de ser de mayor edad, de pertenecer al sexo femenino y de presentar mayor prevalencia de enfermedad arterial periférica e IAM antes del ingreso al estudio. Este grupo también presentaba mayor deterioro de la función del ventrículo izquierdo con prevalencia superior de clase funcional II. Los pacientes diabéticos recibían más a menudo inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y menos aspirina y beta bloqueantes. En cambio, los sujetos normales y los del grupo con SM eran más semejantes, con mayor prevalencia de mujeres y de utilización de beta bloqueantes, IECA y aspirina en este último.

En el seguimiento y al compararlos con el grupo control, los pacientes con diabetes y los que padecían SM tuvieron más probabilidad de muerte y de eventos CV. Los que presentaban DBT tuvieron mayor frecuencia de internación por ICC, no así el grupo con SM.

Además de existir una probabilidad mayor del doble de aparición de DBT para los pacientes con SM, ésta resultaba mayor según aumentaba el número de criterios de SM. En comparación con sujetos con 3 criterios, el riesgo de aparición de DBT fue 60% y 273% mayor en pacientes con 4 y 5 criterios, respectivamente.

Los pacientes con diabetes con menos de 3 criterios de SM tuvieron mayor riesgo de muerte en comparación con el grupo de sujetos con SM con 4 o 5 criterios, pero no hubo diferencias entre estos 2 grupos respecto del riesgo de eventos CV.
En un análisis de subgrupos, entre los pacientes con SM las mujeres tuvieron mayor riesgo de padecer DBT, de mortalidad y de eventos CV en comparación con los hombres, aunque las diferencias no fueron estadísticamente significativas. En comparación con los hombres, las mujeres con diabetes presentaron mayor riesgo de muerte y eventos CV, lo cual sí tuvo significación estadística.

El aumento del peso en los primeros 6 meses tuvo un impacto significativo en la aparición de DBT y esto se relacionó estrechamente con la cantidad de kilos aumentados. En los pacientes que perdieron peso se redujo el riesgo de padecer DBT, en forma más pronunciada en aquellos en quienes el descenso fue mayor.
Las variaciones en el peso durante los primeros 6 meses del seguimiento no mostraron ninguna relación con el riesgo de eventos CV.

Discusión

Los principales resultados de este estudio señalaron: 1) en los pacientes que padecieron un IAM dentro de los 3 meses previos, la resistencia a la insulina fue un dato frecuente, debido a que el 50% de ellos presentó DBT o SM; 2) ambas condiciones se asociaron en forma desfavorable con el pronóstico respecto de todas las causas de mortalidad y eventos CV; 3) los pacientes con DBT tuvieron un incremento en el riesgo de internación por ICC; 4) el SM fue un potente predictor de aparición de DBT y esta asociación se relacionó con el número de componentes del síndrome; y 5) el riesgo de aparición de DBT disminuyó o aumentó proporcionalmente con la disminución o el aumento del peso.

Los autores mencionan que dada su alta prevalencia y su pronóstico desfavorable, el SM no debe ser subestimado. Además, puesto que el número de componentes del SM presentes se relaciona con la aparición de DBT, los niveles de insulina y de resistencia a ésta estarían asociados con un aumento progresivo del riesgo.

El diagnóstico de SM se asoció con un mayor riesgo de eventos CV que en el grupo control y uno menor que en el grupo con DBT. El riesgo de muerte del grupo con SM estuvo fundamentalmente asociado con el desarrollo de DBT. Por el contrario, los pacientes controles y aquellos con SM que no se tornaron diabéticos a lo largo del primer año de seguimiento tuvieron un riesgo similar de mortalidad. Los autores mencionan que el SM se encuentra, de alguna manera, intermedio entre los sujetos normales y los pacientes diabéticos.

Debido a la más estrecha relación de las complicaciones macrovasculares con la hiperinsulinemia que con la hiperglucemia, el SM puede ser un indicador temprano de riesgo vascular incrementado, mientras que la DBT puede ser considerada la última etapa de un fenómeno crónico y progresivo que involucra el aumento de la insulinorresistencia. Según los autores, estos resultados avalan la utilidad del diagnóstico de SM y DBT para identificar sujetos que presenten mayor riesgo de eventos de importancia, los cuales podrían beneficiarse con el tratamiento farmacológico para disminuir el colesterol unido a las lipoproteínas de baja densidad.
Por último, los pacientes con diabetes indicaron mayor riesgo de hospitalización por IC, hecho que no se observó en el grupo con SM.

http://www.intramed.net

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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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martes, febrero 14, 2006

Cuida tu corazón

Aunque no es parte del sistema digestivo, la alimentación tiene mucho que ver con el funcionamiento del corazón. El corazón hace posible, a través de su acción de bombear sangre, que lleguen las sustancias nutritivas a cada uno de los rincones del cuerpo.

Así como el corazón impulsa la sangre y los nutrientes hacia los demás tejidos, su estructura muscular debe recibirlos en cantidad suficiente para continuar latiendo alrededor de 80 veces por minuto, cada hora de cada día del año.

Las arterias coronarias constituyen el sistema de irrigación del corazón, pues a través de ellas le llegan la sangre y los nutrientes. Para que el corazón los reciba en cantidad suficiente, es necesario que estas arterias se mantengan sanas, es decir, que no estén obstruidas.

¿Cómo se obstruyen?
La obstrucción de este delicado sistema de circulación ocurre lentamente, con el paso de los años y desde edades muy tempranas. Se produce por la acumulación de grasa y calcio entre las capas de las paredes arteriales. Los factores que aumentan el riesgo de daño al corazón incluyen la obesidad, la hipertensión arterial, los niveles elevados de colesterol y triglicéridos en la sangre, el sedentarismo, el hábito de fumar y el estrés.

Los cinco primeros factores tienen estrecha relación con la alimentación. Así, la obesidad es consecuencia de un consumo alimentario mayor que el necesario. La hipertensión arterial la favorecen el consumo desproporcionado de ciertos productos (como la sal), la obesidad, el sedentarismo y el estrés. Asimismo, los niveles de colesterol y triglicéridos aumentan cuando se consume un volumen total de grasas mayor que el requerido y éstas son ricas en ácidos grasos saturados (como las grasas de origen animal y las que se mantienen sólidas a temperatura ambiente). Por otro lado, la capacidad para realizar ejercicios también depende mucho de lo que la persona come y el estrés influye bastante en los patrones alimentarios.

Conclusión
Resulta evidente la importancia de una alimentación adecuada para que el corazón pueda recibir los nutrientes que necesita y se mantenga sano. A su vez, sólo así puede este órgano vital cumplir con su función de hacer llegar los nutrientes esenciales para las otras partes del cuerpo.

¿Te gustaría saber qué tan sana es tu alimentación?

Te recomendamos completar la Evaluación Gratuita de Dieta y Ejercicio de MiDieta. Obtendrás un reporte imprimible que te mostrará con gráficos lo que debes modificar de tu dieta, ejercicio y conducta para seguir un estilo de vida saludable y activo.

 

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lunes, febrero 13, 2006

Una vida sana evitaría tratar el 15% de la HTA

Que mantener hábitos de vida saludables es beneficioso no sólo para cualquier enfermo, sino para toda la población general es un mensaje que no parece necesario volver a repetir. Lo que sí conviene, entre otras cosas porque no es tan conocido, es saber los beneficios concretos que el ejercicio físico y una dieta sana pueden reportar a una enfermedad determinada. En el caso de la hipertensión arterial (HTA), con sólo cumplir medidas como éstas, unidas al consumo mínimo de alcohol y a descartar el de tabaco harían que "al rededor de un 15 por ciento de los hipertensos no necesitara ningún fármaco para controlar su patología", según explica Manuel Luque, presidente de la Sociedad Madrileña de Hipertensión Arterial y Factores de Riesgo Cardiovascular (Somha), cuya tercera reunión acaba de celebrarse.

Dos tercios de los mayores de 60 años son hipertensos —recuerda el jefe de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico San Carlos, que acogió el encuentro—, situación que se agrava porque la mayoría sufre, además, alguna otra enfermedad, lo que les convierte en "pacientes de alto riesgo", sobre todo cardiovascular: la mitad de los pacientes de HTA tiene el colesterol alto, casi el 30 por ciento es diabético, un 80 por ciento, obeso... Y un largo etcétera. "Pero todo este riesgo se puede minimizar si se controla", tranquiliza Luque, y explica que si el 85 por ciento de hipertensos que tiene que medicarse cumpliera 'religiosamente' un tratamiento correctamente prescrito "se podría controlar prácticamente a nueve de cada diez enfermos", con excepción de un 10 por ciento que, por tener HTA resistente o sufrir alguna otra circunstancia que lo impide, es casi imposible de controlar correctamente.

La realidad, en cambio, es bien distinta. Los expertos reunidos en la cita madrileña aseguran que no más del 25 por ciento de los hipertensos está correctamente controlado, déficit que el presidente de Somha atribuye tanto a los pacientes, que por tener una enfermedad asintomática no perciben con la misma necesidad tomar un tratamiento a menudo multifarmacológico y cuyos efectos tampoco perciben; como a los facultativos, que no disponen de tiempo suficiente para informar y explicar al enfermo la importancia del cumplimiento terapéutico y las consecuencias que puede implicar no seguirlo. "Aunque los médicos cada vez somos más sensibles a ello, aún hay que insistir en la necesidad de identificar todos los factores de riesgo y actuar sobre ellos —repite Luque—. Con un solo antihipertensivo no se obtiene el control de más del 30-40 por ciento de los pacientes; sumando dos se puede llegar al 60 por ciento; y tres o más, añadiendo, si las patologías asociadas lo requieren, una estatina, hipolipemiante, antidiabético o antiagregante, permiten controlar ese 90 por ciento".

Mientras la prevalencia de la HTA está bastante estabilizada en España, cada vez existen "más pacientes diagnosticados, más hipertensos tratados y, lo que es más importante, más enfermos de HTA controlados, lo que en los años ochenta no ocurría en más del 10 por ciento de los casos", explica el experto, que ve claro el futuro del abordaje de esta patología: "El consumo de medicamentos va a aumentar con el objetivo de reducir el número de hipertensos que sufre un evento cardiovascular; pero también habrá que enfatizar las medidas no farmacológicas".




http://www.gacetamedica.com/gacetamedica/articulo.asp?idcat=233&idart=186109



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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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viernes, febrero 10, 2006

Los graves peligros de la grasa abdominal

Históricamente, los médicos investigaron la relación entre el ancho de la cintura y las enfermedades cardiovasculares. Los llamados “perfil de manzana y pera” fueron los elegidos para graficar la suerte que corren hombres y mujeres que acumulan grasa abdominal.

Las siluetas de manzana y pera fueron descriptas por el médico francés Jean Vague, quien graficó, así, la forma que adopta el cuerpo humano, tras el incremento de adiposidad
Abdominal.

A partir de los ´90 se descubrió, además, que el tejido adiposo no es sólo acumulación de grasa, sino que era capaz de producir cientos de hormonas que influyen en órganos esenciales del cuerpo humano, según publicó el diario La Tercera.

En la actualidad, el foco de atención es la llamada gordura centrípeta, es decir, la acumulación de grasa visceral que -se sabe- es perniciosa para la salud y que constituye un poderoso indicador de riesgo cardiovascular.

Lo que en lenguaje popular se denomina "neumáticos" o "rollos" requiere tomar medidas urgentes.

Según Karin Papapietro, nutricionista y jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, "los patrones de obesidad cambiaron y es preocupante que sea la centrípeta la que más aumenta en hombres y mujeres".

Los porqué del peligro

Los estudios indican que la composición de la grasa visceral -que se acumula dentro del abdomen y envuelve el intestino- y su función son diferentes a la que realiza la grasa de otras partes del cuerpo.

Así, "hoy se sabe que la adiposidad intraabdominal secreta hormonas que desencadenan eventos perniciosos en el organismo", informó el nutricionista Jaime Díaz, de la Clínica Santa María de Chile.

Uno de ellos es el aumento de la acumulación de células adiposas y reducción de la producción de una sustancia llamada adiponectina, que protege contra la diabetes, lo que ocasiona que el trabajo de la insulina sea eficiente. Cuando esta sustancia falta, se produce resistencia a la insulina y otros estados prediabéticos.

Asimismo, "al disminuir esta vital hormona el hígado produce sustancias inflamatorias que fueron relacionadas con la artritis reumatoidea. Es por ello que el estudio mundial Interheart de 2004 incluyó la obesidad abdominal dentro de los nueve factores que desencadenan un infarto cerebral, arterial o cardiovascular".

La obesidad abdominal aumenta el colesterol y el riesgo de que se formen trombos o coágulos.

La fórmula usada para saber si tiene exceso de grasa abdominal es simple. Para Latinoamérica, los valores cambiaron: por demás de los 80 centímetros para las mujeres y 95 para los hombres se considera peligroso.

Tres puntos clave para combatir la obesidad

* La dieta

Si bien no existen alimentos específicos que eviten la acumulación de grasa visceral, una dieta con mucha fibra, fruta, verduras, menos grasas saturadas y de origen animal, ayuda a perder peso.

Diversos estudios médicos indican que la reducción, por ejemplo, de 8,5 centímetros en la cintura significa una pérdida de grasa visceral que va de 20% a 40%.

* El ejercicio

Un estudio en los EE.UU. Con mujeres de 50 a 74 años mostró que se puede eliminar el seis por ciento de la grasa abdominal caminando cinco veces por semana en un plazo de un año. Los abdominales no combaten la grasa visceral.

* Medicamentos

Se suelen usar anorexígenos, que reducen el apetito y aumentan la sensación de saciedad, y Xenical, un inhibidor de la absorción de la grasa.
http://www.infobae.com





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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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lunes, febrero 06, 2006

Trombosis de las venas y senos cerebrales

La trombosis de las venas y senos cerebrales es una enfermedad cerebrovascular particular que, a diferencia del accidente cerebrovascular arterial, afecta más comúnmente a los adultos jóvenes y niños. Los síntomas y la evolución clínica son muy variables. Un adolescente que comienza con cefaleas después de iniciar la anticoncepción oral, una mujer con convulsiones posparto y un hombre en coma con midriasis en la guardia de emergencia pueden sufrir una trombosis sinusal. La incidencia anual estimada es 3-4 casos por millón de personas, y hasta 7 casos por millón de niños. Cerca del 75% de los adultos son mujeres. Durante la década pasada, dice el autor, los avances en el diagnóstico, técnicas de neuroimágenes y tratamiento han mejorado el pronóstico. En la actualidad, más del 80% de los pacientes tiene buena evolución neurológica.

Patogenia

Para comprender los síntomas y signos de la trombosis sinusal, hay que distinguir dos mecanismos diferentes: la trombosis de las venas cerebrales, con efectos locales causados por la obstrucción venosa y, la trombosis de los senos mayores, lo cual causa hipertensión intracraneana. En la mayoría de los pacientes, estos dos procesos ocurren en forma simultánea.

El primer mecanismo, la oclusión de las venas cerebrales, puede provocar edema local cerebral e infarto venoso. La anatomía patológica muestra venas agrandadas, tumefactas, edema, daño neuronal isquémico y hemorragias petequiales. Estas últimas pueden llegar a transformarse en grandes hematomas, con su aspecto característico en la tomografía computarizada (TC). Puede producirse dos tipos de edema cerebral. Uno, el edema citotóxico, causado por la isquemia, la cual daña la bomba de la membrana celular dependiente de la energía, provocando tumefacción intracelular. El otro tipo de edema, el edema vasogénico, está causado por una disrupción en la barrera hematoencefálica y la salida de plasma sanguíneo hacia el espacio intersticial. El edema vasogénico revierte cuando se logra tratar con eficacia la condición subyacente. En la trombosis de venas cerebrales, las imágenes por resonancia magnética (IRM) muestran ambos tipos de edema,

El segundo mecanismo es el desarrollo de hipertensión intracraneana como resultado de la oclusión de los senos venosos mayores. Normalmente, el líquido cefalorraquídeo es transportado desde los ventrículos cerebrales a través del espacio subaracnoideo en la base y la superficie del cerebro hasta las vellosidades aracnoideas, donde ese absorbido y drenado en los senos sagitales superiores. La trombosis de los senos provoca un aumento de la presión venosa, altera la absorción del líquido cefalorraquídeo y, por lo tanto, aumenta la presión intracraneana. La obstrucción del drenaje del líquido cefalorraquídeo se halla al final de la vía de transporte, sin que se desarrolle ningún gradiente de presión entre los espacios subaracnoideos y la superficie del cerebro y los ventrículos. Por lo tanto, los ventrículos no se dilatan, y no se produce hidrocefalia. Cerca del 20% de los pacientes con trombosis sinusal tienen solo hipertensión endocraneana, sin signos de trombosis venosa cortical.

Causas y factores de riesgo

En el 85% de los casos se identifica un factor de riesgo protrombótico o una causa directa.

Causas y factores de riesgo asociados con la trombosis de los senos venosos cerebrales
· Afecciones protrombóticas genéticas
Deficiencia de antitrombina
Deficiencia de proteína C y proteína S
Mutación del factor V Leiden
Mutación de protrombina (sustitución de A por G en la posición 202-0)
Homocisteinemia causada por mutaciones genéticas en la metilentetrahidrofolato
Reductasa
· Estados protrombóticos adquiridos
Síndrome nefrótico
Anticuerpos antifosfolipídicos
Homoscisteinemia
Embarazo
Puerperio
· Infecciones
Otitis, mastoiditis, sinusitis
Meningitis
Enfermedad infecciosa
· Enfermedad inflamatoria
Lupus eritematoso sistémico
Granulomatosis de Wegener
Sarcoidosis
Enfermedad intestinal inflamatoria
Síndrome de Behçet
· Enfermedades hematológicas
Policitemia primaria y secundaria
Trombocitemia
Leucemia
Anemia, incluyendo hemoglobinuria paroxística nocturna
· Fármacos
Anticonceptivos orales
Asparaginasa
· Causas mecánicas, trauma
Trauma craneano
Lesión de los senos o la vena yugular, cateterización yugular
Procedimientos neuroquirúrgicos
Punción lumbar
· Miscelánea
Cáncer

A menudo, un factor precipitante, como un trauma craneano o un parto causan la trombosis sinusal en una persona con mayor riesgo genético. Durante el último trimestre del embarazo y después del parto, el riesgo de trombosis sinusal es mayor. La frecuencia en el periparto y posparto es de 12 casos cada 100.000 partos, solo un polo menor que el riesgo de accidente cerebrovascular arterial en el mismo período.
Dos estudios con control de casos demostraron un riesgo mayor de trombosis sinusal en mujeres que tomaban anticonceptivos orales, en especial de tercera generación conteniendo gestodeno o desogestrel.

Hasta mediados de la década de 1970, ambos sexos estaban afectados por igual. Pero en la actualidad hay un predominio en las mujeres jóvenes (70 a 80% en mujeres en edad fértil) no así en niños y ancianos. Los hallazgos de laboratorio confirman el efecto protrombótico de los anticonceptivos orales.
Trauma y punción lumbar

Las causas mecánicas de la trombosis sinusal son la lesión craneana, la lesión directa sobre los senos o las venas yugulares y los procedimientos neuroquirúrgicos. Una punción lumbar también puede provocar trombosis sinusal. Podría deberse a que el descenso de la presión del líquido cefalorraquídeo después de la punción causa un descenso del cerebro, con tracción de las venas corticales y senos. La deformación de las paredes venosas puede inducir trombosis. El diagnóstico de trombosis sinusal pos punción lumbar es difícil, porque la cefalea que aparece no es atribuida a la trombosis y sí a la punción misma. Sin embargo, la cefalea causada por la punción lumbar suele desaparecer con el reposo y desaparece en pocos días, mientras que la cefalea de la trombosis sinusal no varía con los cambios posturales y empeora al principio de la enfermedad.

Infecciones

La otitis y la mastoiditis pueden estar complicadas con trombosis de los senos sigmoide y transverso adyacentes. Si el seno transverso contralateral es hipoplásico¾una variante anatómica frecuente¾la absorción del líquido cefalorraquídeo se dificulta. La hipertensión endocraneana resultante acompañada con edema de papila fue denominada en un principio "otitis hidrocefálica," un término inadecuado, dado que los ventrículos no están agrandados en presencia de trombosis sinusal. La frecuencia de la trombosis sinusal infecciosa ha disminuido y varía entre el 6% y el 12%, en series grandes de adultos con trombosis sinusal. En los niños, las frecuencias de las infecciones sistémicas (sepsis neonatal) y locales (otitis), son mayores. Un caso especial de trombosis es la del seno cavernoso, la cual casi siempre está provocada por una infección en los senos paranasales, la órbita o la cara.

Manifestaciones clínicas

El síntomas más frecuente pero menos específico de la trombosis sinusal es la cefalea intensa, la cual se presentan en más del 90% delos pacientes adultos. Suele aumentar gradualmente en un par de días pero también puede comenzar en forma súbita, haciendo sospechar una hemorragia subaracnoidea. La mitad de los pacientes presenta lesiones cerebrales y signos neurológicos. La presentación de síntomas hemisféricos unilaterales como hemiparesias o afasia, es característica pero rara. Es seguida unos días después por síntomas del otro hemisferio, causados por el desarrollo de lesiones corticales en ambos lados del seno sagital superior. Aparecen convulsiones en el 40% de los pacientes, un porcentajes mucho mayor que en los cuadros de accidente cerebrovascular arterial. Las convulsiones están limitadas y son focales en el 50% de esos pacientes pero pueden generalizarse y provocar un estado epiléptico con riesgo de vida. La trombosis del sistema venoso profundo¾seno recto y sus ramas¾ causa lesiones talámicas de localización central, con frecuencia bilaterales, con alteraciones del comportamiento como el delirio, la amnesia y el mutismo, los cuales pueden ser la única manifestación de la trombosis sinusal. La falta de tratamiento de un infarto o hemorragia unilateral grande con compresión del diencéfalo y el tronco cerebral puede provocar el coma o la muerte por hernia cerebral. Otras causas de coma también afectan el tálamo y provocan convulsiones generalizadas. La trombosis sinusal por infección del seno cavernoso se caracteriza por cefalea, fiebra y síntomas oculares como edema periorbitario, proptosis, quemosis y parálisis de los movimientos oculares, por compromiso de los nervios oculomotor, abductor y troclear. .

Los pacientes con hipertensión endocraneana aislada tienen cefalea sin otros síntomas neurológicos, con excepción de diplopia por compromiso del sexto nervio craneano, debido al aumento pronunciado de la presión endocraneana. El edema de papila severo puede provocar alteraciones visuales transitorias, como así ceguera si no media un tratamiento.

Diagnóstico

Aunque la presentación clínica el muy variable, el diagnóstico debe sospecharse en los pacientes jóvenes y de edad mediana con cefalea reciente inusual o síntomas símil accidente cerebrovascular, en ausencia de factores de riesgo vascular, en pacientes con hipertensión endocraneana y en pacientes con evidencia de infartos hemorrágicos en la TC, en especial si son múltiples y no están relacionados con los territorios arteriales. Los síntomas tardan en aparecen un promedio de 7 días. La técnica diagnóstica más sensible es la IRM junto con la venografía por resonancia magnética. En ellas se observa una señal hiperintensa en el seno trombosado. Las características de la señal T1 y T2 dependen de la antigüedad de la trombosis, siendo isointensa en T1 en los primeros 5 días y después de 1 mes. La combinación de una señal anormal en un seno y la ausencia correspondiente del flujo en la venografía por resonancia magnética confirma el diagnóstico de trombosis sinusal, aunque se requiere de un juicio experimentado. La TC permite descartar otros trastornos cerebrales agudos y puede mostrar infartos o hemorragias venosas, pero también puede ser normal. La TC de alta resolución puede mostrar trombos como una señal hiperintensa en un seno y aun en las venas corticales ("signo de la cuerda"). La venografia por TC es una técnica nueva promisoria para el estudio del sistema venoso cerebral. Si la venografía por IRM o TC no llegan al diagnóstico debe recurrirse a la angiografía cerebral, la cual brinda más detalles de las venas cerebrales; es útil para el diagnóstico de los casos raaros de trombosis aislada de las venas corticales sin trombosis sinusal. También muestra venas dilatadas y tortuosas ("en tirabuzón"), un signo de trombosis en sentido del flujo sanguíneo. La interpretación de los angiogramas puede ser difícil debido a variaciones anatómicas como los senos hipoplásicos o ausentes unilaterales.

Tratamiento

Medidas generales

La combinación de hipertensión endocraneana de instalación aguda e infartos venosos grandes es peligrosa y los pacientes pueden morir en pocas horas por hernia cerebral. Las alteraciones de la conciencia y la hemorragia cerebral son signos de mala evolución, pero estos pacientes también pueden experimentar una recuperación notable. La prioridad del tratamiento en la fase aguda es estabilizar la enfermedad y evitar o revertir la herniación cerebral. Esto puede requerir la administración de manitol intravenoso, el tratamiento quirúrgico del infarto hemorrágico o una hemicraniectomía descompresiva. Se desconoce si los corticosteroides en la fase aguda mejoran la evolución. Se debe investigar como causa la infección, para ser tratada en consecuencia.

Anticoagulación

La opción terapéutica obvia es la anticoagulación con heparina, para detener el proceso trombótico y evitar el embolismo pulmonar. Sin embargo, este tratamiento es muy controvertido debido a la tendencia de los infartos venosos a tornarse hemorrágicos: cerca del 40% de todos los pacientes con trombosis venosa tienen un infarto hemorrágico, aún antes de comenzar el tratamiento anticoagulante.

El efecto del tratamiento anticoagulantes fue estudiado en tres estudios clínicos aleatorizados, pequeños. Los tres estudios no mostraron un beneficio significativo del tratamiento anticoagulante, comparado con placebo. En los dos trabajos que incorporaron imágenes diagnósticas adecuadas, el 23% de los pacientes que recibieron placebo tuvieron una mala evolución (muerte o dependencia funcional), comparado con el 10% del grupo que recibió tratamiento anticoagulante. Un metaanálisis de estos estudios mostró una reducción no significativa del riesgo relativo total de muerte o dependencia, de 0,46.

El autor sostienen que un nuevo trabajo con suficiente poder para demostrar un efecto similar de tratamiento requeriría el reclutamiento de 300 pacientes, tarea bastante difícil en esta enfermedad infrecuente. En ausencia de trabajos con mayor evidencia, la evidencia circunstancial puede ayudar en la elección de la mejor estrategia terapéutica. La razón principal para evitar la heparina está relacionada con su seguridad. Sin embargo, la mayoría de los neurólogos actuales comienzan el tratamiento con heparina tan pronto como se confirma el diagnóstico, aun en presencia de infartos hemorrágicos. Este tratamiento fue aplicado en más del 80% de los 624 pacientes incorporados a un estudio prospectivo reciente. En este estudio, el 79% de los pacientes se recuperó, el 8% tuvo handicaps menores, el 5% quedó con más handicap y el 8% falleció.

No existen estudios de comparación entre la heparina fraccionada o no fraccionada en esta enfermedad. Para el tratamiento de la trombosis venosa de las piernas, la heparina en altas dosis, subcutánea, da bajo peso molecular causa menos hemorragias importantes que la heparina intravenosa, con eficacia antitrombótica similar.

No se ha determinado cuál es la duración óptima del tratamiento anticoagulante en la fase aguda. La trombosis sinusal recurrente ocurre en el 2% de los pacientes y cerca del 4$ tienen un evento trombótico extracraneano dentro del primer año. Comúnmente, se administran antagonistas de la vitamina K durante los 6 meses que siguen al primer episodio de trombosis sinusal, o más en presencia de factores predisponentes, con un RIN de 2,5.

Trombólisis

Se puede intentar la trombólisis endovascular mediante la administración de una enzima trombolítica como la uroquinasa, dentro del seno, a veces combinada con la aspiración mecánica del trombo. Solo hay informes de casos y estudios no controlados, por lo que, dice el autor, es imposible arribar a una conclusión sobre la superioridad de la trombólisis endovascular sobre la heparina sistémica. Hasta contar con más evidencia, el autor considera que la trombólisis endovascular debe ser realizada en centros especializados y reservada para los pacientes de mal pronóstico.

Hipertensión endocraneana

En los pacientes que solo presentan síntomas de hipertensión endocraneana crónica, la prioridad es descartar un proceso de masa ocupante e investigar si la trombosis sinusal es realmente la etiología. Si no hay contraindicaciones como infartos o hemorragias grandes, se realiza una punción lumbar, para medir la presión del líquido cefalorraquídeo, para iniciar, si es necesario, la disminución de la presión endocraneana, para mejorar la cefalea y reducir el papiledema. La acetazolamida oral (500 a 1000 mg/día) puede reducir esa presión. Si es efectiva y tolerada, puede ser continuada semanas a meses. Si las punciones lumbares repetidas y el tratamiento con acetazolamida no obtienen resultados en dos semanas, se realizará el drenaje quirúrgico del líquido cefalorraquídeo, usualmente con un shunt lumboperitoneal. Si el campo visual está alterado, debe considerarse la fenestración del nervio óptico. Ambos procedimientos tienen complicaciones y no se sabe cuál de ellos obtienen mejores resultados a largo plazo.

Conclusiones

Se han conseguido avances importantes en el conocimiento de la fisiopatología de la trombosis sinusal. Esta enfermedad sigue siendo un diagnóstico difícil y una enfermedad potencialmente discapacitante o letal. Sin embargo, los adelantos diagnósticos y terapéuticos facilitan la obtención de una evolución excelente en la mayoría de los pacientes.

http://www.intramed.net/



Saludos Afectuosos
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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