Salud Vascular

 

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viernes, noviembre 27, 2009

Los resultados de la angioplastia podrían variar muy poco entre hospitales

Un estudio halla que las tasas de mortalidad intrahospitalaria no difieren en gran medida entre los centros de alto y bajo volumen

Por Ed Edelson
Reportero de Healthday

MARTES, 24 de noviembre (HealthDay News/DrTango) -- ¿Los hospitales que realizan el mayor número de angioplastias generan necesariamente los mejores resultados en los pacientes? Quizás no.

Investigaciones anteriores sugerían que "la práctica hace al maestro" en lo que se refiere a procedimientos de apertura de arterias, pero un nuevo estudio en el que participaron más de 30,000 pacientes encuentra que el desempeño de los hospitales de alto y bajo volumen es más o menos similar.

En el estudio participaron pacientes que se sometieron a angioplastias primarias, que fueron atendidos en 166 hospitales a lo largo y ancho de Estados Unidos entre 2001 y 2007.

Los investigadores no encontraron ninguna diferencia en cuanto a resultados entre los centros médicos que realizaban un gran número de procedimientos de este tipo y los que no realizaban tantos.

"El mensaje aquí es que el volumen por sí mismo no es un marcador objetivo suficiente para el resultado", dijo el autor principal, el Dr. Deepak Bhatt, jefe de cardiología del Sistema de Salud de Asuntos de Veteranos de Boston y profesor asociado de la Facultad de medicina de Harvard. Su equipo informó sobre los hallazgos en la edición del 25 de noviembre de la Journal of the American Medical Association.

Los estudios que se realizaron hace varios años sí encontraron mejores resultados en los hospitales de alto volumen, "pero creo que las cosas han cambiado", apuntó Bhatt. "Los dispositivos y técnicas, y los resultados en general han mejorado".

Los hospitales se clasificaron en tres grupos: de bajo volumen, con menos de 36 angioplastias al año; de volumen intermedio, entre 36 y 70 procedimientos; y de alto volumen, con 70 o más procedimientos al año.

La tasa de mortalidad intrahospitalaria fue de 3 por ciento para los hospitales de alto volumen, de 3.2 por ciento para los hospitales de volumen intermedio y de 3.9 por ciento para hospitales de bajo volumen, una diferencia que no es estadísticamente significativa, señaló el informe.

La duración de la estancia hospitalaria fue prácticamente la misma para todos los hospitales: 4.6 días para los centros de bajo volumen, 4.5 días para los de volumen intermedio y 4.7 días para los de alto volumen. Pero hubo una diferencia en el intervalo entre la llegada al hospital y el comienzo de la angioplastia: de 98 minutos para los centros de bajo volumen, de 90 minutos para los de volumen intermedio y de 88 minutos para los de alto volumen. Y los hospitales de alto volumen tenía una mayor tendencia a cumplir con las directrices que recomiendan iniciar la angioplastia dentro de 90 minutos desde la llegada al hospital.

En general, los nuevos hallazgos son "realmente una buena noticia para los pacientes en general, porque significan que el resultado será probablemente el mismo sin importar el hospital a donde se acuda", señaló el Dr. Issam D. Moussa, profesor asociado de medicina y director del servicio endovascular de la Facultad de medicina Weill de la Universidad de Cornell en la ciudad de Nueva York, y vocero de la Society for Cardiovascular Angiography and Interventions.

Los resultados del estudio también confirman las directrices actuales para el tratamiento de emergencia de ataques cardiacos, apuntó Moussa. "Cuando la ambulancia lo recoge, debe llevarlo al hospital más próximo", destacó. "Este estudio no cambia esta recomendación".

Además, también subraya que los hallazgos del estudio no son del todo firmes, debido al número relativamente pequeño de personas tratadas en los hospitales de bajo volumen.

"En los hospitales de bajo volumen [del estudio] apenas participaron 3,000 pacientes", señaló Moussa. "Debido a ese número tan pequeño, los resultados no pueden ser concluyentes".

La diferencia entre las tasas de mortalidad intrahospitalaria encontradas en el estudio habrían sido estadísticamente significativas si el número de participante hubiera sido mayor, destacó. Además, el estudio también excluyó a casi 120 hospitales porque informaron sobre muy pocas angioplastias primarias, señaló Moussa.

Asimismo, el estudio analizó únicamente las muertes intrahospitalarias, apuntó Bhatt. "Si estudiamos los resultados más a largo plazo, podrían aflorar las diferencias", destacó.

Aún así, el estudio pone en duda la idea de que en cardiología, la práctica hace al maestro, señaló Bhatt. "Dentro del rango y los tipos de hospitales estudiados, no se observó ninguna diferencia", explicó.

En un estudio relacionado que aparece en la misma edición de la revista, investigadores noruegos afirman que administrar la terapia intravenosa de epinefrina a pacientes de paro cardiaco fuera del hospital sí mejora la supervivencia a largo plazo.

Un equipo de la Universidad de Oslo comparó los resultados de más de 850 pacientes que sufrieron un paro cardiaco fuera del hospital. La mitad recibió epinefrina estándar por vía intravenosa como parte de soporte vital cardiaco avanzado, mientras que la otra mitad no lo recibió. El equipo encontró que cerca del diez por ciento de los pacientes sobrevivieron hasta el alta hospitalaria, recibieran o no el tratamiento intravenoso.

http://healthfinder.gov/

 

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jueves, noviembre 26, 2009

El tratamiento anticoagulante evita 6.000 muertes cada año

Pascual Marco Vera, hematólogo del Hospital General Universitario de Alicante y presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia: "El tratamiento anticoagulante evita 6.000 muertes cada año"

En España, más de 600.000 personas reciben tratamiento anticoagulante oral con agentes dicumarínicos (Sintrom®) que, en la dosis adecuada, es efectivo. Sin embargo, el margen de seguridad es muy pequeño. Los pacientes deben someterse a un análisis mensual para reajustar la proporción que, si es excesiva, puede causar problemas de sangrado importantes, como una embolia. Nuevos fármacos orales, una generación de inhibidores de factores coagulantes, podrían cambiar su calidad de vida y evitar pinchazos, interacciones y controles de ajuste de dosis. La sangre y sus vicisitudes ocupan el espacio profesional de Pascual Marco Vera, investigador del Hospital General Universitario de Alicante y presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH).

* Autor: Por JORDI MONTANER
* Fecha de publicación: 17 de noviembre de 2009

¿En qué medida cambiarán los nuevos anticoagulantes orales la vida de los pacientes?

Mucho. Sobre todo si se tiene en cuenta que es un grupo en continuo crecimiento, cercano al 30% anual. Son pacientes ancianos, con complicaciones cardiovasculares y, en ocasiones, se someten a procesos quirúrgicos importantes que comprometen su coagulabilidad (capacidad para coagular o formar coágulos de sangre). Registran un alto riesgo de que la sangre desarrolle coágulos fatales. Este tratamiento evita más de 20.000 accidentes trombóticos, por un coágulo sanguíneo -o trombo- que obstruye el flujo de sangre, y unas 6.000 muertes cada año.

Dadas las cifras, ¿cuál es la razón para buscar alternativas?

Quienes siguen tratamiento con Sintrom© saben que es tan necesario como pesado. Los controles periódicos para ajustar la medicación, las posibles complicaciones hemorrágicas si no se sigue estrictamente la prescripción o las interacciones con alimentos u otros medicamentos y actuaciones médicas es una carga. Hay incluso pacientes que, en teoría, se beneficiarían de un tratamiento anticoagulante oral, pero los médicos lo desestimamos por la delicada y rigurosa vigilancia que entraña el Sintrom©. En cierto modo, los pacientes anticoagulados tienen un problema social que las diversas autoridades sanitarias autonómicas tratan de solventar mediante maniobras asistenciales.

¿Estas circunstancias pasarían a un segundo término con los nuevos anticoagulantes orales?

Por ahora, se administran sólo en pacientes sometidos a cirugía de cadera o de rodilla, operaciones en las que se compromete un gran volumen de sangre. Su función es impecable y las autoridades sanitarias estudian la posibilidad de generalizarlos a pacientes con riesgo cardiovascular, que son el gran grupo de población para esta indicación. Los nuevos anticoagulantes no precisarán un control analítico tan exhaustivo y, además de muchas menos interacciones con otros medicamentos, su efecto antitrombótico no se modifica por los cambios en la dieta.

¿Tampoco su eficacia?

Son tan eficaces y seguros como los tratamientos clásicos, pero con el valor añadido de mejorar la calidad de vida de los pacientes. Si atendemos a los resultados de los ensayos clínicos realizados hasta el momento, reducen la incidencia de episodios cerebrovasculares tras cirugía ortopédica mayor de manera muy superior. Trabajamos en un plano social con los pacientes anticoagulados para que sepan qué tipo de fármacos manejan y conozcan los servicios donde estamos integrados, así como el acceso para solucionar dudas. Hay que tener en cuenta que los nuevos fármacos anticoagulantes supondrán un cambio importante en la filosofía con la que tratamos y en la organización asistencial.

Algún inconveniente tendrán.

El precio. No son fármacos caros por el coste de su producción, sino por el desarrollo que implica probarlos en multitud de ensayos clínicos. Se sabe que son seguros y que favorecen el estado de pacientes operados de cadera y de rodilla, pero queda pendiente el tremendo coste que puede suponer sustituir el Sintrom© en todos los pacientes con esta prescripción.

¿Cuál sería la solución?

La industria farmacéutica y las administraciones deberían negociar un precio razonable. En Alemania, las autoridades han dejado claro a la industria hasta dónde puede llegar. Los nuevos anticoagulantes son más caros, no hay duda, pero evitan muchos controles y precauciones, además de suponer un alivio para los pacientes en cuanto a calidad de vida. Respecto a los fabricantes, hay que tener en cuenta que un mercado que abarque al 1% del país en tratamiento crónico permite suavizar tarifas.

¿Por qué hay tanta gente anticoagulada?

No es un secreto que la sociedad europea cada vez sufre más accidentes cardiovasculares y los ciudadanos viven más años con un compromiso de coagulabilidad sanguínea a cuestas. La enfermedad tromboembólica, por otra parte, es desconocida para el gran público, difícil de comprender a pesar de que causa la muerte de más de medio millón de europeos cada año, una cifra superior a la suma total de fallecidos por cáncer de mama, próstata, sida y accidentes de coche.

A usted, como especialista, le preocupa la coagulación tanto como el otro extremo: las hemorragias.

Se estima que en España hay unos 4.000 pacientes con tendencia a la hemorragia, a causa de alteraciones congénitas de la coagulación de la sangre, como la hemofilia, o de la hemostasia primaria, que abarcan la enfermedad de von Willebrand y las alteraciones de las plaquetas congénitas. Estas cifras, junto con las que barajamos al hablar de la enfermedad coronaria o de las trombosis en general, pueden parecer bajas. Sin embargo, debido a las características de la enfermedad, sobre todo en la hemofilia, y el riesgo de invalidez o incluso muerte, sin un tratamiento adecuado, llegan a representar un problema social frente al que las autoridades sanitarias son muy sensibles.

ESPECIALIDAD MULTIDISCIPLINAR

Los progresos en técnicas de genética, biología molecular, genómica y proteómica respaldan el discurso científico de los hematólogos en sus encuentros. España, además, cuenta con una reputación internacional cada vez mayor en aspectos como el trasplante de sangre de cordón umbilical, las estrategias de tratamiento antitrombótico crónico, la aterotrombosis, el linfoma folicular o el análisis genético de la trombofilia hereditaria.

Con casi tantos biólogos asociados como médicos, la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) atestigua cómo los conocimientos en biología molecular se aplican de forma creciente a leucemias y linfomas, homeostasis, trombosis y bancos de sangre. Cada año se diagnostican en España entre 1.000 y 2.000 nuevos casos de leucemia aguda, cerca de 700 casos de leucemia mieloide crónica, alrededor de 2.000 casos de leucemia linfoide crónica y entre 1.500 y 1.800 de mieloma, por citar algunos. Nuestro país acapara en la actualidad la mayor experiencia de trasplante con progenitores hematopoyéticos en hemopatías.


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domingo, noviembre 22, 2009

La bebida moderada protege el corazón

Pero el efecto protector puede desaparecer con mayores niveles en los hombres, encuentra un estudio

Por Ed Edelson
Reportero de Healthday

JUEVES, 19 de noviembre (HealthDay News/DrTango) -- Un estudio español ha encontrado que beber de forma moderada a largo plazo redujo el riesgo de enfermedad cardiaca en hasta un tercio en los hombres, aunque menos en las mujeres.

El tipo de alcohol (cerveza, vino o licor) no hizo diferencia, informaron los investigadores en la edición en línea del 19 de noviembre de la revista Heart. El análisis español usó datos de diez años sobre 15,500 hombres y casi 26,000 mujeres que participaron en el estudio Investigación prospectiva europea sobre el cáncer.

Pero para los hombres, hubo un punto en que los beneficios coronarios del alcohol declinaban, y el riesgo comenzaba a aumentar de nuevo.

El índice de enfermedad cardiaca coronaria para las mujeres abstemias en el estudio fue de 56 por 100,000. Para las mujeres que se calificaban como poco bebedoras, con menos de cinco gramos al día, fue de 42. Entre las mujeres que eran bebedoras moderadas (entre cinco y treinta gramos al día), fue de 36; para las bebedoras de de más cantidad (entre treinta y 90 gramos al día) fue de doce y para las bebedoras en exceso (más de noventa gramos al día) fue de doce.

Los índices para los hombres fueron de 398 por 100,000 para los que nunca bebían, 318 para los que bebían poco, 255 para los bebedores moderados, 278 para los que bebían en más cantidad, y 334 para los bebedores en exceso, informaron los investigadores.

Los resultados para las mujeres no fueron estadísticamente significativos, tal vez porque las cifras en muchas categorías eran demasiado bajas, según el informe del Departamento de Salud Público de Guipúzcoa, del gobierno vasco de San Sebastián.

El hallazgo no resulta sorprendente, dijo Eric B. Rimm, profesor asociado de epidemiología y nutrición de la Facultad de salud pública de la Harvard, que ha hecho investigaciones sobre el alcohol y la enfermedad cardiaca.

"Este es un estudio de muchos, probablemente 60 o 70 en distintas poblaciones del mundo", aseguró Rimm. "Pero es reconfortante, mostrar que incluso si se vive en un país mediterráneo y se come la dieta distinta local, beber moderadamente lo pone en un riesgo mucho menor de enfermedad cardiaca".

Que el informe muestre que la fuente de alcohol no haga una diferencia ayuda a descartar una explicación sobre lo que se ha llegado a llamar la "paradoja francesa", el bajo nivel de enfermedad cardiaca visto en ese país a pesar del consumo de lo que los estadounidenses describirían como una dieta malsana rica en grasas, apuntó Rimm. Algunos expertos han atribuido la paradoja a los efectos beneficiosos del vino tinto.

En vez de eso, se trata del alcohol en general, apuntó Rimm. "Una variedad de estudios bien hechos han mostrado que la gente que bebe tienen niveles más altos de colesterol HDL", aseguró. "En una semana o dos de consumo, el colesterol HDL sube de manera apreciable".

El colesterol HDL es el tipo "bueno" que evita la formación de depósitos plaquetarios que bloquean las arterias.

El recién reportado estudio, como todos los demás sobre el tema del alcohol y el corazón, es observacional, sin un intento por controlar la ingesta, señaló el Dr. Kenneth Mukamal, internista del Hospital Beth Israel Deaconess y profesor asociado de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard.

"No creo que sea sustancialmente distinto a lo que hemos visto antes", dijo Mukamal. "Profanablemente hayamos sacado todo el provecho que podemos a los datos observacionales".

Mukamal obtuvo financiación del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de EE. UU. para un proyecto piloto con el fin de determinar si es posible llevar a cabo un ensayo controlado sobre los efectos cardiacos del alcohol. Mukamal y colegas inscribirán a 40 adultos que intentarán beber cantidades exactas de una bebida alcohólica o sin alcohol todos los días durante seis meses.

"Esperamos ver con el tiempo qué diferencias hay entre los asignados a las bebidas no alcohólicas y los asignados a las bebidas alcohólicas", explicó Mukamal. Lo más importante es que el estudio mostrará si la gente puede adherirse a dicho régimen durante un periodo prolongado. Los resultados del proyecto piloto estarán disponibles en alrededor de un año, dijo Mukamal, y esos resultados ayudarán a determinar si es posible un ensayo más largo y de mayor tamaño.

Mientras tanto, es importante recodar que "claramente, la enfermedad cardiaca no es lo único a considerar cuando se habla sobre el consumo de alcohol", subrayó Rimm. El exceso aumenta el riesgo de cáncer, accidentes, obesidad y muchos problemas más, y también puede causar el daño al músculo cardiaco conocido como cardiomiopatía alcohólica, anotó.

La recomendación de la American Heart Association es "si bebe, hágalo con moderación". Eso significa una a dos bebidas al día para el hombre, una bebida al día para la mujer, y bebida se define como doce onzas de cerveza, cuatro onzas de vino o una onza de licor con graduación alcohólica de 100.

http://healthfinder.gov/

 

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domingo, noviembre 15, 2009

Salud cardiovascular con ácidos grasos poliinsaturados

El beneficio de los omega 3 en prevención cardiovascular puede ser tan importante como el de los fármacos que controlan el colesterol

Los ácidos grasos poliinsaturados del pescado azul previenen episodios cardiovasculares, que son la principal causa de mortalidad en todo el mundo. Su consumo se recomienda en especial a los pacientes con cardiopatías, pero también a la población en general. La carne de pescado azul no sólo es rica en omega 3, sino que tiene muchos más beneficios.

* Autor: Por JORDI MONTANER
* Fecha de publicación: 1 de noviembre de 2009

El consumo regular de ácidos poliinsaturados, sobre todo omega 3, es adecuado para individuos con riesgo cardiovascular y para la población en general. El pescado es un alimento muy rico en este nutriente. Incluso un estudio reciente ha descubierto que su valor "excede el propio de un suplemento nutritivo para erigirse en base alimenticia". Su beneficio, en cuanto a prevención cardiovascular, se considera tan importante como el de las estatinas -los fármacos que reducen los niveles de colesterol-.

El principal autor del estudio, Carl J. Lavie, del Ochsner Medical Center (Nueva Orleans, EE.UU.), investigó con personas sanas y con supervivientes de un infarto de miocardio, pacientes con insuficiencia cardiaca, aterosclerosis o fibrilación auricular. Los resultados del seguimiento, que duró 30 años, se han publicado en la revista "Journal of the American College of Cardiology".

Cultura de omega 3

Lavie lamenta que muchos médicos asuman que el aceite de los pescados grasos, sobre todo los omega 3, beneficia la salud, sin detenerse a averiguar por qué vías, cómo y en qué medida. Censura que muchos facultativos estén al corriente de los ensayos llevados a cabo con estatinas, pero desconozcan las últimas publicaciones relativas al omega 3. En la insuficiencia cardiaca y con pacientes que han sufrido un infarto, éste ha demostrado prevenir muertes y hospitalizaciones.

Se estima que estos grupos deberían tomar pescado azul en las comidas, por lo menos, cuatro o cinco veces a la semana. Los omega 3 más estudiados son el ácido docosahexenoico (DHA) y el eicosapentenoico (EPA). Las ventajas clínicas de estos ácidos grasos se han demostrado en un total de cuatro ensayos llevados a cabo con 40.000 pacientes, con y sin enfermedad cardiovascular.

También en Europa y en Asia

Las pruebas clínicas destinadas a reivindicar los beneficios cardiovasculares del pescado azul no se limitan a EE.UU. El Diet and Reinfarction Trial (DART) y el Gruppo Italiano per lo Studio della Sopravvivenza nell' Infarto de Miocardico (GISSI)-Prevenzione, en Europa, además del Japan EPA Lipid Intervention Study (JELIS), en Asia, demuestran que un consumo regular de estos ácidos grasos a partir del pescado azul previene episodios cardiovasculares tanto de forma primaria como secundaria.

La disminución media del riesgo supera el 30%. Los beneficios no se ciñen al infarto, sino que abarcan la enfermedad aterosclerótica y una amplia gama de arritmias. Sobre estas últimas, Lavie cita un ensayo destinado a indagar el beneficio de los omega 3 en la prevención de la fibrilación auricular, una arritmia propia de personas sin aparentes factores de riesgo cardiovascular (obesidad tabaquismo, hipertensión o diabetes) pero que, debido a una práctica excesiva y continuada de ejercicio físico intenso (ciclistas, alpinistas, corredores de maratón, etc.), el corazón empieza a acusar arritmias en la quinta o sexta década de vida.

En su estudio, Lavie también reconoce que se especuló con la posibilidad de que un omega 3 de origen vegetal, el ácido alfalinolénico (ALA), ejerciera un beneficio comparable a los ácidos grasos del pescado. No obstante, la evidencia científica sitúa el beneficio de este último "muy por debajo" de los de origen animal.

PESCADO AZUL, LIBRO ROJO

Las excelencias que se atribuyen a los pescados azules, y en particular al atún, chocan con un problema importante de sostenibilidad y biodiversidad. Hay 12 especies de atunes, que viven en todos los océanos del planeta, pero la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ya ha dado carta de "especie próxima a la extinción" a cinco (cuatro de ellas en serio peligro): atún de aleta amarilla o atún claro ("Thunnus albacares"), atún del sur ("Thunnus maccoyii"), atún de ojos grandes ("Thunnus obesus"), albacora ("Thunnus alalunga") y atún rojo ("Thunnus thynnus").

Asociaciones ecologistas como Greenpeace corroboran que, después de más de 3.000 años de pesca artesanal, el atún rojo del Atlántico oriental y del Mediterráneo está al borde de la extinción. Subrayan que han bastado sólo 10 años de "desarrollo descontrolado" por parte de la industria de pesca al cerco para poner en peligro la supervivencia de la especie.

Estas asociaciones critican que las medidas que han tomado la Unión Europea y los Estados miembros para proteger al atún rojo son insuficientes y que se ignoran las denuncias de pescadores artesanales, científicos, comerciantes de lonjas de pescado, cadenas de distribución y ONG como WWF. El atún rojo es el mayor de esta especie. Se diferencia del resto en que su aleta pectoral es más corta y el color de su carne, más oscuro. Frecuenta aguas distintas, puesto que con la actividad muscular es capaz de elevar la temperatura de su sangre por encima de la del agua.

Puede llegar a medir tres metros y su peso oscila entre 130 y 600 kg. Su esperanza de vida en estado salvaje supera los 20 años. Se alimenta de otros peces más pequeños, como sardina, caballa y jurel. Sus depredadores naturales en el mar son tiburones y orcas, aunque quien pone en juego su supervivencia es ahora el ser humano.

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martes, noviembre 03, 2009

Cómo vivir durante más años

Evitar los factores de riesgo cardiovascular previene enfermedades y prolonga la supervivencia

Basta con inaugurar la quinta década de vida sin fumar y con los níveles de colesterol y presión sanguínea entre los valores normales para alargar la esperanza de vida. Si además el índice de masa corporal es adecuado, no hay resistencia a la glucosa (diabetes) y la situación laboral es óptima, la supervivencia puede alargarse hasta 15 años.

* Autor: Por JORDI MONTANER
* Última actualización: 2 de noviembre de 2009

La receta para aumentar la esperanza de vida se ha desvelado. Hasta ahora se sabía que los factores de riesgo vascular influían de manera negativa en la salud provocando la muerte en personas de mediana edad, e incluso, más jóvenes. Sin embargo, se desconocía hasta qué punto los individuos sanos pueden sobrepasar el límite medio de supervivencia fijado por las estadísticas. Un grupo de investigadores liderado por Robert Clarke (Universidad de Oxford, Reino Unido) lo ha descubierto.

El estudio, llevado a cabo sólo en hombres, y cuyas conclusiones divulga la revista "British Medical Journal", profundiza en los límites de la esperanza de vida. Estos resultados son coherentes con una investigación similar llevada a cabo en EE.UU. (publicada en "Physicians' Health Study"), y revoluciona las estrategias de prevención "porque ya no cabe advertir a los pacientes que eviten los malos hábitos para no sufrir episodios cardiovasculares, sino para prolongar su supervivencia más allá de los límites normales".

¿Simplificar el consejo médico?

El experto inglés considera poco práctico indagar en los niveles de proteína C reactiva en un paciente que no fuma ni tiene hipercolesterolemia o hipertensión, con independencia de su edad, puesto que ya se ha trazado un buen pronóstico. El macroestudio se llevó a cabo con el seguimiento de 18.863 funcionarios londinenses con edades comprendidas entre los 40 y los 69 años, que fueron seguidos durante 38 años.

Sin embargo, el estudio ha atraído numerosas críticas. Clarke reconoce que la hipercolesterolemia sólo se evaluó respecto al colesterol total, sin pormenorizar sus distintas fracciones. Por otro lado, se trató a muchos de estos pacientes con ácido acetilsalicílico, estatinas y fármacos hipotensores, sin calibrar el efecto que estos agentes pueden haber tenido en la supervivencia.

Reivindicación de peso

Los cardiólogos estadounidenses se quejaron porque no se había tratado la proyección del peso epidemiológico de la obesidad. Según datos de los Centers for Disease Control de Atlanta, en EE.UU. viven 70 millones de personas obesas, con un gasto sanitario anual de 14.000 millones de euros y con un preocupante despunte de la obesidad entre niños y adolescentes.

En estados como Alabama, Tennessee o Mississippi, más del 30% de la población es obesa, lo que compromete su salud cardiovascular y su futura supervivencia. En representación de un país en el que la obesidad no ha suscitado hasta hoy una preocupación sanitaria, cardiólogos japoneses han asegurado que el Gobierno obliga a las empresas a facilitar mediciones anuales de perímetro de muñeca de todos los empleados entre 40 y 74 años; cuando alguna medición sugiere obesidad por segundo año consecutivo, se sanciona a la empresa.

El equipo de Clarke reconoce que la cantidad de años de vida se puede reducir de dos a cuatro debido a la obesidad. La tasa de mortalidad se incrementaría por el aumento del índice de masa corporal (relación entre el peso y la talla de una persona) que supere un rango entre 22,5 y 25 kg/m2". De manera más precisa, otro estudio propio publicado en "The Lancet" y en el que participaron 900.000 adultos, demostró que cada 5 kg/m2 extra que crezca el índice de masa corporal, la supervivencia disminuye en un 30%. La conclusión vale tanto para los pacientes con sobrepeso como para los obesos moderados (30-35 kg/m2) o mórbidos (40-45 kg/m2).

Infancia obesa

La generación actual de niños puede ser la primera de la historia que, en tiempos de paz, viva menos que la de sus progenitores por culpa de la obesidad. A causa de este trastorno, los niños de EE.UU. pueden perder de dos a cinco años de esperanza de vida, como consecuencia de un riesgo aumentado de cáncer o enfermedad coronaria. Las proyecciones estadísticas de la esperanza de vida o longevidad tienen una importante carga política, ya que sus consecuencias son obvias sobre la seguridad social, los planes de pensiones, los seguros sanitarios y los costes de la asistencia médica.

La alerta de los expertos estadounidenses, además, tiene una clara incumbencia por estos pagos, puesto que España es el tercer país desarrollado con mayor tasa de menores con exceso de peso (15%), tras EE.UU. y el Reino Unido. La situación es aún peor si se tiene en cuenta que se ha duplicado en los últimos diez años.

LÍMITE: 80 AÑOS

Con o sin factores de riesgo, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la esperanza media de vida de los españoles se aproxima a los 80 años. Las mujeres españolas viven de media seis años más y, en toda la Unión Europea, sólo las mujeres francesas superan su longevidad. Navarra, Madrid, La Rioja y Castilla y León son las comunidades con una esperanza de vida más prolongada, mientras que Ceuta y Andalucía arrojan los datos más bajos. Respecto a los hombres, en Europa quienes viven más son los suecos, seguidos de irlandeses, holandeses, italianos e ingleses.

La evolución de la esperanza de vida de una población, según un estudio elaborado por la Universidad de Cantabria, depende también de lo que ocurra en los restantes países. Esto se debe, explica este estudio, a que los avances en medicina, salud pública o alimentación son cada vez más homogéneos a escala internacional. Con proyecciones basadas en este contexto, en 2050 los españoles podrían superar en su longevidad los 85 años, mientras que las españolas vivirían más allá de los 91.

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