Salud Vascular

 

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sábado, diciembre 26, 2009

Los niveles elevados de lipoproteína pueden provocar daño cardiaco

Un estudio muestra que podría ser un nuevo objetivo para la prevención y el tratamiento

Por Ed Edelson
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 23 de diciembre (HealthDay News/DrTango) -- Un estudio genético prueba que los niveles elevados en sangre de la molécula portadora de grasa conocida como lipoproteína(a) puede causar enfermedad cardiaca.

"Ya es un hecho firme que la lipoproteína(a) es una causa directa de enfermedad arterial coronaria", aseguró Martin Farrall, profesor de genética cardiovascular de la Universidad de Oxford en Inglaterra y autor principal de un informe que aparece en la edición del 24 de diciembre de la revista New England Journal of Medicine.

Los niveles elevados de LPA, como con frecuencia se abrevia, se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardiaca y otros problemas cardiovasculares durante décadas, pero la evidencia no ha sido definitiva. Así que, aunque el nivel de colesterol de lipoproteína de baja densidad (LDL) sigue siendo el indicador más claramente establecido de riesgo coronario, "nuestro trabajo de investigación genética muestra que la LPA también desempeña un papel importante", señaló Farrall.

"Nuestros resultados tal vez no sorprendan a algunos investigadores, pero la escala de este proyecto y la confianza en nuestros resultados significan que podemos avanzar hacia el estudio de los detalles de la LPA y el riesgo coronario", añadió.

Se trata de un hallazgo crucial, afirmó el Dr. Sekar Kathiresan, director de cardiología preventiva del Hospital General de Massachusetts, quien escribió un editorial acompañante. "Muchas cosas en medicina se asocian con un mayor riesgo de ataque cardiaco. Casi ninguna de estas asociaciones es de naturaleza causal. Esto trae a la LPA al terreno de los factores causales. Y si es causal, eso nos da la esperanza de reducirla para aminorar el riesgo de ataque cardiaco", comentó. "

"Nos acercamos a un objetivo terapéutico potencial", declaró Kathiresan.

La LPA es miembro de la familia de moléculas que portan el colesterol LDL, el tipo "malo" que tapona las arterias, en la sangre. La molécula de este tipo más común es la lipoproteína(b), que está formada por LDL con una proteína adjunta. La LPA es distinta porque tiene una proteína adicional adjunta.

El estudio llevado a cabo por Farrall y colegas estudió en detalle exquisito la conformación genética de 3,145 personas que sufrían de enfermedad de la arteria coronaria, y 3,352 libres de la enfermedad. El estudio de más de 48,000 variantes de 2,100 genes encontró que dos variantes que afectan los niveles de LPA se asociaban de forma potente con la enfermedad coronaria.

"Especulamos y anticipamos que nuestro hallazgo podría generalizarse a otras enfermedades cardiovasculares, como algunos tipos de accidente cerebrovascular", apuntó Farrall.

Señaló que se desconoce el motivo de los efectos nocivos de la LPA. "Se han propuesto una variedad de mecanismos especulativos", dijo Farrall. "Nuestro estudio no ayuda a resolverlos".

Un impacto inmediato de la investigación podría ser un uso más amplio de la prueba sanguínea de la LPA, que ha estado disponible por años, aseguró Kathiresan. "Este tipo de estudio muestra que la gente que porta un nivel alto genéticamente determinado de LPA tiene un mayor riesgo, y es probable que esto aumente el entusiasmo por la medición de los niveles de LPA en sangre, sobre todo entre las personas que sufren de enfermedad cardiaca a una edad temprana o tienen antecedentes familiares contundentes de enfermedad cardiaca", explicó.

Y aunque se sabe que al menos un fármaco disponible, la niacina, reduce los niveles de LPA hasta cierto punto, "necesitamos un medicamento que reduzca la LPA de forma selectiva", señaló Kathiresan. "Hay ciertos esfuerzos por hacerlo".

Se necesitará un ensayo aleatorio importante para demostrar que un fármaco reductor de LPA disminuye la incidencia de enfermedad coronaria, agregó.

Una información incidental es que si bien los participantes del nuevo estudio (y la mayoría de ensayos anteriores) eran europeos blancos, los niveles elevados de LPA son más comunes entre personas de origen africano y del sur de Asia, anotó Kathiresan. Enfatizó que se necesitan estudios de esas poblaciones.

http://healthfinder.gov/

 

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lunes, diciembre 21, 2009

Vitamina D y prevención cardiovascular

Niveles bajos de vitamina D en sangre se asocian a un mayor riesgo de episodios cardiovasculares y muerte

La relación de las vitaminas con el estado del corazón resulta controvertida. Aunque los suplementos dietéticos auguren el poder antioxidante de algunas y el beneficio de esa acción sobre las arterias, los cardiólogos evidencian -con resultados de ensayos clínicos- que tomarlas no elimina el riesgo de una complicación cardiovascular. Sí lo aumenta, en cambio, la deficiencia de vitamina D.

* Autor: Por JORDI MONTANER
* Fecha de publicación: 6 de diciembre de 2009

En personas con niveles de vitamina D por debajo de 15 ng/mL, aumentan un 77% las posibilidades de fallecer, un 45% el riesgo de desarrollar un infarto de miocardio y un 78% la probabilidad de sufrir un ictus, frente a los pacientes con rangos normales (más de 30 ng/mL). Además, los niveles bajos de vitamina D se asocian con el doble de probabilidades de desarrollar insuficiencia cardiaca.

Éstas son las conclusiones a las que ha llegado el equipo de Tami L. Bair, del estadounidense Intermountain Medical Center de Murray (Utah). En el marco del congreso de la American Heart Association (AHA), encuentro cumbre de la especialidad celebrado en Orlando (Florida, EE.UU.), los investigadores han demostrado ante decenas de miles de cardiólogos, que niveles inadecuados de vitamina D en la sangre se relacionan con un mayor riesgo de episodios cardiovasculares y muerte. Para llegar a esta conclusión, el equipo de Bair siguió a 27.000 pacientes de más de 50 años sin antecedentes cardiovasculares.

Heidi May, coautora del trabajo, asegura que "incluso una mínima deficiencia en los niveles de vitamina D ya desencadena diferencias en la casuística de infartos, ictus, insuficiencia cardiaca o muerte". Puesto que era un ensayo observacional, los autores reconocen que hacen falta más datos para establecer qué vincula el déficit de esta vitamina con la enfermedad cardiovascular.

La cenicienta de las vitaminas

La vitamina D es una de las más difíciles de incorporar en la dieta. Tan sólo el pescado azul, vísceras como el hígado, los cereales o la mantequilla aportan niveles eficaces de vitamina D a la sangre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió hace escasos meses un comunicado en el que evidenciaba que el déficit vitamínico más extendido en todo el planeta es el de esta vitamina, cuyo carencia sólo se vinculaba hasta ahora al riesgo de osteoporosis, por ser indispensable en la síntesis ósea de calcio.

Otra propiedad conocida de esta vitamina ingerida es que se almacena en los tejidos grasos y requiere de la acción de los rayos solares para incorporarse al torrente sanguíneo. Es por esta razón que, en los países donde hay más horas de sol, se dan menos casos de avitaminosis. En cardiología, las vitaminas que habían centrado la discusión hasta el momento eran la C y la E, conocidas por su potencial antioxidante. El estudio de Bair atribuye a la vitamina D un potencial protector que va más allá de la capacidad del resto.

Repercusiones

Harald Dobnig, de la Universidad de Graz (Austria), manifestó en el mismo evento de Orlando que los resultados del estudio de Bair pueden ser una mala noticia, "habida cuenta de que la mayor parte de la población no ingiere los niveles de vitamina D que la OMS estipula necesarios". Añadió que el beneficio que puedan aportar los suplementos dietéticos es mucho más lento que la vitamina proveniente de los alimentos. Por su parte, Eric Rimm, de la Universidad de Harvard (Boston, Massachusetts, EE.UU.), relativizó la trascendencia de este hallazgo y calculó que serán necesarios de cinco a seis años para que los diversos estudios puestos en marcha con este componente concreten mejor su beneficio o el riesgo que entraña su deficiencia.

Rimm recordó que son muchas las células del organismo humano equipadas con receptores para la vitamina D y que la forma activa de ésta guarda relación con los niveles de calcio y la actividad de la hormona paratiroidea. Para explicar su posible efecto beneficioso desde una perspectiva fisiopatológica, Rimm tuvo en cuenta que la vitamina D modula la expresión de distintos marcadores inflamatorios y la actividad del sistema renina-angiotensina-aldosterona, modulador de la presión arterial.

Entre las personas con mayor riesgo de padecer una avitaminosis de este tipo destacan los ancianos, quienes viven en zonas altas, las personas de piel más oscura, obesos, embarazadas y quienes lleven largo tiempo inmovilizados por causa de alguna enfermedad.

No sólo el corazón

Salvador Martínez Selmo, neumólogo madrileño, precisa que uno de los radicales de la vitamina D, el D3, actúa también como mecanismo de defensa en el organismo para evitar gripes y catarros. "Según estudios realizados -señala-, las personas que padecen infecciones recurrentes de vías respiratorias, tienen de forma regular una deficiencia de vitamina D".

Agrega que protege al organismo en estos procesos virales, puesto que evita que se desarrollen cánceres de pulmón y de colon. Los mismos estudios han demostrado que las personas fumadoras que tienen niveles elevados de vitamina D son menos propensas a padecer enfermedades pulmonares crónicas.

UN INFARTO DE 3.500 AÑOS

Aunque las enfermedades cardiovasculares se consideran una lacra sociosanitaria relacionada con el progreso, especialistas de la Universidad de Missouri asombraron en el congreso de la AHA al revelar que una tomografía axial computadorizada, realizada a una serie de momias egipcias de 3.500 años de antigüedad, ha detectado infartos de miocardio como causas de muerte. Este insólito estudio forense pone de relieve que, aunque las condiciones de vida de entonces implicaban pocos factores de riesgo cardiovascular, se daban casos de cardiopatías o arteriosclerosis por causas genéticas. Una de las momias escaneadas, la del faraón Merenptah, corresponde a un varón que falleció a la edad de 60 años con signos de arteriosclerosis en los vasos.

http://www.consumer.es

 

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jueves, diciembre 17, 2009

Las plaquetas sintéticas controlan la pérdida de sangre

En animales, reducen el tiempo de sangrado a la mitad, pero su uso en seres humanos sigue bastante alejado

Por Ed Edelson

Reportero de Healthda

MIÉRCOLES 16 de diciembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- En espera de mejorar la naturaleza, los investigadores han diseñado y probado versiones sintéticas de plaquetas, que coagulan la sangre, para su uso en traumas u otros casos en los que la sangre no deja de fluir.

"Comenzamos haciendo un núcleo, con material que se usa en los puntos quirúrgicos degradables, que se disuelven en el organismo", señaló Erin B. Lavik, profesor de ingeniería biomédica de la Universidad Case Western Reserve y autor líder de un informe publicado el 16 de diciembre en Science Translational Medicine. "Entonces adjuntamos un polímero soluble en agua que se usa en la industria farmacéutica. Luego, adjuntamos una molécula que interactúa con plaquetas activadas y les ayuda a coagular más rápidamente".

La esperanza es que las plaquetas artificiales puedan reemplazar o aumentar la actividad de los medicamentos utilizados actualmente para coagulación, conocidos como factor VIIa, explicó Lavik.

El factor VIIa es una proteína que cumple una función clave en la coagulación de la sangre. Ahora existe una versión de la proteína alterada por ingeniería genética para uso médico. Fue presentada para su uso en pacientes de hemofilia, una afección genética en la que no ocurre la coagulación normal, y se está usando cada vez más contra las hemorragias incontrolables.

Pero el factor VIIa se debe mantener refrigerado y tiene una vida útil muy corta, advirtió Lavik. Además, no se puede usar para lesiones de la cabeza o de la espina dorsal por el temor a las complicaciones.

"La razón por la que desarrollamos esta plaqueta sintética es porque es estable a cualquier temperatura", aseguró Lavik. "Es un polvo fino que se puede administrar por vía intravenosa. Entre más pronto se controle el sangrado, mejor será el resultado".

En pruebas con animales, las ratas lesionadas que recibieron inyecciones de plaquetas artificiales dejaron de sangrar en la mitad del tiempo de las que no fueron tratadas. Las ratas que recibieron inyecciones veinte segundos después de la lesión dejaron de sangrar en el 23 por ciento del tiempo que las ratas no tratadas.

"También comparamos directamente el factor VIIa", aseguró Lavik. "Cuando las plaquetas artificiales se introdujeron, el sangrado se redujo aún más". Las plaquetas artificiales indujeron coagulación un 25 por ciento más rápidamente que el factor VIIa, decía el informe.

Sin embargo, queda una larga serie de pruebas por delante antes de que las plaquetas artificiales entren a la práctica médica rutinaria, aseguró Lavik. "El siguiente paso sería un modelo animal que se parezca más a la lesión humana", dijo. "Tenemos que pasar a animales más grandes. Los cerdos son los que usamos más comúnmente".

También hace falta financiación. "Hemos solicitado fondos a grupos federales y no federales", relató Lavik. Espera el apoyo de un laboratorio farmacéutico porque "al final, se trata de hacer que sea comercialmente viable".

"Acabamos de empezar esas conversaciones", aseguró Lavik. "Ahora que hemos publicado este artículo, espero que podamos generar algo de interés".

Un punto crítico es convencer a la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos de que las plaquetas artificiales tendrían aplicaciones médicas útiles, señaló Lavik. Convencer a la FDA comenzaría con datos de estudios animales futuros. "Si se replica lo que hemos visto hasta ahora, hablaríamos con la FDA", dijo. "No tiene sentido estimar nuestras posibilidades de éxito sin haber visto los datos y hablado con ellos".

"Cualquier cosa nueva que sea seguro para usar con alguien que tenga hemorragia continua sería útil en un centro de trauma", agregó el Dr. Michael Craun, director de trauma médico del Hospital Conmemorativo Scott and White de Temple, Texas. "Realmente tenemos problemas ahora con quienes tienen lesiones mayores".

Otro experto estuvo de acuerdo. "Cualquier compuesto o dispositivo que controle hemorragias en los pacientes puede ser útil si la proporción entre riesgos y beneficios es favorable", señaló el Dr. Brian Harbrecht, director de trauma de la Universidad de Louisville.

Sin embargo, él y Craun recalcaron también que se trata de un trabajo muy preliminar.

"Hace falta mucha más investigación sobre este producto en particular para determinar si tiene o no aplicación clínica", señaló Harbrecht. "Eso exige años y años de trabajo más preciso".

El nuevo informe describió "experimentos preliminares con ratas únicamente", agregó Craun, y hay dudas sobre su seguridad, costo y tecnología.

http://healthfinder.gov/

 

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