Salud Vascular

 

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martes, abril 25, 2006

Anticonceptivos y accidentes cerebrovasculares

Desde la década del 60 en que fueron lanzados al mercado, los anticonceptivos orales estuvieron asociados con trastornos vasculares; en especial, con el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Esto hizo que los médicos no los recomendaran a aquellas pacientes que tuvieran antecedentes familiares de estos padecimientos. Sin embargo, los preparados que se administran en la actualidad contienen dosis mucho más pequeñas que los anteriores y, en consecuencia, sus efectos colaterales son menores.
Los anticonceptivos orales se componen de estrógeno y progesterona, las hormonas sexuales femeninas. La provisión extra de estas hormonas en el organismo interfiere en el ciclo sexual de la mujer, inhibe la ovulación y, por lo tanto, la posibilidad de que se produzca un embarazo.

Pero estas hormonas pueden causar efectos no deseados. Los estrógenos provocan un aumento de los niveles de las globulinas que participan en el proceso de la coagulación, especialmente los factores VII y X, por esa razón puede darse un estado de hipercoagulabilidad.

Al parecer, la formación de trombos (coágulos) se relaciona con el incremento de los factores de coagulación y, también, con un aumento de la adhesividad de las plaquetas debido al componente estrogénico de los anticonceptivos. Sin embargo, la incidencia de alteraciones trombogénicas ha disminuido a medida que se han reducido las cantidades de estrógeno de los distintos preparados.

Accidente cerebrovascular

En un estudio publicado por el Journal of the American Medical Association, el doctor Claiborne Johnston y sus colegas de la Universidad de California, San Francisco, indicaron que el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular se duplica con el uso de las píldoras que se prescriben actualmente, que tienen bajas dosis de hormonas. El riesgo se duplica nuevamente si las dosis de estrógenos son más altas.

Pero a continuación Johnston afirmó que "el riesgo es tan bajo que, aunque se duplique, sigue siendo bajo". Lo que sí conviene tomar en cuenta, según los especialistas, es que los riesgos aumentan con la edad, los factores hereditarios y los hábitos de vida.

Para Johnston, "la posibilidad de padecer un accidente cerebrovascular no debería influir en la decisión de las mujeres con respecto a tomar la píldora". Sin embargo, admitió que las probabilidades aumentan en las mujeres fumadoras que tienen más de 35 años. De hecho, la hipertensión y el tabaquismo son factores de riesgo por sí mismos.

"Dado que alrededor de 16 millones de mujeres estadounidenses toman la píldora, si los prohibiéramos, tendríamos, tal vez, 400 accidentes cerebrovasculares menos por año, pero habría unos 690 mil embarazos no deseados", enfatizó Johnston.

Fumadoras, abstenerse

Especialista locales, si bien coincidieron en parte con lo afirmado por Johnston y consideró que los anticonceptivos orales no son peligrosos, hacen una salvedad: en el caso de pacientes con otros factores de riesgo, como el tabaquismo o la dislipidemia (colesterol alto), las píldoras anticonceptivas se convierten en otro factor de riesgo para la enfermedad vascular. En mujeres mayores de 35 años que fuman, tienen alto nivel de lípidos y, a su vez, toman anticonceptivos, la incidencia de accidente cerebrovascular o infarto de miocardio es mayor.

Los anticonceptivos están contraindicados, en general, en las mujeres fumadoras, mayores de 35 años, debido a que pueden convertirse en factor de riesgo de infarto de miocardio.

Otro de los efectos adversos atribuidos a los anticonceptivos ha sido el de la incidencia de trombosis venosa; es decir, la formación de coágulos o trombos en las venas. Si estos coágulos migran desde el lugar donde se han formado hacia otras partes del cuerpo, se produce lo que se denomina tromboembolia. Los trombos formados en las venas, por lo general, migran hacia el pulmón y provocan embolia pulmonar.

Las várices no son un obstáculo

Dado que los estrógenos aumentan la hipercoagulabilidad, se pensaba que las mujeres que padecían várices corrían mayores riesgos de sufrir tromboembolia. Sin embargo, no existen pruebas de que la incidencia de tromboembolia sea mayor en mujeres que padecen várices en las extremidades inferiores. Por esta razón, hoy día las píldoras ya no están contraindicadas en mujeres con várices.

En realidad, a pesar de los numerosos estudios realizados, aún se desconocen los mecanismos por los cuales se producen las alteraciones en la sangre como consecuencia de los anticonceptivos.

No obstante, en el último tiempo se ha logrado avanzar en la materia, en especial gracias a un estudio que demuestra que los estrógenos contenidos en las píldoras reducen la cantidad de proteína C, una sustancia que participa en los procesos de la coagulación. La proteína C contribuye a inhibir la producción de trombina, un coagulante. Si disminuye la cantidad de proteína C, hay una mayor disponibilidad de trombina y, en consecuencia, una mayor predisposición a sufrir trastornos trombóticos.

Médicos del Instituto de Investigación Cardiovascular de la Universidad de Maastricht, en Holanda, bajo la dirección del doctor Jan Rosing, realizaron un estudio en 28 mujeres sanas a las que se les suministraron anticonceptivos a lo largo de ciclos alternados. Durante esos períodos se midió el nivel de la proteína C y se lo comparó con un grupo de control. Los investigadores comprobaron que durante los períodos de toma de anticonceptivos, disminuía la cantidad de proteína C.

De hecho, los pacientes con deficiencia genética de proteína C sufren trastornos trombóticos recurrentes que pueden llegar a ser letales. Sin embargo, los investigadores que realizaron el estudio aclararon que ninguna de las pacientes presentó evidencia de trombosis venosa. Los científicos consideraron que la interacción de los anticonceptivos con la actividad de la proteína C es un posible mecanismo de eventos trombóticos, pero esta hipótesis requiere comprobación a partir de estudios clínicos con poblaciones más amplias.

Alguna predisposición genética

Otros grupos de investigación encontraron que, si se presentan complicaciones trombóticas, éstas ocurren en las primeras etapas del uso de anticonceptivos, lo cual sugiere la existencia de algún factor genético que causaría predisposición.

La doctora Kitty Bloemenkamp y su grupo del Hospital Universitario de Leiden, en Holanda, realizaron un seguimiento de 155 pacientes con historia de trombosis venosa que iniciaron el uso de anticonceptivos, y compararon los datos obtenidos con los de 169 controles que también comenzaron a tomarlos.

El estudio, publicado en la revista Archives of Internal Medicine, mostró que las mujeres con defectos hereditarios de la coagulación no sólo son más propensas a desarrollar trastornos trombóticos sino que, además, los sufren antes que aquéllas que no los presentan.

Otros efectos

Otras de las pacientes que solían estar excluidas de la posibilidad de tomar píldoras eran aquellas que padecían diabetes. Lo que sucede es que la progesterona, otra hormona que forma parte de los anticonceptivos, puede provocar alteraciones en el metabolismo de la glucosa.

Investigaciones más recientes indican, sin embargo, que las actuales presentaciones de las píldoras parecen no alterar de manera significativa el metabolismo de los hidratos de carbono.

Si bien los anticonceptivos orales tienen algunos riesgos, poseen también muchos beneficios, por ejemplo, Reducen el riesgo de cáncer de ovario y endometrio, y disminuyen la incidencia de la enfermedad pélvica inflamatoria. Esto último se refiere a las infecciones de ovarios. Asimismo, las píldoras no implican riesgo de cáncer de mama, como se creía tradicionalmente.

Más allá de riesgos y beneficios, posibles o improbables, la píldora anticonceptiva, en 40 años de existencia, ha cambiado el destino de la mujer en la sociedad, y le ha otorgado la decisión de cuándo ser madre.

http://www.buenasalud.com


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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sábado, abril 15, 2006

Cuestiones de género en enfermedad cardíaca. Heridos corazones de mujer.

El corazón de la mujer

Las mujeres que sufren infartos cardíacos no responden al estereotipo que las imagina parecidas a los hombres, “masculinizadas”. Al contrario, hay un modo característicamente femenino de construcción de los factores que llevan a la enfermedad. Para discernirlo, la autora entrevistó a mujeres de distintos sectores sociales.

Hay un modo característicamente femenino de construcción de los factores que contribuyen al riesgo de infarto agudo de miocardio y angina inestable (“cardiopatías isquémicas”). Conocerlo puede ayudar a la prevención, tratamiento y rehabilitación de estas pacientes.

A tales efectos, efectué un trabajo de campo en dos etapas: 1) entrevistas a pacientes; 2) entrevistas a informantes claves. Para la primera etapa se eligieron dos instituciones: el Hospital Santojanni, ubicado en el límite sudoeste de la ciudad de Buenos Aires, para contar con pacientes de los sectores medio bajo y bajo; las clínicas Bazterrica y La Providencia, también de la ciudad de Buenos Aires, para contar con pacientes de los sectores medio alto y alto. Se tomaron pacientes mujeres de 35 a 55 años con cardiopatía isquémica, internadas por episodio coronario agudo. Los controles se constituyeron en base a mujeres de 35 a 55 años, sin patología coronaria comprobable, pero equiparables en todas las otras características. Se entrevistaron en total 32 mujeres, 16 casos y 16 controles.

Con respecto a los/as informantes claves, se realizaron siete entrevistas a profesionales de diferentes disciplinas con experiencia en el tratamiento y estudio de pacientes con cardiopatía isquémica: cuatro médicos/as especialistas en cardiología, dos psicoanalistas y un epidemiólogo.

El marco teórico desde el cual se abordó el material recabado es un entramado que articula la etnoepidemiología, los estudios de género, el psicoanálisis y herramientas provenientes de las ciencias sociales en salud.

En los resultados, se encontró que las mujeres coronarias de sector bajo y medio bajo responden a patrones tradicionales de género femenino, tanto en términos de organización de la conyugalidad y la maternidad como en términos laborales (Burin, M., Meler, I.: Género y familia, ed. Paidós, 1998). Sin embargo, estas características no se consideraban pasibles de construir el componente de riesgo psicosocial de las cardiopatías isquémicas: al contrario, se las entendía como “factores de protección”. En contraposición al imaginario social respecto de cómo son las mujeres que se enferman de este tipo de patología, éstas no son exitosas, no trabajan fuera del hogar en tareas competitivas y no se parecen a “los hombres”.

Sí son sobreexigidas, puesto que todas ellas han formado parte de un grupo que, en términos tanto de género como de clase, ha efectuado un ascenso social. En lo referente a la clase, la mayor parte de las mismas son migrantes del interior del país; han migrado por razones económicas y provienen de familias extensas, con precariedad de recursos simbólicos y materiales. Con respecto al género, presentan mandatos parentales –fundamentalmente de las madres– de alcanzar patrones de educación tendientes a acceder a una conyugalidad que permita establecer una familia y una feminidad tradicionales.

Para este grupo de mujeres, ser madre y ama de casa en el marco de una familia nuclear se ha constituido en un rasgo de ascenso social (Lombardi, A., Entre madres e hijas. Acerca de la opresión psicológica, Paidós, 1988). Y para ello han debido esforzarse en adquirir nuevas habilidades, lo cual les requirió adquirir características de subjetividad sobreadaptativas: éstas han sido descriptas (Liberman D. Y otros, Del cuerpo al símbolo. Sobreadaptación y enfermedad psicosómatica, edit. Ananké, 1993) como determinantes de la construcción del psiquismo de personas con enfermedades psicosomáticas. Lo cual se constituye en un modo de vulnerabilidad específico de este tipo de población. Esta vulnerabilidad se liga con su tipo de ocupación, y también con el trabajo psíquico y físico que implica el sostenimiento de parejas tradicionales, en las cuales el goce de la sexualidad y la adquisición de un proyecto de vida propio para las mujeres no están incluidos como valor para ninguno de ambos cónyuges; además, con la no búsqueda de otro tipo de relación o de una ocupación laboral por fuera de los trabajos domésticos, sean éstos rentados o en la propia casa.

Las mujeres coronarias de sectores bajos presentan el “síndrome de la supermujer” (Arés P.: “Ser mujer en Cuba. Riesgos y conquistas”, en Género: salud y cotidianidad, Editorial Científico Técnica, La Habana, 2000), que define a las mujeres que se perciben y actúan como “imprescindibles” y multifuncionales; para este caso, con contenidos específicos de sectores populares urbanos. Mujeres que viven en una economía de subsistencia pensando que ellas deben resolverlo todo. Esto las expone, desde las propias expectativas, a situaciones “sin salida”, las cuales generan mucha angustia en subjetividades que suelen presentar gran dificultad para tramitar la angustia; que se inundan de angustia.

Si se comparan las cardíacas de los dos grupos sociales, los únicos elementos comunes hallados en esta variable son la presencia de casi igual cantidad de factores de riesgo y de hijos –un promedio de 2,5 hijos–. En el grupo de sectores altos, la diversidad en las formas de conyugalidad y de inserción laboral permite que estas mujeres se asemejen, más que las de sectores bajos, al estereotipo que la población en general y los/las profesionales de salud han construido en torno de “cómo son las mujeres coronarias”.

Esta construcción imaginaria invisibiliza el modo particular del riesgo en las mujeres de sectores populares, pero también tergiversa el modo particular de la construcción del riesgo de las mujeres de sector social más acomodado, homologándolas con los varones cuando en realidad presentan una modalidad específica de vulnerabilidad.

Se observa como distintivo de las coronarias de sector medio-alto el “no poder parar”. Son mujeres con una fina percepción de lo que está aconteciendo, pero no pueden parar: trasmiten la imagen de algo que pulsa y no puede ser tramitado, contenido o diferido, como si tuvieran un yo poroso. Y el cuerpo actúa como freno de problemas situacionales, subjetivos o intersubjetivos que no pudieron ser resueltos en esos niveles.

Estas mujeres de sectores medio, medio-alto suelen ubicar, como desencadenante del episodio coronario agudo, haber estado inmersas en un ritmo de vida muy apurado, con dificultad para articular áreas; no sólo por la cantidad de tareas de la vida moderna sino por características de subjetividad perfeccionistas y omnipotentes. El tema no es sólo la entrada a la vida de mujer moderna y al mercado laboral asalariado en condiciones “masculinas”, sino la sumatoria de áreas de las que ocuparse: trabajo, familia, desarrollo personal, requerimientos estéticos, etcétera, manteniendo un paradigma de que todo debe ser 10 puntos aunque “mueran en el intento”. Se establece así un perfil específico del síndrome de la supermujer para este sector social que, en lugar de flexibilizar ideales y articular áreas, establece una sumatoria de aspiraciones al ciento por ciento como si cada una fuera única.

Las entrevistadas de ambos sectores sociales, cuando aluden a situaciones específicas de exigencia o traumáticas que tendrían relación con el acontecimiento mórbido, raramente destacan situaciones laborales: la mayoría refiere situaciones relativas a la conyugalidad, a enfermedades graves de parientes o a vicisitudes de la relación madre-hija (sea como hijas o como madres). Lo cual abona la hipótesis de que lo que estresa o vulnerabiliza a las mujeres remite a situaciones ligadas con la constitución del narcisismo de género (Dio Bleichmar, E.: El feminismo espontáneo de la histeria. Estudio de los trastornos narcisistas de la feminidad, ed. Adotraf, 1985). Para el sector de menores recursos, se trata más bien del narcisismo femenino tradicional, que valoriza en términos de autoestima los desarrollos en el área de la familia y la pareja. En el grupo de mayores recursos, se advierten situaciones ligadas al narcisismo de género femenino transicional o innovador, que incluye valores como ser exitosa, tener desarrollo propio y estar de acuerdo con los ideales estéticos vigentes para las mujeres sin abandonar las aspiraciones en el área de la familia y la pareja del modelo tradicional.

Este tipo de construcción subjetiva autoexigente, con contenidos diversos según el grupo social, está en consonancia con un momento histórico en el cual los valores de hiperproductividad, exigencia y polifuncionalidad tienen gran valor social. De todos modos, tienen diferente impacto según el tipo de herramientas subjetivas que la sujeto posea. Así, la sobreadaptación es un modelo de vulnerabilización específica dado por un hiperrealismo, esto es, la sobreestimación de los imperativos de la realidad por sobre sus necesidades y deseos.

Solas

Una referencia muy importante, que permite definir un perfil específico de mujeres cardíacas de sector medio alto es que suelen trabajar solas. Esta soledad actúa como facilitadora de sobrecarga en personas con un significativo grado de omnipotencia a nivel de la subjetividad, pues las deja muy vulnerables frente a situaciones y estímulos que no pueden controlar por sí mismas sin causarse daño.

En este mismo sector aparecen mujeres que ganan más que los maridos; que prefieren a los varones en el trabajo, con una clara identificación con los mismos, y que rivalizan con ellos, aspectos que la literatura sin perspectiva de género consideraría como rasgos de masculinización. Por nuestra parte, planteamos que no se trataría de mujeres “masculinizadas”, sino de mujeres que pagan el costo de la construcción de autonomía en un mundo fuertemente patriarcal, donde el modelo valorizado –también en el fuero íntimo de las mujeres– son los varones. Este costo no se entiende sólo por la exigencia externa, sino por el modo de construcción del narcisismo y la estima de sí en un mundo donde los valorados son los varones. Y este proceso específicamente femenino es usual y erróneamente catalogado como “masculinización”.

Las mujeres cardíacas de ambos grupos sociales tienen en común que, aun cuando desempeñen tareas totalmente diferentes, pertenecen a grupos familiares que las han estimulado a sobreadaptarse para ser mujeres diferentes de lo que fueron sus madres. En ellas operaría el mecanismo psíquico que Liberman describe como una sobreexigencia operativa para el ascenso social, dentro del cual incluimos el “ascenso de género” hacia modalidades con mayores grados de autonomía.

El ascenso de género ha tomado, para las entrevistadas del grupo social más alto, el contenido de que sean independientes o por lo menos autoabastecidas, esto es, pasar del modelo tradicional al transicional o al innovador, pero el precio ha sido alto y no previsto, por inexistencia de información previa al respecto. Para las del grupo social más bajo, la expectativa quedó ligada a dejar la identidad de “provincianas” (aun siendo migrantes) para tener una casa linda, un marido trabajador e hijos que estudien, pasando de un modelo premoderno a uno moderno (Schmuckler, B.: “El rol materno y la politización de la familia”. En La mujer y la violencia invisible, Giberti, E. y Fernández, A. (comp.), ed. Sudamericana, 1989).

El estrés de las mujeres en el mundo del trabajo responde a un fenómeno más complejo que estar expuestas a las mismas exigencias que los varones: deben actuar como “hombres” en un mundo laboral que no valora las características que las mujeres tienen para ofrecer, y por lo tanto las desvaloriza, les pide el doble, las estimula a ser como hombres para acusarlas luego de haber perdido la “feminidad”.

Maridos

En el grupo de entrevistadas más pobres se registra gran cantidad de maridos desempleados y ellas plantean sentimientos de decepción por estar en pareja con maridos “venidos a menos”. Esto lleva a señalar que, en estas mujeres, gran parte del narcisismo y la valía de sí con respecto al trabajo, en vez de estar relacionada con el propio desempeño, lo está con el trabajo del marido que “supieron conseguirse”. Por lo tanto, estos maridos actualmente caídos representan una afrenta narcisista para las mujeres del grupo más pobre; hace caer su valor como mujeres tradicionales exitosas por no haber podido conseguir un mejor marido, que les dure para toda la vida, además de la sobrecarga relativa al aumento de trabajo doméstico necesario para resolver las necesidades del grupo familiar ante la escasez de recursos económicos.

Por su parte, más de la mitad de las entrevistadas del sector social más favorecido no está en pareja actualmente. De las tres en pareja, a una la mantiene el marido; la segunda es ella quien mantiene al marido; la tercera comparte con el marido pero el ingreso de ella es mayor. Podemos decir que, salvo una, todas son en este momento sostenes de hogar. Una mención especial es que, en este sentido, no se observan parejas “más parejas”, sino la inversión del modelo tradicional. Pudiera resultar infartógeno para este grupo de mujeres no ya trabajar “como varones”, sino el ser único sostén, sin poder compartir la carga con otro adulto, padecer una gran presión social y subjetiva por cargarse más de lo que puede una sola persona; situación que era mayormente afrontada por los varones tradicionales.

* Síntesis de una tesis de maestría en Cedes/Flacso, aprobada con sobresaliente y premiada en las VII Jornadas del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires.



Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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jueves, abril 13, 2006

Péptidos lácteos contra la hipertensión

Beber leche puede no ser tanto un problema como una solución para once millones de españoles aquejados de hipertensión arterial. La evidencia científica se pone ahora de parte de este alimento y cuantifica el beneficio de los péptidos lácteos al inhibir el sistema renina-angiotensina y proporcionar moderados aunque sostenidos descensos de la presión sanguínea.

Una de las emociones más francas de la investigación en biomedicina es descubrir cómo un alimento o un tratamiento declarado proscrito para una enfermedad determinada regresa por sus fueros a la plena actualidad y evidencia un beneficio antes insospechado. Cuando las estrategias de disminuir el colesterol total matizan ahora su eficacia por la conveniencia de elevar el colesterol HDL y garantizar de esta forma una mayor protección cardiovascular, los expertos reconocen, no sin cierto rubor, que la leche y los derivados lácteos (convenientemente procesados) pueden proporcionar un efecto antihipertensivo comparable, aunque en menor medida, al de los fármacos inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina.
La noticia llegó de la mano de un artículo publicado en The British Journal of Nutrition, en el que los autores determinaban que los péptidos lácteos ocasionan una disminución eficaz de la presión arterial sistólica en individuos hipertensos y tras dos meses de consumo regular. Los expertos, dirigidos por Seiichi Mizuno (Tokio, Japón) llevaron a cabo un estudio controlado con placebo en 131 voluntarios aquejados de hipertensión leve-moderada para investigar el efecto de caseína hidrolizada (la principal proteína de la leche) conteniendo dos péptidos: isoleucina-prolina-prolina (IPP) y valina-prolina-prolina (VPP). Hallaron que quienes consumieron una dosis de IPP y VPP equivalente a 1,8-3,6 mg experimentaron al cabo de seis semanas un descenso discreto pero significativo (3-5 mmHg) de la presión arterial sistólica.

Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) avalan que un descenso de semejante calibre es suficiente para disminuir en un 15% el riesgo de ictus y en un 10% el de isquemia coronaria. Se conoce que la HTA sobrepasa actualmente a la hipercolesterolemia o al tabaquismo como principales factores de riesgo cardiovascular y ostenta, por tanto, la cualidad de principal causa de muerte en todo el mundo. Las repercusiones de tan simple descubrimiento se antojan trascendentales. La posibilidad de disminuir el riesgo cardiovascular por medio del consumo de una simple porción, un vaso o un botellín de leche equipada con IPP y VPP abre expectativas impresionantes y son más de 20 los ensayos puestos en marcha para corroborar el estudio de Mizuno. Datos preliminares extrapolados de estudios europeos apuntan a un beneficio ligeramente superior: 7 mmHg en sistólica y 4 mmHg en diastólica, y la industria alimentaria planea sacar partido a esta nueva página escrita en la historia de los alimentos funcionales.

Mecanismo de acción

Los péptidos lácteos IPP y VPP actúan, al parecer, inhibiendo la enzima de conversión de la angiotensina. Dicha inhibición impide la formación de angiotensina II, causa una vasodilatación y la presión sanguínea disminuye. Aunque los autores del estudio se han apresurado a dejar claro que los péptidos lácteos no pueden sustituir a fármacos antihipertensivos de beneficio mucho más consistente y contrastado, a nadie escapa que las medidas higiénico-dietéticas cuentan a partir de ahora con un aliado eficaz.

Las bacterias probióticas encargadas de romper las moléculas de ácido láctico durante la fermentación y mediante la acción de proteasas causan la liberación de péptidos como IPP o VPP en el producto resultante de la fermentación, pero también pueden sintetizarse tales péptidos y añadirse a leches, zumos, batidos u otros productos de consumo que, de esta manera, pasan a convertirse en alimentos funcionales. Los lácteos, de forma natural o enriquecida, son en cualquier caso la principal fuente de lactobacilos y bifidobacterias de tan beneficioso efecto.

Nunca está de más recordar que los gérmenes probióticos colonizan la microflora intestinal y contribuyen a la fermentación de sustratos de la dieta no digeribles de otro modo y a la síntesis del moco epitelial, mediante la producción de ácidos grasos de cadena corta (acetato, propionato y butirato), favoreciendo la recuperación y la absorción de calcio, hierro y magnesio, la síntesis de la vitamina K y las vitaminas del grupo B y contrarrestando la glucemia posprandial. Tales efectos se saldan con una buena defensa del organismo frente a las enfermedades infecciosas, enfermedades crónicas intestinales (como la colitis ulcerosa), enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus no insulinodependiente, obesidad, osteoporosis y cáncer.

Entre las bacterias probióticas más empleadas en el consumo humano se encuentran las llamadas bacterias ácido lácticas (BAL), que incluyen las especies Lactobacillus acidophilus,L. Plantarum, L. Casei, L. Casei spp rhamnosus, L. Delbrueckii spp bulgaricus,L. Fermentum,L. Reuteri,Lactococcus lactis lactis,L. Lactis cremoris, Bifidobacterium bifidum,B. Infantis,B. Adolecentis, B. Longum, B. Brevis, Enterococcus faecalis o E. Faecium.


REVISIÓN ESPAÑOLA

Una revisión de ensayos clínicos presentada en Madrid, en el transcurso de la XI Reunión Nacional de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), concluyó el pasado 8 de marzo que el consumo de leche fermentada con péptidos lácteos reduce la presión arterial sistólica entre 2 y 7 mmHg, y la diastólica entre 1 y 4 mmHg. Según el director del Servicio de Farmacología de la Clínica Universitaria de Navarra (Pamplona), Jesús Honorato, «cuanto más alta es la presión arterial basal, mayor es la reducción que se produce gracias al consumo de este tipo de leche».
El especialista emplazó los alimentos ricos o enriquecidos con péptidos lácteos como tratamiento preventivo para pacientes prehipertensos (con valores fronterizos con la hipertensión) y como terapia complementaria de las medidas higiénico-dietéticas; asimismo, enfatizó que los péptidos lácteos activos no deben remplazar de ningún modo a los tratamientos antihipertensivos en vigor.

Por su parte el profesor Andreu Palou, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de las Islas Baleares, reconoció que la proliferación de productos funcionales puede llevar a engaño a muchos consumidores ya que «si bien es cierto que muchos alimentos funcionales han demostrado científicamente sus cualidades para prevenir y paliar algunas patologías, no todos reúnen el mismo nivel de evidencia». Según Palou, el Parlamento Europeo ultima en estos momentos una nueva reglamentación que regulará la publicidad y etiquetado de los alimentos funcionales en todo el territorio de la UE.


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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lunes, abril 10, 2006

Expertos en trasplante cardiaco consideran ya prácticamente superado el riesgo de rechazo celular del injerto

Los especialistas reunidos en el Congreso Anual de la Sociedad Internacional de Trasplante de Corazón y Pulmón aseguran sin embargo que a medio y largo plazo las complicaciones asociadas a un trasplante de corazón reducen significativamente las tasas de éxito


Madrid, 10 abril 2006 (azprensa.com)

El objetivo principal que han perseguido los expertos en trasplante cardiaco durante décadas ha sido el de reducir al mínimo la presencia del denominado rechazo celular del injerto. Con la significativa evolución alcanzada en el tratamiento inmunosupresor, éste se ha convertido en un reto prácticamente superado, aseguran los especialistas; sin embargo, a medio y largo plazo las complicaciones asociadas a un trasplante de corazón (vasculopatía, aparición de tumores,...) reducen significativamente las tasas de éxito.

Así se ha puesto de manifiesto durante el XVI Congreso Anual de la Sociedad Internacional de Trasplante de Corazón y Pulmón (ISHLT), celebrado recientemente en Madrid. En gran parte, afirmaron los especialistas, el rechazo humoral (o mediado por anticuerpos) es responsable de este problema, induciendo un acusado descenso en la tasa de supervivencia de los pacientes.
Hasta hace pocos años, existía una importante controversia en el manejo del rechazo humoral que se produce en el trasplante cardiaco, afirmaron.

Aunque menos importante que el rechazo celular (su prevalencia se estima que es inferior al 15 por ciento de todos los casos de rechazo), este trastorno era prácticamente imposible de diagnosticar y de manejar adecuadamente. Como lo reconoció el Dr. Gregorio Rábago, del Servicio de Cardiología de la Clínica Universitaria de Navarra (Pamplona), “el rechazo humoral ha sido el gran olvidado en el trasplante cardiaco, porque era muy difícil de diagnosticar y, por tanto, de tratar”.

El rechazo humoral aparece sobre todo en el primer mes postrasplante, asociado con un considerable incremento en los anticuerpos específicos del donante. Se estima que hasta dos tercios de los pacientes que tienen este tipo de rechazo presentan una disfunción de injerto trasplantado.

Evitar la muerte prematura

Estos conocimientos tienen importantes implicaciones terapéuticas. Las nuevas estrategias de tratamiento buscan, particularmente, manipular la interacción que se establece entre el sistema inmunitario del receptor de un trasplante y el injerto, con el objetivo de producir una tolerancia relativa o absoluta al injerto mientras que se preserva la respuesta a otros antígenos.

Los factores humorales (tanto relacionados con el donante como con el receptor) están en el origen de unas de las principales complicaciones que surgen a medio y largo plazo en el paciente sometido a un trasplante cardíaco: la enfermedad vascular del injerto o vasculopatía coronaria.

Los ensayos clínicos que se han realizado en las últimas décadas se han fijado, principalmente, el objetivo de evaluar el efecto de los tratamiento inmunosupresores sobre el rechazo agudo celular. Sin dejar de tener importancia, expertos como Jon A. Kobashigawa, Director Médico del Programa de Trasplante Cardiaco de la Universidad de California (UCLA) en Los Ángeles (EE.UU), apostaron por evaluar también en los estudios clínicos los efectos de los distintos tratamientos de elección sobre el rechazo humoral.
http://www.azprensa.com

 

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La soledad eleva el riesgo de que suba la presión arterial

El hecho de sentirse solo no sólo atrofia el cerebro, también eleva la presión sanguínea de manera alarmante, según un estudio publicado en la revista 'Psychology' 'and' 'Aging'. Según sus autores, un equipo de investigadores de la Universidad de Chicago (EEUU), el perjuicio sobre la salud cardiovascular es comparable al que ejerce el sedentarismo o el exceso de peso. De hecho, en algunos miembros de la muestra (formada por 229 varones residentes en áreas urbanas de Chicago) se produjo un incremento de 30 puntos en las cifras que miden la presión sanguínea por el mero hecho de sentirse solo. Los especialistas han recordado que la hipertensión es determinante a la hora de sufrir un infarto cerebral, lo que a su vez es causa de deterioro cognitivo y de la aparición de demencias. Dado que otros trabajos anteriores han llegado a conclusiones similares, los científicos proponen que «una de las maneras de combatir la hipertensión puede ser hacer que la gente se implique en actividades sociales, labores de voluntariado... En definitiva, que se sienta útil».

Por su parte, Richard Suzman, director de un programa sobre investigación del comportamiento, dependiente del Instituto Nacional del Envejecimiento estadounidense, ha apuntado que en todo el mundo existen millones de personas mayores de 50 años que están aisladas socialmente y que si los hallazgos de estos trabajos se confirman las implicaciones para la salud pública serían considerables.

«Si ponemos en marcha estrategias que fomenten la interacción personal se podría mejorar mucho el estado general de salud de la población y ahorrar muchos costes, directos e indirectos, al sistema sanitario», ha declarado este experto.



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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, abril 09, 2006

La hipertensión es "un enemigo silencioso"

Cerca del 17 por ciento de los jóvenes entre los 20 y 29 años de edad en nuestro país padece de hipertensión, situación por la que es importante mantener la salud ante este “enemigo silencioso”.

De acuerdo con lo informado por la Jefatura de Prestaciones Médicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la delegación estatal, a cargo de Arturo Navarrete Escobar, la detección de estos casos se realiza mediante los servicios que se prestan en las áreas de consulta de la institución, cuando los jóvenes acuden con el médico familiar para que les verifique la presión arterial, sobre todo si tienen padres o familiares hipertensos o que hayan fallecido a consecuencia de un infarto cardiaco o cerebral.

Los jóvenes y la población en general, se indicó, deben estar alertas porque la alta presión es un “enemigo silencioso”, pues durante años se desarrolla prácticamente sin presentar ningún síntoma, lo cual es devastador para la gente y para el personal de salud de las propias instituciones, porque es muy difícil descubrir quién es hipertenso y con base en ello, aplicar las medidas de control o tratamiento adecuadas.

En el mercado, hay infinidad de medicamentos para el control de la presión, pero cuando el problema es incipiente, lo mejor es mantener el peso ideal, hacer ejercicio, dejar de fumar, disminuir el consumo de sal y si se ingieren bebidas alcohólicas, evitar hacerlo en forma excesiva.

Una de las actividades deportivas más recomendables es correr, pero hay que hacerlo de manera adecuada, de menor a mayor intensidad en el ejercicio, pues de lo contrario se pueden provocar lesiones en los músculos.

En este caso la Jefatura de Prestaciones Médicas del IMSS recomienda iniciar con una caminata intensa, de cinco minutos e incrementar su duración poco a poco, además de cambiar algunas costumbres y comodidades, como subir las escaleras en lugar de usar el elevador e ir de compras caminando, por ejemplo.

La mayoría de la población está sometida a una serie de presiones y estrés que forman parte del “estilo de vida”, lo que aunado al sedentarismo, contribuye a que no se descanse en forma adecuada; esto hace que cada vez haya más personas hipertensas.

Según la dependencia, de 100 personas con hipertensión primaria, 60 dejarían de serlo si lograran disminuir el peso y mantenerse en el que tenían a los 18 años de edad.

Cuando la presión arterial aumenta, daña la pared de las arterias y éstas pueden llegar a obstruirse.

Si esto ocurre en el corazón, el cerebro o los riñones, sobreviene el infarto; previamente, cuando ya se desarrolló, se presenta dolor de cabeza o del pecho, falta de aire e hinchazón en las piernas o la cara.

Estilo de vida

Se considera que casi dos de cada diez jóvenes entre los 20 y 29 años de edad, forman parte de los 15 millones de mexicanos que padecen de hipertensión y acuden a los servicios de salud que presta el IMSS, de ahí la importancia de adoptar medidas preventivas.

· Una de las actividades más recomendables es correr, aunque debe iniciarse con una caminata intensa e incrementar su duración poco a poco.

· Se pueden cambiar algunas costumbres y comodidades para ejercitar el cuerpo.

· La gente debe vigilar su peso, pues se considera que de 100 personas con hipertensión primaria, 60 dejarían de serlo si bajaran e idealmente se mantuvieran en el que tenían a los 18 años de edad.

· El peso adecuado nunca debe ir más allá de los centímetros de la estatura, por ejemplo si una persona mide 1.60 metros, su peso no debe ser mayor a los 60 kilogramos.

· La causa más frecuente de hipertensión es de índole genética, aunque este factor se agrava con el “estilo de vida” que se lleva en la actualidad.

http://www.elsiglodetorreon.com.mx


Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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sábado, abril 08, 2006

Los alimentos enriquecidos con ácido fólico podrían contribuir a reducir las muertes por accidente cerebrovascular

Madrid, 8 abril 2006 (azprensa.com)

Nuevos estudios epidemiológicos publicados en la revista Circulation sugieren que los alimentos enriquecidos con ácido fólico podrían contribuir a reducir la mortalidad por accidente cerebrovascular, lo que supondría reducir en 16.000 las muertes anuales en algunos países.

Los investigadores analizaron los fallecimientos relacionados con un accidentes cerebrovascular a lo largo de un periodo de 12 años, entre 1990 y 1997 (antes de que en EE UU y Canadá fuera obligatorio el enriquecimiento con ácido fólico) y entre 1998 y 2002. Los datos se compararon a continuación con los de los mismos periodos en Inglaterra y Gales, donde el enriquecimiento no es obligatorio.

Los resultados obtenidos concluían, por una parte, que la disminución media de muertes por accidente cerebrovascular en EE.UU incrementó de un 0,3 por ciento anual entre 1990 y 1997 hasta casi un 3 por ciento anual entre 1998 y 2002, es decir, se produjeron 12.900 muertes menos.

Por otra parte, la disminución media de defunciones por accidente cerebrovascular en Canadá incrementó de un uno por ciento anual entre 1990 y 1997 a un 5,4 por ciento anual entre 1998 y 2002, es decir, se produjeron 2.800 muertes menos.

Asímismo, la disminución de la mortalidad por accidente cerebrovascular en Inglaterra y Gales no registró modificaciones significativas.

La creciente disminución de muertes por accidente cerebrovascular no podría explicarse por cambios en otros factores de riesgo primarios, como el tabaquismo, la hipertensión, la diabetes y los niveles globales de colesterol en sangre, muchos de los cuales no mejoraron en los periodos estudiados, sino que incluso empeoraron.

El principal investigador, el doctor Quanhe señalaba que "los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades cardiovasculares constituyen un auténtico problema para la sociedad, por lo que debería implementarse cualquier estrategia de prevención y tratamiento eficaz”. A lo que añadió: “Aunque el enriquecimiento con ácido fólico sólo fuera el causante de una parte de la mejora que hemos observado, este beneficio para la salud pública constituye un punto importante para reducir el porcentaje de defectos del tubo neuronal. Además, todo esto redunda en beneficio de todos los miembros de la población, independientemente de las diferencias étnicas, sociales y económicas…”.

 

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jueves, abril 06, 2006

Leer las etiquetas para controlar la hipertensión

Lo razonable para el consumo de un hipertenso es un contenido de sodio de hasta 120 mg. Por cada 100 gramos de producto, como señala la última reforma del Código Alimentario Argentino.

Un contenido de 30 a 50 mg cada 100 g de un producto indica que es un alimento muy bajo en sodio y Ud. Puede consumirlo siempre. Generalmente len estos productos aparece la leyenda "sin sodio" o "sin sal agregada".

Otra manera de contabilizar el sodio que podemos consumir es en el plato, considerando que la porción que uno vaya a comer tenga menos de 300 mg de sodio. En este caso, tendrá que hacer una pequeña cuenta para calcular primeramente cuántos gramos aproximados comerá de ese alimento y cuánto sodio cada 100 gramos tiene ese alimento. De considerar estos dos números, resultará la cantidad de sodio a consumir.


PARA RECORDARLO

Estas son dos cantidades de sodio razonables:

-Hasta 120 miligramos por 100 gramos del producto envasado.
-Menos de 300 miligramos la porción

Sólo pocos alimentos tienen más sodio, pero algunos tienen una cantidad insólita que hace imposible un ahorro contundente. Pero no es necesario que cada vez que coma use una calculadora. Sólo se trata de ahorrar cuando compra y prepara los alimentos y tener una idea de la cantidad de sodio que contiene "su plato" (sus porciones). Así podrá disfrutar más tranquilo de la comida.

Por otra parte, al hacer las compras, no se olvide de llevar los anteojos o una lupa pues los rótulos son muy pequeños. Que esto no lo inhiba. Y cuando vea una columna que dice porcentaje de requerimientos diarios (% req/día o RD o DRR, no la mire. Sólo lo va a confundir.


TENER UNA ESTRATEGIA

Además de reconocer fácilmente la sal de los alimentos envasados, ¿qué más necesita saber para "ahorrar sal" de modo efectivo? La respuesta es TENER UNA ESTRATEGIA:

* Sepa que, en general, los alimentos en su estado "natural" tienen poca sal (todos los vegetales, la leche, la carne, el pollo, el pescado, los fideos y el arroz).

* Si nunca lo hizo, deje el salero por un mes. Así cambiará su paladar y su gusto y necesitará menos sal. Su lengua tardará aproximadamente un mes en adaptarse.

* Use sales modificadas llamadas light que en general tienen un 60 ó 70 por ciento menos de sal y tienen mucho potasio, el mineral hipotensor.

* Ayudan algunos secretos para realzar el gusto de sus comidas (marinar horas antes, secar bien la lechuga, experimentar con condimentos, etc.


Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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