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Enfermedades cardiovasculares e inflamatorias reumatológicas

Las enfermedades cadiovasculares están aumentadas en los enfermos con patología inflamatoria reumatológica, incrementando la mortalidad. El tratamiento de la enfermedad reumática, disminuye el riesgo cardiovascular.

En los últimos años, se ha demostrado que los pacientes con enfermedades inflamatorias reumatológicas (artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, artropatía psoriásica y espondiloartritis), presentaban una mayor mortalidad por problemas cardiovasculares que el resto de la población con una misma edad y sexo. Evidentemente, también nuestros pacientes tienen un mayor riesgo de tener problemas cardiovasculares (ictus, infarto, etc.), multiplicando por dos este riesgo.

Los corticoides, ampliamente utilizados en el tratamiento de las enfermedades inflamatorias, actúen de forma negativa en este sentido, entre otras cosas por su efecto sobre el metabolismo del colesterol y de la glucosa.

Medidas habituales para valorar el riesgo cardiovascular, como la ecografía carotídea, son útiles en nuestros pacientes, detectándose más patología cuando es más larga la evolución o existe más inflamación, lo que podemos constatar con la determinación de la proteína C reactiva.

En este sentido, ha quedado demostrado que tratando la enfermedad y disminuyendo la inflamación, se reduce considerablemente la aparición de patología cardiovascular y por tanto, disminuye la mortalidad. Los tratamientos biológicos de que disponemos en la última década, han cambiado por completo la vida de nuestros pacientes, pero además, han demostrado que reducen la mortalidad de forma global pero sobre todo por causa cardiovascular.

Con estos datos, vemos que el tratamiento de la enfermedad, no solo mejorará la calidad de vida de los pacientes, sino que actuará de forma positiva evitando enfermedades cardiovasculares y por tanto, disminuyendo la mortalidad.

Las sociedades científicas, consideran el riesgo por artritis reumatoide, de la misma forma que la diabetes, y todos sabemos que los enfermos diabéticos, tienen una gran incidencia de aterosclerosis. La evolución de más de diez años de artritis reumatoide, la positividad de factor reumatoide o anticuerpos anticitrulinados y las manifestaciones extraarticulares, incrementan considerablemente estos riesgos.

En la página web de la Sociedad Valenciana de Reumatología (www.svreumatologia.com), disponemos de una herramienta en la que introduciendo estos datos, de forma inmediata nos da el riesgo a diez años de tener un evento cardiovascular.

Es un problema tan importante, que la Sociedad Valenciana de Reumatología lo ha tratado específicamente en una reciente reunión que los reumatólogos hemos realizado en Castellón.

¿Cuál es el plan de actuación del reumatólogo?

1º. Tratar de forma rápida y efectiva la enfermedad. Disponemos de un importante arsenal terapéutico que no solo mejora la calidad de vida del paciente sino que elimina la inflamación y como hemos indicado, disminuimos así la patología cardiovascular.
2º. Recomendaciones generales de hábitos de vida: dieta cardiosaludable, no fumar, control de peso y tensión arterial e iniciar tratamiento con estatinas según las normas establecidas.
3º. Como en la mayoría de enfermedades reumáticas, es indispensable la intima colaboración entre el médico de familia y el reumatólogo. Trabajando en la misma dirección, hemos de conseguir eliminar los factores tradicionales de riesgo: tabaco, tensión, hipercolesterolemia,etc.

lasprovincias.es

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La enfermedad cardiovascular eleva el riesgo de apnea del sueño

Por David Douglas

La enfermedad cardiovascular incidental está asociada con el agravamiento de un trastorno respiratorio del sueño, publica la revista Circulation.

“Estudios previos habían demostrado que la apnea del sueño es una de las causas de la enfermedad coronaria”, dijo el doctor Daniel J. Gottlieb a Reuters Health.

“El estudio demuestra que la relación es bidireccional: mientras que la apnea del sueño aumenta el riesgo de sufrir un infarto, tener un infarto aumenta la gravedad de la apnea del sueño”, añadió.

El equipo de Gottlieb, de la Escuela de Medicina de la Boston University, llegó a esa conclusión tras analizar datos de 2.721 participantes del ensayo Sleep Heart Health Study.

El grupo tenía unos 62 años y provenían de varios estudios de cohorte sobre dolencia cardiovascular y enfermedad pulmonar obstructiva. Ninguno tenía enfermedad cardiovascular inicial.

Se les realizaron dos polisomnografías con un intervalo de cinco años. En ese período, 95 participantes desarrollaron enfermedad cardiovascular incidental.

Tras controlar factores como la edad, el sexo, la etnia y el índice de masa corporal (IMC), aquellos con esa enfermedad registraron más aumentos en el índice de apnea-hipoapnea entre las dos polisomnografías que aquellos sin la enfermedad.

Gottlieb concluyó que “se desconoce la explicación, pero reflejaría una alteración del control respiratorio debido a la disminución de la función cardíaca”.

En un editorial sobre el estudio, los doctores S. F. Paul Man y Don D. Sin escriben: “No existen pruebas para respaldar el uso generalizado de los estudios del sueño para diagnosticar la alteración respiratoria al dormir en toda persona con insuficiencia cardíaca o infarto recientes; este enfoque no es práctico”.

De todos modos, investigadores de la University of British Columbia en Vancouver destacan “la capacidad diagnóstica de la apnea del sueño en los pacientes que no responden al tratamiento óptimo de la enfermedad cardíaca subyacente”.

FUENTE: Circulation, 29 de marzo del 2011

publico.es

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La risa y la música podrían reducir la presión arterial, según afirma un estudio

Pero los expertos no están de acuerdo en si los hallazgos son significativos

Por Maureen Salamon
Reportera de Healthday

VIERNES, 25 de marzo (HealthDay News/HolaDoctor) — La risa y la música no solo mejoran el estado de ánimo, podrían también reducir la presión arterial en los adultos de mediana edad, según sugiere un estudio reciente.

Investigadores japoneses dividieron a 79 adultos de entre 40 y 74 años de edad en tres grupos, y estudiaron los efectos de sesiones de una hora de música cada dos semanas en un grupo, sesiones de risa en otro grupo, y la ausencia de intervención en los demás participantes (grupo de control).

Las lecturas de la presión arterial tomadas inmediatamente después de las sesiones eran 6 mmHg más bajas en el grupo de música y 7 mmHg más bajas en el grupo de risa, en comparación con las medidas tomadas justo antes de las sesiones, dijeron los autores del estudio.

Según los resultados, se seguían observando las mejoras en la presión arterial tres meses después.

No se registró ningún cambio en la presión arterial de los participantes que no recibieron intervención.

“El nivel de cortisol [de los participantes], un marcador de estrés, se redujo justo después de las sesiones de intervención”, afirmó el autor líder Eri Eguchi, investigador en salud pública de la Facultad de postgrados en medicina de la Universidad de Osaka, en Japón. “Pensamos que es una de las explicaciones de los procesos fisiológicos”.

Los resultados del estudio de Eguchi se presentarán el viernes en una conferencia de la American Heart Association, en Atlanta. El estudio no muestra causa y efecto directos, simplemente una asociación. Además, los expertos señalan que las investigaciones presentadas en reuniones se consideran preliminares porque no han sido sujetas al riguroso escrutinio requerido para la publicación en una revista médica.

Durante tres meses, musicoterapeutas guiaron a 32 participantes que escuchaban, cantaban y hacían estiramientos con música. También les animaron a escuchar música en casa.

Las sesiones de risa fueron lideradas por yoguis de risa capacitados. Treinta participantes hicieron yoga de la risa, una combinación de ejercicios de respiración y risa estimulada mediante contacto visual juguetón, y escuchando Rakugo, un tipo de comedia japonesa en que el protagonista está sentado.

“Creemos que la respiración yoga podría tener algo que ver en la reducción de la presión arterial”, apuntó Eguchi, y anotó que su equipo examinará esa relación en una próxima investigación.

“Además, las personas con la intervención podrían estar más motivadas para modificar sus conductas de salud”, añadió Eguchi. “Los datos mostraron que la cantidad de ejercicio aumentó en el grupo de intervención, pero no en el grupo de control”.

La presión arterial alta o hipertensión se relaciona con problemas graves de salud.

Expertos en cardiología ofrecieron reseñas mixtas sobre los hallazgos del estudio.

El Dr. Franz Messerli, director del programa de hipertensión del Centro Hospitalario St. Luke’s-Roosevelt en la ciudad de Nueva York, dijo que se sentía escéptico sobre los hallazgos porque los investigadores siempre supieron quiénes estaban en los grupos de intervención y control.

“Los mecanismos involucrados [en la reducción de la presión arterial] no están claros del todo”, señaló Messerli. “El ejercicio hace lo mismo, y simplemente sentarse también reduce la presión arterial”.

Messerli dijo que Eguchi podría haber “objetivizado” los resultados al medir la presión arterial de los participantes durante periodos de 24 horas antes y después de las sesiones de intervención.

Pero el Dr. John Ciccone, cardiólogo preventivo del Centro Médico San Bernabé de West Orange, Nueva Jersey, afirmó que el estudio resalta “una fisiología interesante” sobre el rol que el estrés desempeña en la presión arterial.

En el consultorio de Ciccone, enfermeras integrales ofrecen musicoterapia para el manejo del estrés, un campo creciente que puede incorporar técnicas como la reflexología, la acupresión y otras, apuntó.

“Creo que ha habido datos interesantes que muestran que las técnicas de relajación, independientemente de cuáles sean, pueden posiblemente afectar la presión arterial al límite de la elevación”, aseguró Ciccone.

“Ya no están fuera de lo normativo”, añadió. “Creo que muchas cosas que se consideraban alternativas ya no lo son”.

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La gente que tiene enfermedad intestinal está en mayor riesgo de coágulos en los pulmones y las piernas

Un estudio halla que tienen casi dos veces más probabilidades de desarrollar una masa peligrosa que aquellos que no tienen enfermedad inflamatoria del colon

MARTES, 22 de febrero (HealthDay News/HolaDoctor) — Un estudio reciente halla que la gente que tiene enfermedad inflamatoria del colon (EIC) tienen el doble del riesgo de desarrollar un coágulo potencialmente mortal (tromboembolia venosa) en las piernas o los pulmones que la población en general.

La enfermedad inflamatoria del colon incluye enfermedades como la de Crohn y la colitis ulcerativa, que pueden causar dolor abdominal, vómitos diarrea, pérdida de peso y otros problemas.

La tromboembolia venosa (TEV), que incluye la trombosis venosa profunda, la embolia pulmonar y la trombosis de seno sagital superior, afecta a cerca de dos de cada mil personas al año en los EE. UU. y otros países desarrollados.

Los investigadores compararon la cantidad de casos nuevos de TEV diagnosticados entre 1980 y 2007 en cerca de 50,000 adultos y niños que tenían EIC, y más de 477,000 personas del público en general.

Luego de tener en cuenta factores de riesgo conocidos para la tromboembolia venosa, como fracturas, cáncer, cirugía y embarazo, los investigadores concluyeron que las personas que tenían EIC tenían dos veces más probabilidades de desarrollar TEV que los de la población en general.

En general, la TEV es más común en personas de mayor edad, independientemente de que tengan EIC. Sin embargo, este estudio halló que el riesgo de TEV en quienes tenían enfermedad inflamatoria del colon fue mayor a una edad más temprana, frente a la población general.

Entre quienes tenían veinte años o menos, el riesgo de embolia pulmonar fue seis veces superior para los que tenían EIC.

Incluso tras tomar en cuenta la enfermedad cardiovascular, diabetes, enfermedad cardiaca congestiva, terapia de reemplazo hormonal o medicamentos antipsicóticos, que se sabe que elevan la probabilidad de VET, el riesgo seguía siendo hasta ochenta por ciento superior.

Según los investigadores, los hallazgos, publicados en línea el 21 de febrero en la revista Gut, sugieren que la EIC podría ser un factor de riesgo independiente de formación de coágulos.

healthfinder.gov

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Concienciarse ante la hipertensión

Written by corazon on January 11th, 2011 in Cardiovascular, Vascular.

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Concienciarse ante la hipertensión

El 85% de los pacientes hipertensos incumple las recomendaciones de su médico y abandona el tratamiento durante el primer año

En España, la hipertensión afecta a algo más del 35% de la población adulta, lo que representa a más de cinco millones de personas, de las cuales solo la mitad recibe un tratamiento adecuado. Aunque una gran cantidad de fármacos han demostrado ser eficaces para esta enfermedad, el mejor control pasa por la modificación de los estilos de vida relacionados con hábitos alimenticios y de actividad física. Un nuevo estudio corrobora por primera vez que, sin estos cambios, los medicamentos poco hacen.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 7 de enero de 2011

En la actualidad, hay una gran evidencia científica de que el control de la presión arterial reduce el riesgo cardiovascular. Si se tiene en cuenta que en torno al 35% de los ciudadanos adultos padecen hipertensión, los riesgos de desarrollar a largo plazo enfermedades cardiovasculares en una parte importante de la población son evidentes. Sin embargo, si bien hay tratamientos farmacológicos que han demostrado ser muy eficaces, más del 50% de los afectados por esta patología registran cifras de presión arterial descontrolada.

El control es esencial, ya que las complicaciones de la hipertensión pueden ser muy graves: accidentes cardiovasculares, insuficiencia renal, hemorragias cerebrales o lesiones en la retina, entre otras. Los especialistas afirman que una de cada cuatro muertes en los países desarrollados se debe a una enfermedad cardiovascular. Un estudio reciente llevado a cabo por investigadores de la RECAVA (Red de Investigación Cardiovascular perteneciente al Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación), en el que han participado 79 médicos de Atención Primaria pertenecientes a centros de salud de toda España, ha mostrado por primera vez evidencias científicas de que hay una estrategia adecuada para mejorar el control de la hipertensión.

Control global

Esta estrategia ha merecido el reconocimiento de la revista “Circulation”, una de las principales revistas del mundo en su especialidad, en un editorial que destaca la facilidad con la que se puede implementar. En el fondo, ésta incide en la simple necesidad de implicar a todos los involucrados en la patología concreta: pacientes, médicos y gestores de salud. Para estos últimos debe ser una buena herramienta que ayude a mejorar la adherencia al tratamiento con fármacos antihipertensivos.

Para los pacientes, los planes de actuación deben fijar una nueva conciencia de control de la enfermedad basada en la propia conducta. Es imprescindible una alimentación sana y equilibrada: en el 15% de los casos, si el paciente introdujera pequeños cambios en su estilo de vida para mantener los objetivos de salud, no sería necesario un tratamiento farmacológico. No obstante, datos recientes de la Sociedad Española de Hipertensión – Liga Española para la lucha contra la hipertensión arterial indican que el 85% de los pacientes hipertensos incumple las recomendaciones de su médico y abandona el tratamiento durante el primer año. Entre los motivos que se esgrimen con más frecuencia figuran la falta de tiempo, el rechazo a sentirse enfermo y las dietas severas.

Reglas de oro

La Sociedad Española de Hipertensión establece cinco reglas de oro tanto para prevenir como para tratar la hipertensión: ejercicio, que se concreta en andar al menos media hora al día, usar escaleras en vez de ascensor, bajar una parada antes si se coge el autobús o tratar de aparcar un par de manzanas lejos de casa; alimentación con horarios fijos de las comidas, comer despacio y llevar una dieta sana y equilibrada en la que predominen frutas, verduras y hortalizas; no fumar; vivir sin estrés y tomarse la vida con optimismo y calma; y limitar el consumo de alcohol, sobre todo, por su alto contenido calórico.

El consumo elevado de sal es, por otro lado, el principal factor que incrementa las cifras de presión arterial. Los datos en este sentido son preocupantes: España es el segundo país de la Unión Europea que más la consume, con diez gramos diarios, el doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El control de la obesidad es otro de los puntos clave, ya que la presión arterial aumenta de forma proporcional al exceso de peso. Un porcentaje muy elevado de pacientes con hipertensión tiene un peso excesivo y más de la mitad de las personas obesas es hipertensa. No obstante, a pesar de las terribles consecuencias a largo plazo, el número de personas con obesidad en España aumenta cada año y, hoy en día, entre el 40% y el 50% de los españoles está por encima de su peso adecuado y cerca del 20% está en rango de obesidad. Este problema supone cada vez más una verdadera preocupación en la edad infantil.

HIPERTENSIÓN INFANTIL

Cada año se diagnostican más jóvenes y niños con hipertensión, si bien el número de afectados es inferior al de los adultos (una de sus causas es el inevitable paso de los años, que provoca el desarrollo de arterioesclerosis). Afecta a cerca del 3% de la población infantil y su principal motivo es la obesidad. Un reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud afirma que los niveles de obesidad infantil en España han superado las cifras de EE.UU., país que siempre se ha asociado con una tasa notable de sobrepeso.

El control de la obesidad a estas edades es muy importante, porque el 80% de los jóvenes obesos lo serán también en la edad adulta, según datos de la Sociedad Europea de Hipertensión. Como en los adultos, a menudo, está relacionada con un estilo de vida sedentario, consumo excesivo de sal y grasas en la dieta o exposición al humo del tabaco.

Otros factores exclusivos son antecedentes familiares, niños prematuros o que nacen con bajo peso. Los menores con hipertensión sufren, con frecuencia, dolor de cabeza, mareos, agotamiento, coloración rojiza en rostro y orejas o sangrado de la nariz, entre otros síntomas. El tratamiento es muy parecido al de los adultos. Como en ellos, es esencial el control higiénico-dietético que, en muchos casos, será suficiente para reducir los niveles de presión en sangre.

El problema ha tomado tal calibre, que a finales de 2009 la Sociedad Europea de Hipertensión publicó la primera guía infantil, en cuya redacción participó el Centro Español de Investigación Biomédica en Red sobre la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn) español. El documento incluye la definición y clasificación de la hipertensión arterial, medidas preventivas, pruebas, estrategias y enfoques terapéuticos en condiciones especiales, así como la detección de sus formas secundarias.

consumer.es

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Duplicar la frecuencia de la diálisis podría ayudar a los pacientes de insuficiencia cardiaca

Investigadores señalan que seis sesiones a la semana mejoraron la función cardiaca y la salud general, aunque no se recomienda para todos

SÁBADO, 20 de noviembre (HealthDay News/HolaDoctor) — Los pacientes de insuficiencia renal que duplican el número de tratamientos de diálisis a la semana recetados normalmente experimentaron mejoras significativas en la función cardiaca, la salud general y en la calidad de vida en general, según una investigación reciente.

Los hallazgos se derivan de un análisis que comparó el impacto de la atención estándar de hace 40 años, tres tratamientos de diálisis a la semana, durante tres a cuatro horas por sesión, con un tratamiento de seis días a la semana con sesiones de 2.5 a 3 horas por sesión.

En este análisis comparativo, puesto en marcha en 2006, participaron 245 pacientes de diálisis asignados a un programa de diálisis estándar o de alta frecuencia. Todos los pacientes se sometieron a imágenes por resonancias magnéticas (IRM) para evaluar la estructura del músculo cardiaco y todos completaron encuestas sobre la calidad de vida.

Además de mejorar la salud cardiovascular y la salud general, el análisis posterior reveló que dos de las preocupaciones que tienen la mayoría de los pacientes de insuficiencia cardiaca, el control de la presión arterial y de los niveles de fosfato, también se afrontaron mejor con el programa de tratamiento más frecuente.

El Dr. Glenn Chertow, jefe de la división de nefrología de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford, informó sobre las observaciones de su equipo en la edición en línea del 20 de noviembre de la New England Journal of Medicine, para que coincidiera con la presentación en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nefrología (American Society of Nephrology) en Denver.

“Los riñones trabajan siete días a la semana, 24 horas al día”, apuntó Chertow en un comunicado de prensa de la Universidad de Stanford. “Se puede imaginar por qué la gente podría sentirse mejor si la diálisis se aproximara más a la función renal. Sin embargo, hay que tomar en cuenta la carga de las sesiones adicionales, el transporte y el costo”.

Con relación a este último punto, los autores observaron que la diálisis es costosa, y que Medicare sólo cubre en la actualidad el tratamiento convencional de tres días a la semana, que en el transcurso de un año oscila entre $75,000 y $100,000. Por tanto, duplicar la frecuencia del tratamiento estándar es una propuesta costosa para muchos pacientes.

Otro inconveniente fue la observación de que la duplicación del tratamiento de diálisis también aumentó el número de pacientes que tuvo que someterse a procedimientos para hacer frente a los efectos adversos como resultado de la inserción más frecuente de tubos en el cuerpo.

Dicho esto, el equipo del estudio sugirió que los planes de tratamiento futuros deben hacerse caso a caso.

“Desde luego, no voy a recomendar seis sesiones a la semana para todos mis pacientes”, apuntó Chertow, que también es profesor de medicina en Stanford. “No hay una solución única para todos. Para algunos pacientes con insuficiencia renal, la diálisis no es el tratamiento adecuado. Para otros, es tres veces a la semana en un centro. Para otros, es la diálisis domiciliaria. Y para otros, quizá seis veces a la semana”.

Por su parte, el Dr. Matthew Weir, director de la división de nefrología de la Facultad de medicina de la Universidad de Maryland en Baltimore, dijo que los aparentes beneficios de la diálisis de alta frecuencia “tienen mucho sentido”.

“Un riñón normal trabaja 168 horas a la semana filtrando nuestra sangre y eliminando líquidos”, explicó. “Pero con la diálisis intentamos hacer el mismo trabajo de forma intermitente sólo tres veces a la semana, durante tres o cuatro horas cada vez. Y eso es claramente un problema importante para los pacientes de diálisis, porque es una forma muy dura de eliminar los líquidos que hace que el corazón se esfuerce más y que los pacientes no se sientan muy bien”, señaló Weir.

“Así que yo diría que un mayor uso de la diálisis es un método más fácil para controlar el volumen de sangre, ya que elimina el líquido de manera más sostenida y más natural, algo que el corazón preferiría. Así que en última instancia, tiene menos presión en el corazón, menos insuficiencia cardiaca y los pacientes viven más tiempo”, apuntó Weir.

healthfinder.gov

Klip7: Cinescopio

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Relacionan dosis más altas de estatinas con menos ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares

Investigadores hallan que esta estrategia reduce el riesgo pero aumenta los efectos secundarios

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

MARTES, 9 de noviembre (HealthDay News/HolaDoctor) — Dos estudios recientes hallan que tomar dosis altas de estatinas, un medicamento que se utiliza para reducir los niveles de colesterol, parece disminuir el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular o la necesidad de procedimientos cardiacos adicionales más que las dosis regulares de estatinas en personas que han sufrido un accidente cerebrovascular o que tienen alguna enfermedad cardiaca.

Este beneficio se observó incluso en aquellos cuyos niveles de colesterol ya eran bajos, señalaron los investigadores. Las estatinas incluyen medicamentos ampliamente utilizados como Crestor, Lipitor y Zocor.

“Para las personas que están en alto riesgo, las que tienen enfermedades cardiacas o [que] sufrieron un accidente cerebrovascular y toman una dosis estándar de alguna estatina, una mayor reducción del colesterol LDL podría suponer un beneficio adicional para ellas”, dijo el Dr. Colin Baigent de la Unidad de Estudios Epidemiológicos y la Unidad de Servicio de Ensayos Clínicos de la Universidad de Oxford, Reino Unido, que participó en ambos estudios. Esto fue así incluso para los pacientes que tenían bajos niveles de lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL o “malo”), señaló.

Los informes aparecen en la edición en línea del 9 de noviembre de The Lancet.

En el primer estudio, investigadores de la Universidad de Oxford y de a Universidad de Sídney, en Australia, recopilaron datos de estudios sobre 170,000 pacientes que participaron en 26 ensayos. Este tipo de revisión, conocida también como metaanálisis, recoge datos de varios estudios para ver si surge algún patrón.

Entre estos ensayos, cinco compararon altas dosis de estatinas con dosis regulares y otros 21 estudios compararon a personas que tomaban estatinas con otras que no lo hacían.

Los investigadores encontraron que en los ensayos que comparaban las dosis de estatinas, tomar dosis altas de estatinas redujo las probabilidades de tener un accidente cerebrovascular en 15 por ciento, en comparación con las dosis habituales de estatinas.

En concreto, hubo una reducción de 13 por ciento en las muertes relacionadas con el corazón o ataque cardiaco, una reducción de 19 por ciento en la necesidad de una nueva operación del corazón y una reducción de 16 por ciento en los accidentes cerebrovasculares, según los investigadores.

Cuando hicieron un análisis actualizado de los 21 ensayos, los eventos cardiovasculares iniciales de importancia (como ataque cardiaco y accidente cerebrovascular) se redujeron en un “altamente significativo” 22 por ciento con una reducción en los niveles de colesterol LDL de 1.07 milimoles por litro (mmol/L).

Al tomar todos los 26 ensayos en conjunto, las muertes se redujeron en 10 por ciento con una reducción del colesterol LDL de 1 mmol/L, sin efectos significativos sobre las muertes por accidente cerebrovascular u otras causas vasculares.

Además, no se observaron efectos significativos de las estatinas sobre las muertes por cáncer u otras causas no vasculares, ni un riesgo excesivo de cáncer, ni siquiera a bajas concentraciones de colesterol LDL.

El segundo estudio es un ensayo aleatorio llamado Estudio de la eficacia de las reducciones adicionales en el colesterol y la homocisteína (SEARCH), dirigido por la profesora Jane Armitage, también científica de la CTSU en Oxford.

Este ensayo examinó los beneficios de la terapia de estatinas con 80 miligramos (mg) de simvastatina (Zocor) en comparación con 20 mg de simvastatina, entre 12,000 supervivientes de ataques cardiacos.

El estudio fue financiado por Merck (fabricante de simvastatina).

Durante los casi siete años de seguimiento, los que tomaron la dosis más alta de estatinas experimentaron mayores reducciones en el colesterol LDL en comparación con los que tomaron la dosis más baja.

Los investigadores hallaron que la reducción en el colesterol LDL de la dosis más alta terminó disminuyendo el riesgo de eventos cardiacos mayores en 6 por ciento, aunque las estadísticas en sí mismas no fueron clínicamente significativas.

Los investigadores observaron que la dosis más alta de Zocor (simvastatina) resultó en un riesgo de una enfermedad muscular 10 veces mayor que el asociado con la dosis más baja. La enfermedad muscular, conocida como miopatía, puede causar dolor, debilidad y, en su forma poco común pero más grave, la destrucción del tejido muscular conduce a la insuficiencia renal. Los investigadores detectaron dos casos de miopatía que tuvieron lugar en el grupo de baja dosis y 53 casos en el grupo de alta dosis.

Los investigadores también encontraron que la rabdomiólisis, la forma más grave de la enfermedad muscular asociada con las estatinas, se diagnóstico en siete participantes que recibieron 80 mg de Zocor (simvastatina), en comparación con ninguno de los que recibieron 20 mg de simvastatina. Dos murieron a las pocas semanas de desarrollar el trastorno, y una de las causas de muerte hizo alusión al trastorno muscular como factor contribuyente.

Los investigadores también encontraron que siete de los participantes tenían niveles de creatina quinasa que superaban en 40 veces el límite superior de lo normal, un posible indicador de daño renal. Por esta razón, destacaron que la incidencia de enfermedad muscular grave entre los que tomaron 80 mg de Zocor podría ser una “subestimación”.

Baigent señaló que este efecto secundario se asocia con Zocor, pero tomar dosis más bajas de otras estatinas más potentes podría aliviar el problema. “Existen nuevas formas de incrementar la reducción del colesterol LDL mediante el uso de nuevas estatinas más potentes como Lipitor o Crestor”, dijo. (Todas las estatinas conllevan el riesgo de miopatía, pero las dosis más bajas se asocian con un menor riesgo).

Bernard M.Y. Cheung, de la Universidad de Hong Kong y coautor de un editorial acompañante en la revista, señaló que “las personas que corren el riesgo de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares deben reducir de forma intensiva su colesterol LDL”.

Sus médicos deben considerar la prescripción de una estatina, ya sea en dosis alta o una estatina más potente, apuntó.

“Si usted está en riesgo de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular, ya sea porque ha tenido estas afecciones antes o porque tiene los factores de riesgo, se le debería considerar para un tratamiento intensivo a fin de reducir el colesterol LDL”, destacó Cheung.

“Si su colesterol en la sangre aumenta, pero no tiene otros factores de riesgo para enfermedades cardiacas y accidente cerebrovascular, entonces su médico podría decidir que usted no necesita tomar medicamentos para bajar el colesterol”, señaló. “Pero si está en riesgo de tener esas enfermedades, necesitará un tratamiento intensivo para reducir el colesterol LDL, incluso si su nivel de colesterol LDL no es muy alto”, agregó.

Al comentar sobre los estudios, el Dr. Gregg Fonarow, vocero de la American Heart Association y profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, dijo que “a pesar de los beneficios comprobados de las estatinas en la reducción del colesterol LDL, muchos médicos son reacios a recetarlas y los pacientes renuentes a tomar dosis más altas de las estatinas más potentes debido a preocupaciones sobre los efectos secundarios o la seguridad”.

Reducir el colesterol LDL entre 50 y 60 por ciento con estatinas potentes como la atorvastatina a 80 mg o la rosuvastatina de 20 a 40 mg disminuye el riesgo de eventos cardiovasculares mayores entre 50 y 60 por ciento, apuntó.

“La mayoría de los pacientes toleran igual de bien dosis más altas de estatinas más potentes que dosis más bajas de estatinas menos potentes”, señaló Fonarow. “Millones de pacientes que ya tienen o están en alto riesgo de enfermedades cardiovasculares que se podrían beneficiar de una protección cardiovascular adicional con dosis más altas de estatinas más potentes, no están siendo tratados en estos momentos con estos agentes. Aunque deberían”.

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